La Semilla invita a florecer y a ser tú. Ser tú es bello

LA SEMILLA (Extracto del “Libro de los Sellos”)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

La semilla: La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia

Semilla
LA SEMILLA (El Libro de los Sellos)

La Semilla es el sello cuatro, portal del tiempo, comienzo del tiempo. Conciencia y tiempo van juntos y quizás sean lo mismo.
La Semilla tiene dentro de sí toda la potencia y capacidad, de forma muy concentrada. No tiene que esforzarse para ser lo que es. Su esencia está concentrada en su interior esperando solamente un poco de agua, luz y tierra para desarrollarse y manifestar todo su esplendor; sin enfrentarse, dejando que las cosas sucedan en su momento.
El programa en el código Tzolkin viene expresado por Semilla. Semilla en el código Tzolkin significa florecer, o sea “se tu”; también podríamos decir “ser tu es bello”.
La Semilla invita a florecer, para descubrir la autoexistencia, que es lo que significa el tono cuatro, el mismo número que la Semilla ocupa como sello. Como color también es el cuarto, el amarillo, y lo comparte con el Sol, que es la onda cuatro.
La Semilla muestra cómo después de aceptar el propósito, aprender y entrenarte para realizarlo y aceptar tu cometido, o sea reconocerte y amarte como eres, pasas a la realización, al programa, porque el programa es perfecto.

EL TONO 4:
Para conocer los sellos es muy importante verlos en la primera columna, es decir, la primera vez que aparecen. Entonces el tono amplía el significado del sello.
La Semilla siempre tiene que ver con la auto-existencia. La vida está dentro de ti; hay un programa perfecto dentro de ti, que sólo quiere realizarse. “Sé como eres” es una tarea, porque descubrir cómo eres supone quizá dejar de correr detrás de algo que no es real, y darte cuenta de que en tu propia inseguridad estás frenando y obstaculizando la perfección del programa.
La Semilla es descubrir, pero descubrir es encontrar lo que está, lo que ya existe. Es nuevo para ti, pero es viejo porque no es nuevo, ya existe. Significa que “todo está bien”; no necesitas ni puedes mejorar nada, porque todo está bien, todo es perfecto. Sólo necesitas permitir que todo sea, y precisamente desaprender te ayuda a reconectar con el programa primigenio.

La autoexistencia es el programa de vivir plenamente y sin fin. La autoexistencia es como el programa de florecer y lo primero que necesitas es estar en paz. Estar en paz contigo es imprescindible para estar en paz con la vida, y estar en paz con la vida es imprescindible para estar en paz con los demás. Y esa paz significa no juzgar, porque juzgar solo es condenar, y condenar es querer eliminar, y querer eliminar es lo contrario de florecer, que es querer vivir siempre, porque el programa de florecer es vivir siempre. Florecer es viajar en el tiempo, o sea perdurar.
La autoexistencia significa que no necesitas nada que no tengas, luego no necesitas quitárselo a otro. Pero la autoexistencia significa que nadie te puede privar de lo que necesitas, porque lo generas. De modo que en realidad puedes compartir permanentemente aquello inagotable que generas, porque lo vuelves a generar a su tiempo. Y eso es florecer. Pero además descubres que lo que produce el programa es perfecto, puedes descansar, desestresarte, porque todo tiene sentido, y tu colaboración está en ser espectador de la belleza, y eso es florecer.
El Tzolkin inicia el tiempo del año, es decir el tiempo humano, en la onda tipo con la Semilla en tono 4, que significa auto existencia. Si no eres protagonista de tu vida, tendrás que conformarte con la calderilla para vivir.
El Tzolkin te propone como básico el encuentro de la autoexistencia. Si la vida es Dios o si Dios es la vida, eso es algo que está dentro de ti, y a la hora de referenciarte tal vez te sea de utilidad, y actualizar que hay un Espejo donde puedes mirarte siempre y te devolverá tu verdadera imagen en abstracto hasta que sea en concreto.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

El agua da fuerza a la semilla y a la tierra

Por un lado, el agua da fuerza a la semilla para florecer, pero por otro lado el agua le da fuerzas a la tierra, es decir, aumenta la tierra.
Si la semilla es tu programa, desde el que puedes expandirte y florecer, la tierra es tu actitud de voluntario, que es lo que necesita esa semilla para sustentarse y florecer en la realidad.

El agua da fuerza a la semilla, que es la forma expandida del tercer castillo, del presente, y da fuerza a la tierra, que es la primera onda del cuarto castillo, configurando la realidad de la cuarta dimensión.

