La dualidad pertenece a la realidad en la que el ser humano está presente

De alguna manera estamos instalados en la dualidad. La dualidad pertenece a la realidad en la que el ser humano está presente.

Conviene saber que es totalmente adecuado y necesario expresar tu verdad, decir claramente cuál es tu interior, qué es lo que crees, desde dónde creas la realidad. Es conveniente expresar tu realidad, tu creencia.
Pero también es importante honrar. Expresar tu realidad es como el uno, mientras que honrar, respetar y escuchar la otra posibilidad, otra posibilidad u otras posibilidades, es el dos. Entonces, te instalas fácilmente en la dualidad. No intentas huir. Estás, expresas tu verdad y honras. Escuchas otra posibilidad.

Porque si quisieras trascender la dualidad solamente afirmando tu realidad, te estarías instalando en la rigidez y estarías obligando al dos, es decir, a la otra opinión, a camuflarse, simplemente a no ser detectada.

Es importante expresar, pero también es importante honrar.

Si la mujer encuentra respeto tiene abierto el camino del placer

Si la mujer encuentra respeto, si la mujer recibe respeto, si la mujer siente que es respetada, tiene abierto el camino del placer.
La mujer tiene cuatro centros del placer a nivel cerebral, mientras que el hombre solo tiene uno. Por eso la mujer pertenece al futuro.
Mientras estamos en una dimensión de sufrimiento, de enfermedad, de carencia y de confrontación, la mujer no puede expandir y abrir sus cuatro centros del placer, pero entonces es el arquetipo humano, es decir todos los seres humanos, los que se ven privados de esa expansión. Si la mujer no puede expandir y abrir sus cuatro centros, toda la humanidad vive por debajo de su posibilidad de placer, entendiendo que estamos hablando de plenitud. Cuando hablamos de placer estamos hablando en una vibración elevada, que convierte todo lo que sucede en algo placentero y que además se instala en un presente continuo, donde todo lo que se inicia continua en una vibración expandida.
No estamos hablando de momentos puntuales, no estamos hablando del placer como algo efímero, sino de algo que se instala en lo continuo. Lo efímero pertenece a la dimensión de la carencia y lo continuo pertenece a la dimensión de la plenitud, que es la dimensión de la inmortalidad.
Si la mujer recibe respeto, abre la puerta a la plenitud y a la inmortalidad. Abre la puerta a los millones de días, a los días sin fin.

La persona que es capaz de empatizar, respetar y sentir, pero también de esperar y acallar su fuerza triunfadora, en un determinado momento encuentra la magia

la actitud en el camino
El opono-opono cultiva una actitud de respeto, reforzándola y haciéndola crecer.
A veces parece que la crea, pero no, la actitud de respeto y de consideración está en el programa y forma parte de la actitud en que se manifiesta la energía madre de la dimensión Dios, que también es una actitud creativa y creadora.

El opono-opono refuerza y cultiva esa actitud de la presencia de la energía de la divinidad como fuerza creadora. Esa actitud abre situaciones y realidades, desplegando la realidad compactada. Por ello podemos decir que la actitud es mágica, al tener el poder de abrir la realidad.

La actitud traduce un contenido vibracional, pero también tiene una onda de forma, como el sonido o los símbolos. En ese sentido, adoptar y afirmarte en una actitud es como diseñar un símbolo o pronunciar un mantra. Es un hecho voluntario, que supone una elección y una voluntad de hacer, reproducir o situarte en determinada actitud. Es decir, es como expresar un aprendizaje, un seguimiento, una escucha y una comprensión del metalenguaje.

Si adoptas una actitud, puede que no sepas por qué has llegado a ella. La vida te ha ido llevando, de modo que son tus guías los que te sitúan en esa actitud, pero cuando tú la repites voluntariamente estás mostrando un seguimiento y haciendo presente tu capacidad de aprender y tu intención de seguir, de estar a la escucha y descifrar el metalenguaje; estás diseñando un camino.
En ese sentido la actitud forma parte del camino.
La actitud con que confrontas las cosas es muy importante y mágica.

En ese sentido el opono-opono cultiva una actitud de respeto, que es fundamental. Inicialmente el opono-opono, aunque luego se ha utilizado gracias a Dios en toda clase de circunstancias, es una actitud de respeto a la insignificancia, a aquellos que no pueden, a los que no triunfan, a los que la vida les pesa o sus karmas les tienen imposibilitados para estar en la situación del triunfador.
El origen del opono-opono está asociado a personas con problemas mentales, que han perdido el gobierno de sí mismos y tienen mucho lastre y dificultad.
El respeto a lo que no triunfa es fundamental. Es una actitud mágica.

Solamente esa persona que es capaz de empatizar, respetar y sentir, pero también de esperar y acallar su fuerza triunfadora, en un determinado momento encuentra la magia, que es la respuesta de la vida y el contacto con dimensiones superiores, gozoso.
Gracias. Perdón.

Cuando dices vitalmente “soy esto” y aquello que llamas “esto” deja de ser importante, puedes llegar a creer que pasas a ser “no importante” y convertirte en una “víctima”

Hay un drama en la identificación, incluso cuando contiene respeto y eso le hace aparecer como conveniente. Pero siendo importante el respeto, cuando es soporte a la identificación, también es un drama, o sea te hace infeliz y fuera de lo óptimo.

