¿Sucede algo donde no hay seres humanos?

Podemos preguntarnos y preguntar si sucede algo donde no hay seres humanos.
Si no hay nadie, ¿pasa algo o no pasa nada?
¿Empieza a pasar algo cuando hay alguien o antes?, ¿importa algo que sucedan cosas si no hay nadie?
Qué importa todo lo que sucede desde hace miles de millones de años, donde no hay nadie. Qué importa lo que sucede donde nadie sabe que existe.
¿Hay conocimiento objetivo donde no hay nadie?, o sea, ¿hay conocimiento objetivo donde no hay conocimiento subjetivo?

Toda la realidad es subjetiva

Toda la realidad es subjetiva. Es una opinión. Cuando parece muy compleja, es una opinión sustentada en otras opiniones. Por ejemplo, la tierra da vueltas alrededor del sol. ¿Es una opinión o es una experiencia?
Es una opinión. No ves que la tierra de vueltas alrededor del sol. Sin embargo, los satélites que se envían al espacio parecen confirmar que la tierra da vueltas alrededor del sol. Pero, ¿qué hacen los satélites?, ¿puedes comprobar desde tu experiencia qué hace un satélite? Solo puedes basarte en la opinión que dice que los satélites dan vueltas alrededor de la tierra. Y desde esa opinión se puede comprobar que la tierra da vueltas alrededor del sol.
Pero no deja de ser una opinión.

La preocupación por hacerlo bien indica de forma subyacente como un miedo a hacerlo mal

La preocupación por hacerlo bien indica de forma subyacente como un miedo a hacerlo mal, de modo que es una de las formas donde se esconde el miedo.
La mejor actitud es prescindir del deseo de hacerlo mejor y en su lugar poner el agradecimiento y la bendición por lo que sucede, sin juicio.

Encontrar motivos de agradecimiento y bendición espiritual está más acorde con las vivencias de la quinta dimensión, reconociendo la maravilla en todo lo que sucede y te rodea, sin necesidad de que tú seas la maravilla en un mundo discordante y de sufrimiento. Es decir, el deseo de ser mejor, de llenar el ideal está en el mundo de los deseos. El agradecimiento te sitúa en el mundo de la maravilla.

Cuando tú miras la realidad, la encuentras maravillosa. No necesitas mirarte a ti y encontrarte maravilloso. Para encontrarte maravilloso necesitas encontrar en lo que te rodea algo que no sea maravilloso.
Lo que te rodea es tu espejo. La realidad que encuentras eres tú mirándote en el espejo. El acceso a la quinta dimensión es cuando encuentras que todo lo que te rodea, todo lo que existe, es maravilloso. La realidad Dios que te rodea es maravillosa.

Cuando encuentras algo no maravilloso, tú eres un juez, y cuando te sitúas como un juez te caes de la quinta dimensión.
Por eso es mejor buscar maravilla y bendición, que situarte en el deseo de mejorar.

Gracias y bendición, y si es necesario, perdón.

Haz el amor y no la guerra

HAZ EL AMOR Y NO LA GUERRA (“Tiempo de Ser”)

Haz el amor y no la guerra es similar a “construye la realidad, no la destruyas”.
Crea la realidad desde la energía creadora, que es la energía amorosa de Dios.
No la destruyas, ya que esa es la energía depredadora del envidioso.

Haz el amor y no la guerra. Crea la realidad. Crea la vida. No la destruyas.

Dejar volar tu águila

DEJAR VOLAR TU ÁGUILA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
La explicación de la realidad no proviene de la lógica sino de la intuición y la visión.
La explicación de la realidad puede provenir de la visión del águila cuando dejas libre tu águila y puede mirar lejos y profundo, encontrando aquello que aparece por debajo de la realidad aparente.
No es el resultado de la lógica, solo que la lógica sí lo confirma.
La lógica confirma la visión del águila, no la crea.

La lógica confirma la visión del águila porque se trata de un diálogo con dimensiones superiores.
Aquella energía amorosa que existe en dimensiones superiores busca ser comprendida. La comprensión es lógica y no ilógica; cuando algo te parece ilógico no estás en conexión con ello, sino en desconexión.
La lógica viene en ayuda de la visión, dentro del diálogo. Es una confirmación de que el diálogo ha tenido resultado y has establecido conexión, recibiendo el mensaje. También podríamos determinarlo “nutrición”.
Eres nutrido por la realidad cuando dejas volar a tu águila, porque conecta con dimensiones superiores.

