La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo

LA SEMILLA (Libro de los Sellos)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL SELLO OCULTO:
El sello oculto de la Semilla es la Tierra, que también se presenta en la primera columna con el tono 4 de autoexistencia, reforzando esta característica en la Semilla, como algo visible pero también interior.
La Semilla es el fruto de la Tierra. Tú eres el fruto de la tierra, cuando lo vives con toda dignidad, porque la Semilla eres tú sin esfuerzo.
Otra característica que asocia a la Tierra y la Semilla es que ambas son portales en la columna 10, asociada a la perfección y al amor incondicional.
Los dos sellos aparecen como regalo en su onda, en la columna 10. La Semilla, la autoexistencia, es el regalo para la ensoñación, y la Tierra es el regalo para la expansión de la conciencia.
El desafío de la Semilla y de la Tierra, es en realidad un regalo para alcanzar la perfección y el amor incondicional.
Pero aún hay una relación más entre la Tierra y la Semilla, a través de las columnas.
En la columna ocho encontramos la totalidad de la onda de la Semilla. Esto quiere decir simplemente: se como eres. El programa es perfecto; se como eres; elimina lo que no pertenece al programa. “Ser como eres” es la mejor forma de estar en el cielo.
Pero la columna ocho también contiene el inicio de la onda de la Tierra, y la Tierra nos habla de unión, de fusión, de acogimiento. A la Tierra no le sobra nadie, ama a todos, y lo muestra a través de su fuerza de atracción. Como para la fusión nuclear, donde la clave está en superar la fuerza de repulsión potenciando la fuerza de atracción.
Quizás estemos hablando del amor. La tarea es rescatar el programa original, manifestado por la Semilla, que ocupa exactamente la octava columna. Rescatando el programa original es posible la integridad, y sólo a más integridad, sucede más libertad.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

La semilla es mágica

La semilla es mágica, porque sabe multiplicar, pero sabe multiplicar de una manera infinita. La semilla tiene en sí misma una fuerza que le permite multiplicarse de forma exponencial y cada una de las nuevas semillas mantiene esa fuerza, de manera que está viajando en el tiempo hacia el infinito.

La semilla es mágica, pero la serpiente lo es todavía más, porque se mueve a donde quiere, sabe moverse. La serpiente está llena de semillas, ya que para ser serpiente tiene que haber sido antes semilla. Sí, claro, estamos hablando en términos del calendario maya, según la sabiduría de los abuelos mayas, que nos presentan a la semilla como la cuarta manifestación de la vida, con una referencia a la cuarta dimensión, donde la persona sabe florecer exponencialmente y está viajando hacia la atemporalidad como madurez de todo su trabajo interior.
Esta sabiduría presenta a la serpiente como quinto sello, como expresión de la quinta dimensión. Pero para que aparezca la serpiente es necesario que haya aparecido la semilla. Por eso decimos que la serpiente está llena de semilla.

La serpiente está traduciendo esa quinta dimensión donde además de esa abundancia y esa magia que expresa la semilla aparece la libertad. Tú te puedes mover en la dirección que quieras. Ese movimiento está iniciando la iluminación, porque la serpiente expresa ese estado donde está presente la semilla como abundancia, y está iniciando el camino hacia el sol.
La serpiente en la imaginería de los egipcios de las pirámides rodeaba al sol. Son los rayos del sol. La cobra que aparece en la cabeza de los faraones es la serpiente que rodea al sol, y es un signo de fertilidad. Está lleno de semillas, está lleno de abundancia. Te sitúa como un rey, porque tu trabajo interior te ha llevado hasta allí.

Volviendo a la sabiduría de los sabios mayas, la serpiente, pegada a la tierra, que significa también los rayos del sol, necesita transformarse en el perro. Esa abundancia se va a convertir en amor incondicional, abundante amor incondicional, que siempre encuentra lo que necesita. El amor incondicional asociado a la abundancia. Son los auténticos rayos del sol. Los rayos del sol son abundancia incondicional.
Y, entonces, se va a transformar en un águila. Ese amor incondicional es lo que te permite iniciar el vuelo y transformar la visión, porque la luz es ver, la iluminación es ver la maravilla, que es la realidad amorosa de la vida.

La Semilla invita a florecer y a ser tú. Ser tú es bello

LA SEMILLA (Extracto del “Libro de los Sellos”)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

La semilla: La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia

Semilla
LA SEMILLA (El Libro de los Sellos)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

El agua da fuerza a la semilla y a la tierra

Por un lado, el agua da fuerza a la semilla para florecer, pero por otro lado el agua le da fuerzas a la tierra, es decir, aumenta la tierra.
Si la semilla es tu programa, desde el que puedes expandirte y florecer, la tierra es tu actitud de voluntario, que es lo que necesita esa semilla para sustentarse y florecer en la realidad.