Cuando dices vitalmente “soy esto” y aquello que llamas “esto” deja de ser importante, puedes llegar a creer que, aun conteniendo la vibración Dios o vibración de lo óptimo, pasas a ser “no importante”, y entonces aparece el sofisma engañoso que te lanza fuera del ser y te convierte de alguna manera en una “víctima”.

La identificación del “yo soy esto”, cuando viene llena de un respeto a “esto”, como un hecho cultural, puede darle valor a ese hecho cultural. Pero cuando la fuerza y el respeto vienen del “esto” y no del “soy”, impiden lo óptimo, aunque afortunadamente solo en el momento, como un pliegue en el calcetín que a la larga es bastante molesto, pero que finalmente te vas a quitar aunque solo sea para mudarte -en el caso de que duermas con calcetines-.

La sociedad de la estrella nos habla de lo óptimo.
En algunas tradiciones de Mesoamérica, donde conviven pueblos que han ido llegando en muy diferentes periodos, con incluso distancias temporales de más de mil años, y donde conviven infinidad de lenguas diferentes, sucede un hecho singular, y es que TODOS, aun no compartiendo la lengua, sí comparten una forma de contar el tiempo donde hay 20 días diferentes que se van repitiendo de 20 en 20; aunque con formas variadas de hacerlo, siempre tienen la base de 20.
Eso es común. La lengua no es común sino muy divergente, pero la forma de contar los días tiene un punto común.

Habiendo centenares de lenguas e incluso de troncos muy diferentes, podemos darnos cuenta de que es imposible que a todas esas diferentes culturas que aparecen en tiempos tan distantes se les haya ocurrido parcelar el tiempo de 20 en 20 a la vez.
Evidentemente unos lo han tomado de otros, con lo cual significa que pueblos diferentes pueden comprender ese lenguaje, aunque el lenguaje de las palabras no sea el mismo ni el origen, porque la mayor parte de los pueblos de Mesoamérica cuentan entre sus historias ancestrales cómo llegaron hasta allí procediendo de otro sitio.

De esta manera podemos entender que aquello que se expresa con los 20 sellos o las 20 ondas, es asequible a los que aún lo desconocen.

La estrella es el sello 8, que es una forma de infinito como símbolo, haciendo referencia o sintonizando con el octavo día de la semana, que es lo que en realidad celebra en resonancia con la era común, ya que lo importante que define a la era común no es el nacimiento de Jesucristo ni su muerte, sino su resurrección, la cual sucede el octavo día.
También el humano aparece en las ondas como 8, de modo que parte del significado de la estrella va a estar referido al humano.

El 8, tanto el código maya como en el azteca -que en realidad fueron enemigos, porque competían por la hegemonía-, es el conejo.
Sin embargo, el nombre de la estrella, que corresponde como sello al 8 y por lo tanto al conejo, es una aportación de la persona encargada de abrir este territorio de los 20 sellos y las 20 ondas a toda la humanidad. Desde su alma de artista y en consonancia pura con la estrella en la era espacial, esta persona denominó al conejo, “estrella”, porque en realidad estaba abriendo un conocimiento -hasta entonces en un ámbito cultural, que aun así aparecía como aglutinante sin esfuerzo, pero que en realidad no era en propiedad-, a todos los que mirando al cielo pueden ver las estrellas. Gracias

Todo el mundo puede mirar al cielo y ver las estrellas, pero en ese ámbito de Mesoamérica, cuando miraban la luna veían un conejo.
Solo puede ver un conejo en la luna alguien a quien le hayan dicho que se puede ver un conejo. Ciertamente es una palabra bella –gracias, belleza-, pero suceden varias cosas donde pueden aparecer hechos sincrónicos.
Posiblemente lo más parecido a las estrellas puedan ser los conejos, aunque solo sea por la cantidad. Sin embargo, la invitación a ver un conejo en la luna -estamos hablando de aquello que inicia el castillo verde (la luna) y aquello que lo culmina (la estrella), o al menos la onda 20 que se inicia con el sello 8,- iba acompañada de una explicación o parábola, o sea de una palabra.
Quetzalcóatl había estado peregrinando por muchos lugares –estamos hablando de Quetzalcóatl el caminante del cielo, según el alma pura y artista. Gracias 100 ojos, capaces de ver 100 maravillas en 100 direcciones diferentes-, y este peregrino Quetzalcóatl -claro que peregrino nos recuerda a Wirikuta y a sus peregrinos- estaba cansado y agotado, y cuando ya se hizo de noche y salió la luna se sentó en el camino, no teniendo nada con qué reponer las fuerzas. Entonces pasó un conejo y se saludaron y Quetzalcóatl le preguntó qué comía, y el conejo le dijo que estaba comiendo zacate y le ofreció, pero Quetzalcóatl dijo que él no comía eso. El conejo, viendo que Quetzalcóatl estaba agotado y que estaba diciendo que se iba a tumbar a morirse ahí, le dijo “cómeme a mí”.
Esa es la razón por la cual el conejo aparece en la luna.
Gracias, conejo. Gracias, luna. Gracias Quetzalcóatl. Y gracias guardianes compartidores de esta sabiduría.

Ciertamente en la quinta dimensión no te identificas. Tu trato siempre es algo muy importante, que es nutritivo. Puedes dar lo que tienes, porque eres y no porque seas una cosa u otra (ya sea un conejo o un jugador de basket), sino porque eres vida, y siempre lo serás, y solo dejarás de ser vida cuando tu trato deje de ser amoroso y nutritivo con tus semejantes, o sea con tus pares.
Gracias y perdón.