En este tiempo en que se despliega la realidad plegada

En este tiempo de transmutación, de salto cuántico; en este tiempo en que se despliega la realidad plegada; en este tiempo en que la visión cuántica de la realidad nos presenta varias realidades posibles simultáneas, donde es posible que tú saltes de una a otra, simplemente desde la libertad de conciencia; en este tiempo es necesario resituar las cosas, porque la realidad material con su forma rígida es simplemente la forma que toma la realidad para aparecer como comprensible.

Pero al resituar de manera diferente las diferentes realidades, lo que estás haciendo es desplegar, permitir que esa realidad que ha aparecido expandida ante ti, se mantenga expandida, resituando y reforzando la iluminación que has percibido en un momento de expansión de la conciencia, facilitando así que la conciencia se mantenga expandida.
Por eso es momento de resituar y redefinir, desde tu conciencia despierta y no desde la repetición, ya que desde la repetición mantenemos la realidad formal, que es una realidad plegada que oculta parte de la realidad, porque no todas las realidades aparecen como posibles.

La realidad material rígida solamente contempla unas posibilidades en mínimos para la vida, igual que una planta al crecer necesita salir del semillero a un espacio más grande y en su crecimiento todavía requiere espacios más grandes. De la misma manera, la realidad necesita expandirse en la conciencia de las personas.

Hay una realidad, pero está plegada

HAY UNA REALIDAD, PERO ESTÁ PLEGADA (Extracto del nuevo libro “Tiempo de ser”)

Hay una realidad, pero está plegada. Eso es al menos lo que dicen los científicos.
La realidad es visible desde los sentidos y tocable, pero está plegada y se despliega únicamente ante la conciencia despierta.
Eso sitúa ante una doble realidad, una plegada y otra desplegada, y ante una dualidad, pero ya no en las cosas sino en ti.

Puedes ser y estar en la realidad plegada o en la realidad desplegada. Puedes estar en la realidad plegada cuando tu conciencia también está plegada, y sin embargo también puedes ser esa persona cuya conciencia está desplegada.

De forma más coloquial sería la dualidad despierto-dormido o autómata-consciente. Puedes vivir de forma automática, o de forma consciente y desde ese momento aparecer como libre, porque consciente como contrapuesto a automático significa que eliges.
De la otra manera, automático significa que simplemente reaccionas a los estímulos, porque vives dentro de la inercia.

Supongamos un grupo de personas que han ido a escuchar una conferencia. Se les pide que se pongan de pie y se muevan por la sala mirándose unos a otros, de modo que traten de mirar a todas las personas, y luego que vuelvan a su sitio y se sienten.
Si se les pregunta si han sentido inhibición o algún tipo de sentimiento de vergüenza, alegría, preocupación, miedo, hostilidad, curiosidad, etc., todas las personas van a responder que efectivamente han sentido algún tipo de emoción.

Es una demostración de la realidad plegada, porque ¿dónde está la emoción?
Esas personas que estaban previamente sentadas en su asiento, ¿dónde guardaban las emociones?
Cuando han empezado a moverse y mirarse, y sobre todo cuando luego se les ha cuestionado sobre si han sentido emociones, todas se dan cuenta de que han sentido algún tipo de emoción. Eso pertenece a la realidad plegada, porque esas emociones también tienen algún corolario. Habrá personas que después de esa experiencia se hayan recargado y estén más pletóricos de energía, y otras que se hayan descargado.
Cuando la persona se descarga está cansada y cuando se descarga durante mucho tiempo está deprimida, pero todo forma parte de un juego o diálogo encaminado al despertar de la conciencia, porque ese es el tiempo actual, el tiempo del despertar de la conciencia.

De nuevo se les pide a las personas que se pongan de pie y caminen por la sala mirándose, pero ahora cuando se crucen con la persona y se miren tienen que hablar, internamente y sin palabras, al espíritu de la persona, diciendo algo así como “gracias, te reconozco, te respeto, agradezco tu presencia”.
Cuando han completado este intercambio, a ser posible con todas las personas, se les pide que se vuelvan a sentar y chequeen cómo se sienten. Se trata de conectar con su ser interior y adquirir al mismo tiempo un conocimiento y una maestría de la realidad plegada, es decir, de la otra realidad, porque también ese es el tiempo.

