Sabemos qué es el cuerpo porque lo vemos. Pero desconocemos el espíritu y la realidad espiritual

Está el cuerpo y está el espíritu. El cuerpo sabemos lo que es. Lo reconocemos fácilmente porque lo vemos, pero el espíritu no se ve y no sabemos claramente qué es.

Sabemos qué es el cuerpo porque lo vemos. Pegado al cuerpo está toda la realidad material. Una cosa está pegada a otra, por algún punto. Pero el espíritu y la realidad espiritual donde se encuentra el espíritu la desconocemos, porque no lo vemos. Incluso si eres invidente y no ves el cuerpo, puedes sentirlo. Toda la realidad material puede ser sentida, vista o tocada, pero la realidad espiritual pertenece a un territorio invisible.
Y sin embargo, parte de lo que tenemos que hacer en esta encarnación es conectar, encontrar esa realidad y adentrarnos en ella.

Encontrar esa realidad es despertar a esa realidad. Tenemos una ligera orientación acerca de que esa realidad es similar a la que expresa el cuerpo, pero con leyes diferentes y sucesos diferentes. Es una realidad organizada como la realidad material.
Despertar a esa realidad es despertar con tu ser espiritual y encontrar tu alma. Al encontrar tu alma, al conectar con tu ser espiritual, entonces despiertas y entras en esa realidad, donde en lugar de sufrimiento hay gozo, en lugar de carencia hay plenitud. Es una realidad donde lo que existe es el amor, que es lo que llena tu existencia.

Esta dimensión donde el amor es escaso tiene su contrapartida en otra realidad donde el amor es pleno.

La realidad compactada es la realidad espiritual

(8/6/2015)
La realidad compactada no es ninguna tontería. Es sencillamente la realidad espiritual.
La alta ciencia especulativa inevitablemente es espiritual, porque la materia y todo es espiritual. Únicamente sucede que la parte espiritual está como plegada, replegada sobre la forma, pero cuando tu conciencia entra en una determinada frecuencia, una frecuencia espiritual, resuena con la realidad compactada y la realidad espiritual aparece.

Es muy sencillo y en sí es una experiencia que muchas personas tienen y han tenido.
Cuando miras hacia Dios siempre encuentras que es Dios quien te está mirando.

La realidad es in lak’ech.

Las personas evolucionadas saben que el cuerpo es un vehículo

Cuando no hay salud ni alegría, tampoco hay amor.
Las personas evolucionadas saben que el cuerpo es un vehículo, que solo sirve en la dimensión de la forma, pero que la realidad es espiritual y conectar con ese ser espiritual es parte de la tarea. También esa tarea está asignada a través de la obesidad.

En la obesidad hay una rotura de la forma, apareciendo una debilidad. Cuando la forma y la red de colágeno se rompen aparece la obesidad, expresando que hay una debilidad en la materia.
Hay un no reconocimiento de la forma material como luz cumpliendo una misión. La obesidad está expresando un no cumplimiento de la misión, que quizá sea genético, de los antepasados, siendo la tarea de conciencia la que puede restablecer el lazo.

Cuando las personas no han cumplido su misión como seres de luz se traduce en la red de colágeno, red de materia o red de cubos, algo expresado en el Tzolkin con el color rojo.
Cuando la persona o la ancestralidad no han cumplido o han ignorado la misión, entonces esta red y todo lo que representa lo rojo (solidaridad, dragón, cubo,…) aparece débil y rompible.

Por eso el trabajo con los hechizos es restablecer la malla de colágeno, la red de colágeno y la red entre las personas.
Es importante la solidaridad, expresada en el DRAGÓN; la emoción, expresada por la LUNA; la iluminación de la kundalini, expresada por la SERPIENTE; el voluntario de la TIERRA; o el CAMINANTE DEL CIELO, es decir, la exploración de la transcendencia. El caminante del cielo es un explorador pero también es el 13, la transcendencia, y entonces podemos asociarlo a la exploración de la transcendencia, una actitud que prioriza los valores transcendentes y espirituales.
Todo esto, asociado al rojo, forma parte de la solución a este problema.