Vivir la vida como un sacramento

Vivir la vida como un sacramento, que es lo que es, es un momento de lucidez. De repente tienes una lucidez, tu corazón se conecta con el corazón amoroso que sustenta la vida.
Es un momento de extrema lucidez, por el que te das cuenta de que tú eres un templo. Solo que a veces el templo está a oscuras y cerrado, y entonces parece que no es un templo.

Hay un momento actualmente en todas las personas que no son ángeles, porque hay personas que ya son directamente ángeles, que se confrontan con esa realidad y vuelven a instalar lo sagrado en el interior del templo. Si hay un momento de lucidez, entonces el templo se llena de luz y es como un faro al que acuden personas perdidas, extraviadas, que se desconocen. Acuden a la luz. No sabes de dónde vienen. Es el momento del acogimiento.

Sin embargo, luego resulta que esas personas que parecía que acogías, que les dabas cobijo o amparo a su necesidad, resulta que te han llenado el templo de dones y presentes, y entonces no eran personas extraviadas, sino que eran los reyes magos; eran el ojo de Ra, el ojo de Dios, el padre que espera la vuelta del hijo pródigo. Y sucede bendición.