Es el tiempo del desplegamiento de la realidad y de la emergencia, aparición y contacto con el ser espiritual o ser real. Y para eso es necesario el reconocimiento del otro.

La realidad está plegada y se despliega únicamente ante la conciencia despierta

árbol, hierba s
Hay una realidad, pero está plegada. Eso es al menos lo que dicen los científicos. La realidad es visible desde los sentidos y tocable, pero está plegada y se despliega únicamente ante la conciencia despierta.

Eso sitúa ante una doble realidad, una plegada y otra desplegada, y ante una dualidad, pero ya no en las cosas sino en ti.
Puedes ser y estar en la realidad plegada o en la realidad desplegada. Puedes estar en la realidad plegada cuando tu conciencia también está plegada, y sin embargo también puedes ser esa persona cuya conciencia está desplegada.

De forma más coloquial sería la dualidad despierto-dormido o autómata-consciente. Puedes vivir de forma automática, o de forma consciente y desde ese momento aparecer como libre, porque consciente como contrapuesto a automático significa que eliges.
De la otra manera, automático significa que simplemente reaccionas a los estímulos, porque vives dentro de la inercia.

Eso tiene relación con el color azul del Tzolkin, que corresponde a los momentos en que la realidad se despliega, cuando tú eres consciente y despliegas tu conciencia. El azul es cuando la realidad se despliega como resultado de un despertar de la conciencia.
El despertar de la conciencia es consecuencia de todo un periodo anterior que denominamos blanco y corresponde a la realidad espiritual y a la vivencia de la emoción.
La emoción y la conciencia están imbricados, enlazados o unidos. La emoción y la conciencia es lo que en términos del Tzolkin podríamos denominar blanco y azul.

Supongamos un grupo de personas que han ido a escuchar una conferencia. Se les pide que se pongan de pie y se muevan por la sala mirándose unos a otros, de modo que traten de mirar a todas las personas, y luego que vuelvan a su sitio y se sienten.
Si se les pregunta si han sentido inhibición o algún tipo de sentimiento de vergüenza, alegría, preocupación, miedo, hostilidad, curiosidad, etc., todas las personas van a responder que efectivamente han sentido algún tipo de emoción.

Es una demostración de la realidad plegada, porque ¿dónde está la emoción?
Esas personas que estaban previamente sentadas en su asiento, ¿dónde guardaban las emociones?
Cuando han empezado a moverse y mirarse, y sobre todo cuando luego se les ha cuestionado sobre si han sentido emociones, todas se dan cuenta de que han sentido algún tipo de emoción.
Eso pertenece a la realidad plegada, porque esas emociones también tienen algún corolario. Habrá personas que después de esa experiencia se hayan recargado y estén más pletóricos de energía, y otras que se hayan descargado.
Cuando la persona se descarga está cansada y cuando se descarga durante mucho tiempo está deprimida, pero todo forma parte de un juego o diálogo encaminado al despertar de la conciencia, porque ese es el tiempo actual, el tiempo del despertar de la conciencia.

De nuevo se les pide a las personas que se pongan de pie y caminen por la sala mirándose, pero ahora cuando se crucen con la persona y se miren tienen que hablar internamente y sin palabras al espíritu de la persona, diciendo algo así como “gracias, te reconozco, te respeto, agradezco tu presencia”.
Cuando han completado este intercambio, a ser posible con todas las personas, se les pide que se vuelvan a sentar y chequeen cómo se sienten.
Se trata de conectar con su ser interior y adquirir al mismo tiempo un conocimiento y una maestría de la realidad plegada, es decir, de la otra realidad, porque también ese es el tiempo.

Es el tiempo del desplegamiento de la realidad y de la emergencia, aparición y contacto con el ser espiritual o ser real. Y para eso es necesario el reconocimiento del otro.