Hablar de la realidad

HABLAR DE LA REALIDAD (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
Hablar de la realidad es hablar de la conciencia. Es hablar de las cosas existentes y de lo real.
Lo que estamos hablando la conciencia lo percibe o reconoce como existente.

Podemos estar hablando de lo existente como algo inerte, manipulable, incluso troceable, o de una realidad donde las cosas están vivas y llenas de energías, percibiendo por debajo de lo aparentemente inerte fuerzas y energías; no son cosas inertes sino activas.
También podemos encontrar que por debajo de esa realidad viva compuesta de energías existe una realidad dialogante. A través de vivencias experienciales, es decir, de experiencias vivas, reconocemos que esa realidad dialoga, anticipándose o retrasándose como método de diálogo.

A veces se anticipa y nada más formular un pensamiento algo sucede, se realiza o se modifica, causando una cierta sorpresa y llamando la atención.
Pero en otros momentos del diálogo, formulas un pensamiento que puede ser un deseo o una necesidad, y la respuesta se dilata sin conseguirlo, lo cual te va haciendo modificar tu conciencia y percepción de las cosas, formulando diferentes pensamientos, de manera que la espera y la dilatación en conseguir el resultado forman parte de lo que despierta tu conciencia y transforma tu pensamiento.

Esa realidad que parece inerte pero que luego descubres está compuesta de energías vivas, se presenta como una realidad dialogante, y a través de ese diálogo aparece una realidad espiritual o realidad que te transforma.
Es una realidad maestra que no solamente dialoga, sino cuyo diálogo es evolutivo porque amplía tu conciencia y tu gozo: al ampliar la conciencia amplía tu gozo.
De modo que esa realidad aparece como maravillosa.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano


Estamos los seres humanos, y cuando nacemos, nacemos en una realidad que en parte es visual y en parte es hablada, o sea, responde a la palabra y puede ser expresada a través de palabras.

Los seres humanos nos encontramos primero en la realidad que vemos. Si no viéramos los objetos materiales de la realidad donde estamos, nos golpearíamos contra ellos.
De modo que… iba a decir “evidentemente”, pero ese mismo adverbio ya demuestra que estamos en una realidad “evidente”. Lo que quiero decir es que “evidentemente”, si no vemos, nos golpeamos, despeñamos o caemos. Es “evidente” que el ver nos permite situarnos en medio de todas las cosas y también crear cosas.
De modo que es “evidente” que vivimos en una realidad visual, que, al mismo tiempo, aprendemos a convertirla en palabras, y así podemos dar instrucciones, explicaciones o descripciones, aprendiendo a hacer cosas que no hemos visto.

También podemos elaborar conceptos abstractos, que expresan la realidad más allá de lo visible. Puedes hablar de emociones, que no necesariamente son visibles, ya que se pueden fingir u ocultar. También puedes hablar de lo que te une a otras personas, que tampoco es visible, como la procedencia, raza, nacionalidad, creencia o cultura, donde entra la filosofía y la religión.
Todo esto son realidades que se crean o aparecen a través de palabras, porque no son visibles. Tus creencias no son visibles. Es visible el color de tu pelo o tu estatura, pero no son visibles cuáles son tus valores.

Entonces, por un lado hay cosas que son visibles y a través de nombrarlas se aprende un lenguaje. El lenguaje permite construcciones invisibles que expresan tu interior. Pero es que tu interior es tan real como tu exterior, porque va a condicionar tus actos. Si tu interior tiene miedo, va a condicionar cómo te relacionas con las personas. Si tu interior tiene amor, va a condicionar cómo te relacionas con las personas y también con la vida y con las plantas. Si tienes respeto u orgullo, también va a condicionar cómo vives.

En un momento determinado es importante ser consciente de cómo se generan esos valores, esos conceptos que no son cosas. Es importante ver qué imágenes mentales, no ya físicas, dan soporte a esos valores, y cómo se generan y aparecen ante tu conciencia. Esos valores mentales tienen también imágenes, como las cosas, ya que con los ojos cerrados también aparecen las imágenes de las cosas que no estás viendo.