El agua da fuerza a la semilla, que es la forma expandida del tercer castillo, del presente, y da fuerza a la tierra, que es la primera onda del cuarto castillo, configurando la realidad de la cuarta dimensión.

La emoción (color blanco) asociada al voluntario (tierra) es el amor incondicional (perro blanco), y la emoción asociada tu programa (semilla) es el espejo blanco del in lak’ech.

Pero el agua del quinto castillo, quinta dimensión, está en la palabra (viento). Ese es un gran tesoro. En dimensiones superiores tu tesoro no es tu dinero sino tu palabra, lo que dices.

ONDA EVOLUTIVA DE LA SEMILLA: La integridad donde se expresa el alma y la libertad

Onda evolutiva de la semilla
ONDA EVOLUTIVA DE LA SEMILLA
Cuando colocamos el Tzolkin por ondas, la onda de la semilla se va a situar sobre la horizontal 12, que está ocupada por los sellos del humano.
La onda de la semilla se asocia evolutivamente a los sellos del humano, donde el programa siempre tiene una característica de libertad que te hace más humano y descubre tu humanidad, haciendo florecer tu humanidad desde la libertad y desde algo tan importante como la limpieza de hechizos, que en realidad son los pensamientos elevados.
Columna 8
La onda de la semilla se sitúa en la octava columna del Tzolkin tipo, que es una columna de portales. Es una de las columnas de Hércules, que contiene portales que te abren a la experiencia de la columna 7, de la resonancia y del lugar del nuevo nacimiento.
Por su ubicación, en la octava posición, cuando ya has rebasado el centro, se sitúa en la fuerza que proviene en sentido inverso directamente de dimensiones superiores a través de tu interior.

El tono 8 habla de integridad donde tu interior corresponde con tu exterior. En el interior hay una fuerza que te conecta directamente con dimensiones superiores y que habla a tu conciencia, a tu corazón y a tu alma.

La columna 8 la relacionamos con la integridad y con esa conexión con la conciencia y con el alma; con la conciencia como vocecita del alma, que te pide que hagas lo que sientes y lo que está en tu interior, entendiendo que en tu interior lo que resuena es el programa.
Por eso hace falta una limpieza de hechizos, para eliminar todo lo que no sea el programa situado en dimensiones superiores, resonando en la conciencia.

Esas dos ubicaciones, la columna 8 y la horizontal 12 van a definir evolutivamente la onda de la semilla.
Por un lado la integridad donde se expresa el alma, y por otro la libertad, que necesita la limpieza de las órdenes negativas y de las palabras contrarias a la vida.

La semilla, en otras tradiciones que manejan el Tzolkin, es la araña

Tezcatlipoca describe una actitud y un despertar. La semilla, que nosotros asociamos con el programa, en otras tradiciones que manejan el Tzolkin, asociado a animales o nahuales y por tanto más cercana a la versión Tzolkin de los aztecas, en esta visión sería la araña.

La araña teje la red y es creadora de una realidad dimensional.
La semilla, el elemento árbol, que permite la existencia del ser humano en el desarrollo del planeta tierra, también crea una realidad dimensional enlazada, es decir, un enlazamiento.

Las semillas pueden ir creciendo y desde sus raíces crear nuevos elementos o seres vivos. Pero además la semilla produce un enlazamiento en toda la tierra a través de la creación de tierra fértil, donde cualquier semilla puede crecer. Hay un enlazamiento de tierra fértil, asociada al surgimiento de las plantas.

Antes del salto evolutivo, cuya evidencia era la planta, la tierra no necesitaba ser fértil, sino que simplemente trataba de retener y guardar el agua.
Cuando esta fase se cumplimentó totalmente, y ya existía una tierra que había oxidado el polvo de las estrellas o polvo metálico de la supernova, que estaba suficientemente oxidado como para formar un receptor del agua, el siguiente paso fue la creación de partículas vivas muy elementales y posteriormente el de plantas, asociado a que ya los óxidos no solamente contenían agua sino una tierra que podía nutrir plantas cada vez más grandes.
Entonces apareció el hombre.

Eso es también la semilla, que corresponde al programa o plan inicial, que es enlazador y cuyo resultado es crear una realidad dimensional.
En el Tzolkin que nosotros manejamos esto tiene una característica de inicio del tiempo. Asociado a una nueva realidad dimensional hay un tiempo nuevo, que es en lo que estamos entrando ahora, junto con la expansión de la conciencia.

Por eso Tezcatlipoca contiene la muestra de una actitud donde el ser humano desciende y se adentra a través del programa en una dimensión nueva, teniendo cada vez más claro quién es, qué hace y dónde está.

