La realidad es madre y está ahí para cuidarte

La realidad es maternal. La realidad es madre. La energía inherente dentro de la realidad es una energía madre, porque la vida es madre, es decir, te cuida. Todo lo que existe está ahí para cuidarte, para atender tus necesidades, para enseñarte, para ayudarte a crecer y a ser feliz.

El descubrimiento de que la tierra es madre es un hito en el despertar. Es un momento fundamental en el despertar. El descubrimiento de que la tierra es madre te permite conectar con que la realidad material te cuida. Pero más allá de que la tierra sea madre y te cuide, de que te aporte los materiales para tu cuerpo, para tu vehículo y lo que necesites, más allá de esta realidad, es decir, en una forma más expandida de conciencia, encuentras que todo en la realidad es madre. Así, hay una realidad inmaterial que no necesita ser material, sino que aparece como material precisamente para cuidarte; que es madre dándole al sentido de madre esos valores que te transmiten vida, energía, fuerza; y te aportan todo lo que necesitas para desarrollarte plenamente, para aprender, para prosperar y para florecer.

Si la vida es madre y la realidad es madre, no necesita ser conquistada, porque se te entrega. No necesitas ser fuerte, sino despertar tu conciencia para dialogar con esa conciencia suprema. Necesitas despertar tu conciencia superior, espiritual, para conectar con esa energía. Eso es parte del diálogo acerca de lo que significa ser hombre o ser mujer, porque si la realidad, la vida y todo lo existente, y no solo la tierra, es madre y se entrega, entonces esa actitud de dominarla es justamente la contraria.

Si la realidad es madre, es una realidad que en la dualidad hombre-mujer aparece en la mujer. Y entonces, eso lleva a la consideración de que es necesario en este momento de la humanidad, del despertar del arquetipo humano, en esta nueva etapa que se abre ante la humanidad, conectarse con los valores que ya están presentes desde siempre, en la configuración de la mujer.

¿Tiene el ser humano poder para nombrar la realidad?

¿Tiene el ser humano poder para nombrar la realidad?
Ese es un poder que existe en el hombre y que quizá desconoce, aunque desconociéndolo lo utiliza constantemente.

¿Tiene el ser humano poder para nombrar, definir, crear o quizá co-crear la realidad?
¿Tiene el hombre, el ser humano, poder para convocar la realidad, para hacerla surgir y hacerla florecer?

El valor y el poder de la palabra está presente en todas las civilizaciones primordiales, en todas las civilizaciones protohistóricas que nuestros sabios, científicos, historiadores y arqueólogos reconocen que aparecen en el momento en que supuestamente salimos de la animalidad para entrar en la humanidad.
Esas civilizaciones, como puede ser la egipcia de las pirámides, pero también la de los convocadores de la libertad, que finalmente dan sentido al reconocimiento de lo que une a todos los seres humanos a través del año común, y también los babilonios, los caldeos, los mayas, los taoístas y los hinduistas, todos han reconocido y expresado el poder de la palabra para convocar la realidad.
El conocimiento del espejo y su actuación creadora de realidad, reconocido también por la psicología actual, todo esto hace presente el poder de la palabra.

Entonces, es importante concretar desde donde estás hablando. Si hablas desde el miedo vas a convocar una realidad donde el miedo es un poder absoluto. Lo vemos constantemente, cómo una persona ante la simple imaginación de que está enferma desarrolla todos los síntomas, y muy posiblemente empiece a auto agredirse para supuestamente defenderse.

En el Génesis, se le da a Adán y Eva el poder de nombrar a los animales y a las cosas, que es el poder de decir qué es lo que está sucediendo, es decir, de nombrar la realidad. En la cultura de los egipcios está escenificado cómo conocer el nombre de algo es la base para hacerlo aparecer; es lo que da poder para hacerlo aparecer.
Por eso es tan importante en estos momentos determinar desde donde hablas para encontrar qué realidad es la que haces aparecer.

Estamos en una realidad cuántica donde hablamos desde una determinada realidad, y nombrando la que tú deseas, puedes entrar en ella. Esto puede parecer una tontería, un juego de niños, pero lo que yo le pido es que no lo deseche sin probarlo. Sitúese en lo óptimo, en aquella dimensión de la realidad donde todas las cosas, todos los sucesos y todas las personas son óptimos. No lo deseche sin probarlo. Sitúese. Permita que esa realidad florezca.
Los animales son ángeles y la realidad material que nos rodea es la mano amorosa del corazón amoroso de la vida que nos sustenta, nos acompaña y nos entrega.

Es maravilloso hablar el lenguaje telepático de los árboles. Es maravilloso hablar el lenguaje telepático de los leones, de los dromedarios, de los ratones o de los insectos. Es maravilloso hablar todos los lenguajes para bendecir en todos los lenguajes.

¿Sucede algo donde no hay seres humanos?

