El tiempo es corto, es rápido, es como le da la gana

El tiempo es corto, es rápido, es como le da la gana, pero cuando la conciencia está presente el tiempo es muy lento.

Si tienes que esperar, el tiempo es muy lento, pero eso es porque de alguna forma estás despierto y estás haciendo algo que no es lo que quieres hacer. Estás haciendo algo.
Cuando te evades y te adentras en un juego o en una fantasía el tiempo es muy rápido.
Entonces, sabemos que el tiempo puede ser lento o rápido. Si hay conciencia, es lento. Si no hay conciencia, es rápido.

Cuando estás esperando, miras para un lado, para otro, miras el reloj, es lento. En otros momentos que te relajas, que la conciencia se pierde, el tiempo es rápido.
Son dos caballos, uno rápido y otro lento. Normalmente vas en el rápido cuando entras en el terreno gustoso, y lento cuando entras en un terreno no gustoso. La cuestión es cambiar los caballos de escenario, traer el caballo lento a lo gustoso, a la conciencia, y dejar el caballo rápido que vaya por la inconsciencia.
La inercia es el caballo y la conciencia eres tú. Si te montas en la inercia llegas a un sitio y si te montas en la conciencia, llegas al otro.

Si conectas con el amor, despierta la conciencia. Dicho en otras palabras, vive el amor con conciencia. No dejes que te atrapen tus pensamientos de éxito, triunfo, resolución. No dejes que te lleven al otro territorio. Lleva la conciencia al territorio del amor y no al territorio del éxito.
Se abren dos puertas diferentes. Quizá tienes que llegar muchas veces al éxito a abrir esa puerta donde aparece un despeñadero por donde caerse muy rápido. Quizá sea mejor abrir experiencialmente la puerta a la conciencia del amor, donde ya no hay tiempo y vuelas.