¿Qué te afecta más, el abandono o el rechazo?

Hemos realizado una encuesta en nuestro entorno. La pregunta es ¿qué te afecta más, el abandono o el rechazo? La repuesta ha sido mayoritariamente el abandono para las mujeres y el rechazo para los hombres.

Eso parece traducir la realidad que se expresa a nivel de óvulo y espermatozoide. El óvulo no va en búsqueda de espermatozoides, sino que los recibe, y de alguna manera selecciona el que quiere aceptar. Esa es su potestad, su poder. Puede decir sí o puede decir no, pero necesita que haya ese interés, esa atracción. Aquí el abandono es lesivo, porque muestra el final del interés; se ha terminado el interés. Entonces, esa relación de atractor y atraído se rompe, porque el atraído no es atraído y abandona hacia otra atracción. Eso es una negación del óvulo.

Por eso el abandono, que es el abandono del interés, es lesivo para el óvulo. El abandono, como falta de interés, le borra como óvulo, le borra de la vida. Sin embargo, el rechazo le hace ser óvulo, porque el óvulo puede rechazar.

Sin embargo, el espermatozoide no tiene el poder de rechazar al óvulo, porque el óvulo no va a buscarle. El espermatozoide hace un esfuerzo total para llegar y eso le permite ser espermatozoide. Al óvulo le permite ser óvulo el poder admitir o rechazar, pero necesita esa atracción.
Al espermatozoide le hace espermatozoide el esfuerzo en el que pone toda su vida, y entonces, lo que le duele es el rechazo; no el abandono, porque si el abandono es falta de interés, el espermatozoide sí tiene interés, pero por llegar a otro sitio.

El poder del óvulo es el elegir, o sea el rechazar lo que no, y lo que le duele es el abandono que supone la existencia de un interés mayor, de una atracción mayor en otro sitio.
Mientras, al espermatozoide le hace ser espermatozoide su intención, su movimiento y su ir a su meta, y entonces lo que le duele es que la meta le diga que no y le rechace.