Hay un momento determinado en que la persona puede preguntarse por qué aparecen en su interior imágenes de injusticia o de inseguridad. “¿Por qué creo lo que creo?, ¿cómo construyo la imagen de la víctima o la imagen del desprecio o la inseguridad?
Esas imágenes pueden aparecer de forma reactiva, por procesos donde no ha entrado la conciencia. Entonces, estás actuando reactivamente, y en esos casos no eres libre, sino máquina o engranaje. Eso te hace perder humanidad al perder libertad.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano, entendiendo que como humano estás traduciendo la realidad Dios en esta dimensión.

Todo es real, solo que también es reformulable

Todo es real, solo que también es reformulable. Todas las experiencias y todas las explicaciones que das desde tus experiencias, son reales y expresan la realidad, solo que esa realidad es una formulación válida para un momento, pero la realidad también es reformulable.
Sin negar la realidad de la experiencia que hayas tenido en un determinado momento, la puedes formular de otra manera. La experiencia que percibías en un determinado momento admite una ampliación de esa visión de la realidad, y entonces las cosas pueden parecer todo lo contrario de lo que parecían con anterioridad.
Por eso decimos que todo es real y que todas las experiencias traducen la realidad, solo que también son reformulables.

La reformulación de la realidad es un resultado de tu evolución. Tú vives una experiencia y es la forma en que puedes asumir la realidad en ese determinado momento, pero es posible que la plenitud de la realidad no la puedas percibir en ese momento, porque estás inmerso en un proceso.
Parece que la realidad va cambiando, pero el que va cambiando eres tú a través de los procesos. Vas viendo siempre la misma realidad, solo que aparece de distintas formas.

Otra realidad es posible

OTRA REALIDAD ES POSIBLE (Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón)

Hay personas, y el asunto es bastante abundante, que consideran que cuantas más cosas tienen más seguros, ricos y prósperos se sienten, de modo que también ese pensamiento lleva a considerar a las sociedades más avanzadas como las que producen más cantidad de bienes y artículos de consumo. Es decir, cuantas más cosas tiene esa cultura o tú, más importante es.

Es posible que esto sea así y se trate de tener y fabricar muchas cosas, aunque entonces puede desembocar al final en una crisis o en una guerra porque las cosas no se pueden vender, y entonces de alguna manera entrar en una forma de relacionarte con las demás sociedades y personas entorno a las cosas.
Fabricar cosas y tener dinero para conseguirlas absorben gran parte de tu energía y de alguna manera te hacen sentir valioso, no en relación a algo dentro de ti, sino a algo externo, como es la cantidad de cosas que te rodean, que también se puede traducir como la cantidad de basura que puedes generar, aunque solo sea cuando desembalas las cosas.

Pero también hay otros valores de los cuales hablan todas las tradiciones sagradas y que son de índole espiritual, que no es que seas tonto sino todo lo contrario, siendo real y gozando.
La telepatía existe, porque existen las neuronas espejo, que cuando las activas te llevan a interactuar amorosamente con todos los seres humanos, con lo cual ya abandonas muchas de las posibilidades del comercio: vender tan caro como puedas, extorsionando de alguna forma la credulidad de las personas, a quien no puedes considerar como otro tú; comprar tan barato como puedas, que supone lo mismo; que se lleven a ser posible cosas rotas y en desuso como valiosas; y que otras personas trabajen para ti fabricando tan barato como sea posible.

Sin embargo, la vida de muchas personas que pueden ser llamados santos, iluminados o transcendentes expresa otra manera de relacionarse, donde las cosas aparecen cuando son necesarias.
Hay tradiciones, como la de los aborígenes australianos, que son capaces de moverse por el terreno, desplazándose kilómetros, sin necesidad de llevar nada, porque todo lo van a encontrar.
Hay tradiciones que hablan de cómo personas santas materializan las cosas que necesitan otras personas que están necesitadas.
Hay tradiciones donde las cosas se reparan o se estropean según fuerzas existentes más allá de la forma de las cosas.

No podemos pensar que los llamados mayas cósmicos estén comprando zapatos, vasos, coches o bolígrafos. Sin embargo, se considera que un país es rico según lo que produce, el famoso PIB, y según lo que vende, independientemente de la tasa de suicidios, crímenes o infelicidad de la gente.

Quizá convenga meditar acerca de estos valores y situarnos entre las personas que generan basura o las recicladoras.
Reciclar es como repensar, volver a mirar, encontrar otra posibilidad o cambiar un criterio, porque una sociedad basada en fabricar y destruir también alimenta la creencia de la necesidad de destruir: destruir las relaciones y en definitiva a otro que te molesta. De modo que se trata de volver a mirar, porque otra realidad es posible. Usar y tirar no, por favor, sino cuidar, sanar y atender.
Reciclar es dar una segunda oportunidad a algo que a lo mejor en su inicio era inútil, pero que puesto que está ahí podemos contar con él en lugar de mandarlo al basurero.

