Cuando no sabes qué hacer lo mejor es estar atento, alerta, porque algo está a punto de suceder

Cuando no sabes qué hacer lo mejor es estar atento, alerta, porque algo está a punto de suceder. Cuando sabes que no sabes qué hacer es una situación diferente que cuando no lo sabes porque estás repitiendo. Cuando tienes conciencia de que no sabes qué hacer, es que va a suceder algo.

Cuando miras tus circunstancias y puedes hablar en un lenguaje poético para explicar lo que vives, entonces has conectado con una energía madre, que te está gestando como un ser nuevo. Esa energía madre poética ha comenzado con que haces las paces con tus circunstancias y entonces las vives desde la alegría y la inocencia.

Cuando la alegría se transforma en poesía, has madurado y ya sabes lo que tienes que hacer.
El momento anterior donde no reconoces en tus circunstancias alegría sino juicio, y por tanto tampoco hay poesía, es propicio para abrir todos tus escáneres espirituales, y cuando la atención se hace amplia pero también concentrada estás en el momento en que puede empezar a suceder algo.
Sin embargo, si te peleas con tus circunstancias, estás en la guerra, y la guerra lleva a la destrucción y no a la vida, o sea a la muerte.

Cuando miras tus circunstancias desde el juicio, el victimismo y cosas así, y te das cuenta de que estás en guerra, entonces puedes iniciar el camino de la paz, que es el camino de la vida.
El camino de la guerra es un camino activo, solo que no te lleva a ningún lado, pero cuando te paras y abres los escáneres, abres tu conciencia, permitiendo que empiecen a suceder otras cosas, que no son las que tu creas, y entonces pueden venir las risas y después la poesía.

Las mujeres están hechas de risas

LAS MUJERES ESTÁN HECHAS DE RISAS (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)
Las mujeres están hechas de risas, de risas desbordantes.
Quien no lo sepa quizá no está vivo. Quizá únicamente está ensoñando, solo que es una pesadilla o sueño de terror que le impide vivir.
Por eso es importante despertar y limpiar el corazón de hechizos.

Es importante despertar. Es importante sentir la ligereza, el desapego y la falta de necesidad de defenderte, acumular, ser fuerte y dominar.
La mujer, que está hecha de risas, puede ser dominada, porque con sus risas y su sumisión está protegiendo la vida y esperando a que despiertes.

La mujer está hecha de risas, de risas desbordantes, como el agua, y puede ser dominada aparentemente, pero solo porque no lucha ni compite. No es su terreno ni su naturaleza, porque su misión es proteger la vida y no destruirla.
La esencia de la vida es el amor, y la mujer, como guardiana defensora y protectora de la vida, no guerrea, sino que espera a que el amor sea posible. El amor no puede ser impuesto, ya que ese el territorio del miedo y la risa una expresión de la paz y el amor.

Por eso se puede decir que la mujer está llena de risas, llena de lo que hace que la vida merezca la pena ser vivida. La mujer es protectora de la vida.
Quien no sabe que la mujer está hecha de risas, quizá tenga miedo.
La mujer se enfrenta al miedo. No tiene miedo al miedo, sino la misión de hacerlo desaparecer.
Por eso, para poder estar a tu lado, que tienes miedo, parece que se somete.

La mujer está hecha de risas. Qué bendición poder bañarse en ese río.

Las mujeres están hechas de risas, de risas desbordantes

Las mujeres están hechas de risas, de risas desbordantes.
Quien no lo sepa quizá no está vivo. Quizá únicamente está ensoñando, solo que es una pesadilla o sueño de terror que le impide vivir.
Por eso es importante despertar y limpiar el corazón de hechizos.

Es importante despertar. Es importante sentir la ligereza, el desapego y la falta de necesidad de defenderte, acumular, ser fuerte y dominar.
La mujer, que está hecha de risas, puede ser dominada, porque con sus risas y su sumisión está protegiendo la vida y esperando a que despiertes.

La mujer está hecha de risas, de risas desbordantes, como el agua, y puede ser dominada aparentemente, pero solo porque no lucha ni compite. No es su terreno ni su naturaleza, porque su misión es proteger la vida y no destruirla.
La esencia de la vida es el amor, y la mujer, como guardiana defensora y protectora de la vida, no guerrea, sino que espera a que el amor sea posible. El amor no puede ser impuesto, ya que ese el territorio del miedo y la risa una expresión de la paz y el amor.

Por eso se puede decir que la mujer está llena de risas, llena de lo que hace que la vida merezca la pena ser vivida. La mujer es protectora de la vida.
Quien no sabe que la mujer está hecha de risas, quizá tenga miedo.
La mujer se enfrenta al miedo. No tiene miedo al miedo, sino la misión de hacerlo desaparecer.
Por eso, para poder estar a tu lado, que tienes miedo, parece que se somete.

La mujer está hecha de risas. Qué bendición poder bañarse en ese río.