Podemos preguntarnos y preguntar si sucede algo donde no hay seres humanos.
Si no hay nadie, ¿pasa algo o no pasa nada?
¿Empieza a pasar algo cuando hay alguien o antes?, ¿importa algo que sucedan cosas si no hay nadie?
Qué importa todo lo que sucede desde hace miles de millones de años, donde no hay nadie. Qué importa lo que sucede donde nadie sabe que existe.
¿Hay conocimiento objetivo donde no hay nadie?, o sea, ¿hay conocimiento objetivo donde no hay conocimiento subjetivo?

Toda la realidad es subjetiva

Toda la realidad es subjetiva. Es una opinión. Cuando parece muy compleja, es una opinión sustentada en otras opiniones. Por ejemplo, la tierra da vueltas alrededor del sol. ¿Es una opinión o es una experiencia?
Es una opinión. No ves que la tierra de vueltas alrededor del sol. Sin embargo, los satélites que se envían al espacio parecen confirmar que la tierra da vueltas alrededor del sol. Pero, ¿qué hacen los satélites?, ¿puedes comprobar desde tu experiencia qué hace un satélite? Solo puedes basarte en la opinión que dice que los satélites dan vueltas alrededor de la tierra. Y desde esa opinión se puede comprobar que la tierra da vueltas alrededor del sol.
Pero no deja de ser una opinión.

La preocupación por hacerlo bien indica de forma subyacente como un miedo a hacerlo mal

La preocupación por hacerlo bien indica de forma subyacente como un miedo a hacerlo mal, de modo que es una de las formas donde se esconde el miedo.
La mejor actitud es prescindir del deseo de hacerlo mejor y en su lugar poner el agradecimiento y la bendición por lo que sucede, sin juicio.

Encontrar motivos de agradecimiento y bendición espiritual está más acorde con las vivencias de la quinta dimensión, reconociendo la maravilla en todo lo que sucede y te rodea, sin necesidad de que tú seas la maravilla en un mundo discordante y de sufrimiento. Es decir, el deseo de ser mejor, de llenar el ideal está en el mundo de los deseos. El agradecimiento te sitúa en el mundo de la maravilla.

Cuando tú miras la realidad, la encuentras maravillosa. No necesitas mirarte a ti y encontrarte maravilloso. Para encontrarte maravilloso necesitas encontrar en lo que te rodea algo que no sea maravilloso.
Lo que te rodea es tu espejo. La realidad que encuentras eres tú mirándote en el espejo. El acceso a la quinta dimensión es cuando encuentras que todo lo que te rodea, todo lo que existe, es maravilloso. La realidad Dios que te rodea es maravillosa.

Cuando encuentras algo no maravilloso, tú eres un juez, y cuando te sitúas como un juez te caes de la quinta dimensión.
Por eso es mejor buscar maravilla y bendición, que situarte en el deseo de mejorar.

Gracias y bendición, y si es necesario, perdón.

Haz el amor y no la guerra

HAZ EL AMOR Y NO LA GUERRA (“Tiempo de Ser”)

Haz el amor y no la guerra es similar a “construye la realidad, no la destruyas”.
Crea la realidad desde la energía creadora, que es la energía amorosa de Dios.
No la destruyas, ya que esa es la energía depredadora del envidioso.

Haz el amor y no la guerra. Crea la realidad. Crea la vida. No la destruyas.

Dejar volar tu águila

DEJAR VOLAR TU ÁGUILA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
La explicación de la realidad no proviene de la lógica sino de la intuición y la visión.
La explicación de la realidad puede provenir de la visión del águila cuando dejas libre tu águila y puede mirar lejos y profundo, encontrando aquello que aparece por debajo de la realidad aparente.
No es el resultado de la lógica, solo que la lógica sí lo confirma.
La lógica confirma la visión del águila, no la crea.

La lógica confirma la visión del águila porque se trata de un diálogo con dimensiones superiores.
Aquella energía amorosa que existe en dimensiones superiores busca ser comprendida. La comprensión es lógica y no ilógica; cuando algo te parece ilógico no estás en conexión con ello, sino en desconexión.
La lógica viene en ayuda de la visión, dentro del diálogo. Es una confirmación de que el diálogo ha tenido resultado y has establecido conexión, recibiendo el mensaje. También podríamos determinarlo “nutrición”.
Eres nutrido por la realidad cuando dejas volar a tu águila, porque conecta con dimensiones superiores.

Hablar de la realidad

HABLAR DE LA REALIDAD (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
Hablar de la realidad es hablar de la conciencia. Es hablar de las cosas existentes y de lo real.
Lo que estamos hablando la conciencia lo percibe o reconoce como existente.

Podemos estar hablando de lo existente como algo inerte, manipulable, incluso troceable, o de una realidad donde las cosas están vivas y llenas de energías, percibiendo por debajo de lo aparentemente inerte fuerzas y energías; no son cosas inertes sino activas.
También podemos encontrar que por debajo de esa realidad viva compuesta de energías existe una realidad dialogante. A través de vivencias experienciales, es decir, de experiencias vivas, reconocemos que esa realidad dialoga, anticipándose o retrasándose como método de diálogo.