Ser tú, dejar que el programa se expanda y florezca, es bello

La onda de la semilla está en la columna 8. No es que esté solo un trozo y el resto en las columnas 7 o 9, sino que la onda de la semilla está en su totalidad en la columna 8. Se puede decir que es la onda de la columna 8.

El 8 misteriosamente enlaza al menos 3 contenidos (Estrella, Humano y tono 8), que pueden ser, en una visión unitiva e integradora, complementos, o en una visión desmembradora, desunitiva y desintegradora, divergentes.

El 8 como sello es la ética, la estética y la sociabilidad máxima de la ESTRELLA. También, según los tonos, es la integridad (TONO 8).
Podemos considerar que la ética y la estética son formas de la integridad, y que la integridad, la ética y la estética son imprescindibles para la sociedad de la estrella, formando parte también de la sociabilidad pura.
La sociabilidad es un acto estético. También la integridad es un acto estético, es decir que se hace por puro gozo; hay un gozo en la sociabilidad.
También en la sociabilidad habría, como en la ética, algo que se asociaría al deber, a cómo debe uno comportarse con las personas. Y la integridad también sería un deber.

Otro de los contenidos asociado al 8 sería la humanidad: el HUMANO y sus componentes de libertad y de pensamientos elevados. Claro, los pensamientos elevados producen gozo. Y la ética, que parece ser un deber, en realidad es algo que uno asume libremente; es una obligación libre y, entonces, gozosa. Porque cuando solamente es una obligación, ya no es libre; no es ética sino puro esclavismo y por supuesto carente de gozo, destructor del humano.

Esos serían los 3 componentes que decíamos, como ESTRELLA, como HUMANO y como TONO 8.
Sin embargo, también hay un elemento no tan evidente asociado al 8, que es el programa, el florecer, la autoexistencia, porque estamos hablando de la semilla (COLUMNA 8). Ser tú, dejar que el programa se expanda y florezca, es bello, ya que solo podrás florecer y desplegar una empatía emocional desde el florecimiento cuando lo que estás viendo es bello también. Si vives en un ambiente opresor, tu programa fácilmente empezará a fabricar enfermedades, manías, fobias o comportamientos asociales. Por eso, la inclusión del programa dentro de la sociabilidad, la belleza y la integridad es importante, ya que da fuerza y nutre. Sabemos que tu ser, el hecho de que “tú estás siendo”, está asentado y dispuesto para florecer, es decir para la belleza, la libertad, la ética, los pensamientos elevados.

Es importante considerar la columna 8, además del sello 8, la onda 8 y el tono 8.
La columna 8, que contiene todos estos elementos de ética, estética, integridad y libertad, se inicia con la solidaridad que expresa el dragón, apareciendo con tono 11.
El tono 11 siempre invita a mirar en lo oculto. Es como un agente secreto, porque se asocia con el tono 3, que es el servicio. El tono 11 significa la satisfacción, el goce y el disfrute que logra el alma cuando hace lo que tiene que hacer.
Por eso, el tono 11 siempre invita a mirar el tono 3, con el que está enlazado. En este caso se trata del sol 3, que pertenece a la onda del espejo, expresando la ley del amor y el in lak’ech, como servicio, lo cual se traduce en luz.
De esta manera, la integridad saca su fuerza nutritiva de la onda del espejo.
Algo que va a hablar de la onda del espejo, va a estar en el comienzo de la columna 8. El espejo se transmuta y entra en el tiempo real, vivencial, con la fuerza del mono.
El dragón 11 es una forma vivencial de vivir el espejo.

Por otra parte, la columna 8 de la integridad y de todas esas cosas maravillosas, tiene como final algo que es muy interesante considerar. Se trata de los sellos que, en la parte oculta, en la parte del espejo más allá de la forma visible, corresponden a los días epagómenos.
Los 5 últimos sellos de esta columna son los ocultos de los 5 primeros sellos con que se ha iniciado la columna 6, que corresponden a los días epagómenos tipo.
La explicación es que, dado que el Tzolkin solo tiene 260 días, necesita para completar un ciclo de un año, que es donde se sitúan los días epagómenos, 105 días más. De modo que a un Tzolkin hay que añadirle las 5 primeras columnas del siguiente Tzolkin para juntar 360 días, y en la sexta columna, los 5 primeros días serían los días 361, 362, 363, 364, 365, que son los días epagómenos, cuyos ocultos son los 5 últimos días de la octava columna.

De esta manera, la onda de la semilla, que es la onda propia de la octava columna, viene envuelta con dos figuras en espejo. Como comienzo está el dragón 11, que es el gozo que permite la solidaridad a aquella persona que secretamente, es decir no ostensiblemente, ha cumplido su misión en favor de la luz y del amor. Y termina con la consideración de 5 días que tienen una fuerza de lo divino.
Ahí es donde va envuelto el programa del ser.