Hay una parte del ser humano que necesita el orden, la estabilidad, la repetición

Hay una parte del ser humano que necesita el orden, la estabilidad, la repetición. Está claro que hay una parte del ser humano que necesita saber dónde está, que necesita conocer y reconocer su entorno. Está claro que si no sabes dónde estás se pone en marcha una energía diferente, que es la energía del estrés, que te centra en lo que estás viviendo, porque necesitas anticiparte a posibles enemigos o problemas.

Pero hay otra parte del ser humano que está abierta a lo desconocido. Hay una parte del ser humano que le empuja, impulsa, mueve y lleva a traspasar la línea de lo conocido y entrar en lo desconocido. Por lo menos algunas personas son exploradores natos; están siempre en la frontera entre lo posible y lo imposible, y parte de su vida y de su plenitud es ampliar esa frontera.

Hay una sabiduría en la repetición, que es la de la supervivencia, pero en este presente hay una sabiduría abierta para la transformación

En el centro del Tzolkin se inicia el mono 1.
Decimos que en el centro del Tzolkin se inicia el mono 1, ya que en el centro-centro del Tzolkin no se encuentra el mono 1, porque entonces tendríamos que decir que en el centro del Tzolkin se encuentra el mono 1, y lo que decimos es que “se inicia”, al ser el centro del Tzolkin la frontera entre el perro 13 y el mono 1.
Ese es de modo puntual el centro-centro del Tzolkin. Sin embargo, como dándonos a entender que la verdad admite formulaciones diversas y no solamente una única y absoluta formulación, también podemos decir que en el centro del Tzolkin se encuentra el mono 1.

El mono 1 tiene una unión con el perro 13 ya que ambos son ocultos y expresan la misma realidad desde dos enfoques diferentes, externa e internamente. De esta manera podemos decir que en el centro del Tzolkin se encuentra el mono 1; también podríamos decir que en el centro del Tzolkin se encuentra el Perro 13; o también, utilizando la fórmula con la que hemos iniciado esto decir que en el centro del Tzolkin se inicia, o sea comienza, el mono 1.
Aunque también sería válido y en algunos momentos pudiera ser de lo más instructivo, reconocer que el centro del Tzolkin hace presente la máxima expresión del amor incondicional.

En estos momentos hay algunas personas por ahí matando a la gente por algo que quieren denominar “verdades”, y sin embargo la verdad no tiene nada que ver con el terror. Nosotros creemos que lo más importante es entenderse y que lo que sobra para entenderse son fórmulas rígidas.
El mono que encontramos en el centro del Tzolkin puede recibir la característica conceptual de ciencia. El mono puede significar “ciencia”, pero ciencia a través de la experimentación, porque mono también significa osar, o sea atreverse a hacer algo diferente de lo habitual.

Lo habitual aparece muchas veces como sabiduría. La repetición, que es sinónimo en algún grado de lo habitual, supone un cierto conocimiento, ya que instintivamente repites algo productivo, es decir algo que te aporta algo, y sin embargo no repites o excluyes lo que es lesivo o te daña.
De esta manera podríamos considerar que lo repetitivo, o sea lo habitual, contiene sabiduría. Ciertamente, creemos que lo repetido subsiste porque contiene sabiduría. Sin embargo, el Tzolkin propone que hay más sabiduría, y concretamente una sabiduría máxima, en salir de lo repetido y osar y experimentar.
Además, para las personas que consideran que hay sabiduría en el diálogo con dimensiones superiores que sucede en el escenario del Tzolkin, esto sucede o aparece bajo el color azul, cuyo significado es presente, o sea que es el momento de hacerlo, y también conciencia y transformación.

Hay una sabiduría en la repetición, que es la sabiduría de la supervivencia, pero ahora, en este presente y tiempo actual, hay una sabiduría abierta para la transformación.
Este es el tiempo de la oportunidad al nuevo nacimiento, lo cual sucede imprescindiblemente con la conciencia presente en hacer algo que no es repetido sino nuevo.
De alguna manera, amplías la conciencia, que es el auténtico saber. La auténtica sabiduría es la conciencia, y en parte la conciencia solo la puedes ampliar desde la ignorancia, es decir entrando en el territorio de lo desconocido.