A veces se anticipa y nada más formular un pensamiento algo sucede, se realiza o se modifica, causando una cierta sorpresa y llamando la atención.
Pero en otros momentos del diálogo, formulas un pensamiento que puede ser un deseo o una necesidad, y la respuesta se dilata sin conseguirlo, lo cual te va haciendo modificar tu conciencia y percepción de las cosas, formulando diferentes pensamientos, de manera que la espera y la dilatación en conseguir el resultado forman parte de lo que despierta tu conciencia y transforma tu pensamiento.

Esa realidad que parece inerte pero que luego descubres está compuesta de energías vivas, se presenta como una realidad dialogante, y a través de ese diálogo aparece una realidad espiritual o realidad que te transforma.
Es una realidad maestra que no solamente dialoga, sino cuyo diálogo es evolutivo porque amplía tu conciencia y tu gozo: al ampliar la conciencia amplía tu gozo.
De modo que esa realidad aparece como maravillosa.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano


Estamos los seres humanos, y cuando nacemos, nacemos en una realidad que en parte es visual y en parte es hablada, o sea, responde a la palabra y puede ser expresada a través de palabras.

Los seres humanos nos encontramos primero en la realidad que vemos. Si no viéramos los objetos materiales de la realidad donde estamos, nos golpearíamos contra ellos.
De modo que… iba a decir “evidentemente”, pero ese mismo adverbio ya demuestra que estamos en una realidad “evidente”. Lo que quiero decir es que “evidentemente”, si no vemos, nos golpeamos, despeñamos o caemos. Es “evidente” que el ver nos permite situarnos en medio de todas las cosas y también crear cosas.
De modo que es “evidente” que vivimos en una realidad visual, que, al mismo tiempo, aprendemos a convertirla en palabras, y así podemos dar instrucciones, explicaciones o descripciones, aprendiendo a hacer cosas que no hemos visto.

También podemos elaborar conceptos abstractos, que expresan la realidad más allá de lo visible. Puedes hablar de emociones, que no necesariamente son visibles, ya que se pueden fingir u ocultar. También puedes hablar de lo que te une a otras personas, que tampoco es visible, como la procedencia, raza, nacionalidad, creencia o cultura, donde entra la filosofía y la religión.
Todo esto son realidades que se crean o aparecen a través de palabras, porque no son visibles. Tus creencias no son visibles. Es visible el color de tu pelo o tu estatura, pero no son visibles cuáles son tus valores.

Entonces, por un lado hay cosas que son visibles y a través de nombrarlas se aprende un lenguaje. El lenguaje permite construcciones invisibles que expresan tu interior. Pero es que tu interior es tan real como tu exterior, porque va a condicionar tus actos. Si tu interior tiene miedo, va a condicionar cómo te relacionas con las personas. Si tu interior tiene amor, va a condicionar cómo te relacionas con las personas y también con la vida y con las plantas. Si tienes respeto u orgullo, también va a condicionar cómo vives.

En un momento determinado es importante ser consciente de cómo se generan esos valores, esos conceptos que no son cosas. Es importante ver qué imágenes mentales, no ya físicas, dan soporte a esos valores, y cómo se generan y aparecen ante tu conciencia. Esos valores mentales tienen también imágenes, como las cosas, ya que con los ojos cerrados también aparecen las imágenes de las cosas que no estás viendo.

Hay un momento determinado en que la persona puede preguntarse por qué aparecen en su interior imágenes de injusticia o de inseguridad. “¿Por qué creo lo que creo?, ¿cómo construyo la imagen de la víctima o la imagen del desprecio o la inseguridad?
Esas imágenes pueden aparecer de forma reactiva, por procesos donde no ha entrado la conciencia. Entonces, estás actuando reactivamente, y en esos casos no eres libre, sino máquina o engranaje. Eso te hace perder humanidad al perder libertad.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano, entendiendo que como humano estás traduciendo la realidad Dios en esta dimensión.

Todo es real, solo que también es reformulable

Todo es real, solo que también es reformulable. Todas las experiencias y todas las explicaciones que das desde tus experiencias, son reales y expresan la realidad, solo que esa realidad es una formulación válida para un momento, pero la realidad también es reformulable.
Sin negar la realidad de la experiencia que hayas tenido en un determinado momento, la puedes formular de otra manera. La experiencia que percibías en un determinado momento admite una ampliación de esa visión de la realidad, y entonces las cosas pueden parecer todo lo contrario de lo que parecían con anterioridad.
Por eso decimos que todo es real y que todas las experiencias traducen la realidad, solo que también son reformulables.

La reformulación de la realidad es un resultado de tu evolución. Tú vives una experiencia y es la forma en que puedes asumir la realidad en ese determinado momento, pero es posible que la plenitud de la realidad no la puedas percibir en ese momento, porque estás inmerso en un proceso.
Parece que la realidad va cambiando, pero el que va cambiando eres tú a través de los procesos. Vas viendo siempre la misma realidad, solo que aparece de distintas formas.