Tal vez al encontrar valores diferentes, encuentres formas diferentes de relacionarte con las personas, porque la política de producir inevitablemente se dirige hacia destruir, difícilmente hacia compartir.
Otra realidad es posible.

TIEMPO DE GRACIAS. TIEMPO DE PERDÓN

La realidad: Caminante del cielo rojo y tierra roja

LA REALIDAD: CAMINANTE DEL CIELO ROJO Y TIERRA ROJA

En la cuarta característica de la realidad, que expresa la cuarta dimensión, encontramos el gozo del CAMINANTE DEL CIELO ROJO al conectar con lo óptimo a nivel personal. Estamos describiendo el itinerario personal, donde hay más o menos aislamiento.
Hay un momento que descubres el gozo. Claro, en el nivel de la emoción ya se ha despertado al mago, que conoce otra realidad, y antes se ha liberado al águila que ve la maravilla y se ha expandido la conciencia.
A nivel personal es posible ese contacto con dimensiones superiores de lo óptimo y el gozo, empezando a aparecer tu cuerpo de gozo.
Eso contiene al espejo, la noche y la estrella.

El in lak’ech del ESPEJO es el reconocimiento de que cualquier persona es otro tú. Hay una unión entre todas las personas, tú eres otro yo.
Otro de los componentes es el ensueño (NOCHE). Sueñas la abundancia y todos los pensamientos son de abundancia. Ya se ha producido la conexión con el florecimiento (semilla) a través de la emoción, donde te pones en paz contigo mismo. Si no te amas, no estás en paz contigo, no te gusta cómo eres y tu emoción siempre estará enferma y dañada. Cuando se produce ese reconocimiento, esa paz contigo mismo, con tu programa, entonces se despierta el caminante del cielo. Es importante reconocer esa conexión. Si no te amas, no serás nunca caminante del cielo. Por eso gran parte de la tarea personal es ponerte en paz con tu programa, contigo, porque eso te convierte en un caminante del cielo y te libera el gozo.
El último componente es la ética, armonía, belleza y maravilla de la ESTRELLA.
Tienes al tú eres otro yo del espejo, al ensueño de la noche y a la estrella, y todo eso pertenece a la realidad del gozo.

La quinta característica de la realidad expresada por el color rojo en los sellos es la TIERRA ROJA, que es la alineación con el corazón del cielo. Por eso tienes que haber hecho las paces contigo y haber explorado el gozo de lo óptimo. Eso te lleva a alinearte con el corazón del cielo.
Ahí actúa el enlazador, ya que cuando ves la maravilla experimentas lo óptimo y te puedes unir a ello; ya eres voluntario para eso. Es un nivel de iluminación, que te permite reconocer, y entonces te adhieres y enlazas.
Todos los sellos tienen sentido en algún momento. Son necesarios para explicar la realidad.
En un primer momento puede parecer que tienes que ver con tu sello de nacimiento, pero en realidad tienes que ver con todos los sellos.
Esa alineación o forma en que la realidad aparece traduciendo la alineación con el corazón del cielo, que es la tierra, contiene también tres elementos: el viento, la mano y el humano.

Lo que produce la alineación es un hecho espiritual (VIENTO).
Otro de los componentes es la MANO, que es la impecabilidad de la acción y el reconocimiento como experiencia de en qué momentos has estado en contra del amor. Eso te lleva a la alineación. Reconocer en qué momentos has estado en contra del amor, te alinea. Aquí vemos claramente al antípoda, que te lleva al lugar correcto. Hace aparecer esa dimensión de la realidad, ese reconocimiento de cuándo has actuado en contra del amor y a favor del ego, liberándote de la sumisión al ego y alineándote con el corazón del cielo.

El tercer elemento es la libertad (HUMANO), personalizada en ti. Por eso en esta alineación, en este posicionamiento en quinto lugar del rojo de la realidad, en el viaje personal, aparece la tierra, ese voluntario, porque te lleva a ser humano, a ser tú como humano.
En un nivel anterior te lleva a hacer las paces contigo, pero cuando te alineas lo que ganas es libertad, que es fundamental.