La emoción (color blanco) asociada al voluntario (tierra) es el amor incondicional (perro blanco), y la emoción asociada tu programa (semilla) es el espejo blanco del in lak’ech.

Pero el agua del quinto castillo, quinta dimensión, está en la palabra (viento). Ese es un gran tesoro. En dimensiones superiores tu tesoro no es tu dinero sino tu palabra, lo que dices.

ONDA EVOLUTIVA DE LA SEMILLA: La integridad donde se expresa el alma y la libertad

Onda evolutiva de la semilla
ONDA EVOLUTIVA DE LA SEMILLA
Cuando colocamos el Tzolkin por ondas, la onda de la semilla se va a situar sobre la horizontal 12, que está ocupada por los sellos del humano.
La onda de la semilla se asocia evolutivamente a los sellos del humano, donde el programa siempre tiene una característica de libertad que te hace más humano y descubre tu humanidad, haciendo florecer tu humanidad desde la libertad y desde algo tan importante como la limpieza de hechizos, que en realidad son los pensamientos elevados.
Columna 8
La onda de la semilla se sitúa en la octava columna del Tzolkin tipo, que es una columna de portales. Es una de las columnas de Hércules, que contiene portales que te abren a la experiencia de la columna 7, de la resonancia y del lugar del nuevo nacimiento.
Por su ubicación, en la octava posición, cuando ya has rebasado el centro, se sitúa en la fuerza que proviene en sentido inverso directamente de dimensiones superiores a través de tu interior.

El tono 8 habla de integridad donde tu interior corresponde con tu exterior. En el interior hay una fuerza que te conecta directamente con dimensiones superiores y que habla a tu conciencia, a tu corazón y a tu alma.

La columna 8 la relacionamos con la integridad y con esa conexión con la conciencia y con el alma; con la conciencia como vocecita del alma, que te pide que hagas lo que sientes y lo que está en tu interior, entendiendo que en tu interior lo que resuena es el programa.
Por eso hace falta una limpieza de hechizos, para eliminar todo lo que no sea el programa situado en dimensiones superiores, resonando en la conciencia.

Esas dos ubicaciones, la columna 8 y la horizontal 12 van a definir evolutivamente la onda de la semilla.
Por un lado la integridad donde se expresa el alma, y por otro la libertad, que necesita la limpieza de las órdenes negativas y de las palabras contrarias a la vida.

La semilla, en otras tradiciones que manejan el Tzolkin, es la araña

Tezcatlipoca describe una actitud y un despertar. La semilla, que nosotros asociamos con el programa, en otras tradiciones que manejan el Tzolkin, asociado a animales o nahuales y por tanto más cercana a la versión Tzolkin de los aztecas, en esta visión sería la araña.

La araña teje la red y es creadora de una realidad dimensional.
La semilla, el elemento árbol, que permite la existencia del ser humano en el desarrollo del planeta tierra, también crea una realidad dimensional enlazada, es decir, un enlazamiento.

Las semillas pueden ir creciendo y desde sus raíces crear nuevos elementos o seres vivos. Pero además la semilla produce un enlazamiento en toda la tierra a través de la creación de tierra fértil, donde cualquier semilla puede crecer. Hay un enlazamiento de tierra fértil, asociada al surgimiento de las plantas.

Antes del salto evolutivo, cuya evidencia era la planta, la tierra no necesitaba ser fértil, sino que simplemente trataba de retener y guardar el agua.
Cuando esta fase se cumplimentó totalmente, y ya existía una tierra que había oxidado el polvo de las estrellas o polvo metálico de la supernova, que estaba suficientemente oxidado como para formar un receptor del agua, el siguiente paso fue la creación de partículas vivas muy elementales y posteriormente el de plantas, asociado a que ya los óxidos no solamente contenían agua sino una tierra que podía nutrir plantas cada vez más grandes.
Entonces apareció el hombre.

Eso es también la semilla, que corresponde al programa o plan inicial, que es enlazador y cuyo resultado es crear una realidad dimensional.
En el Tzolkin que nosotros manejamos esto tiene una característica de inicio del tiempo. Asociado a una nueva realidad dimensional hay un tiempo nuevo, que es en lo que estamos entrando ahora, junto con la expansión de la conciencia.

Por eso Tezcatlipoca contiene la muestra de una actitud donde el ser humano desciende y se adentra a través del programa en una dimensión nueva, teniendo cada vez más claro quién es, qué hace y dónde está.

Ser tú, dejar que el programa se expanda y florezca, es bello

La onda de la semilla está en la columna 8. No es que esté solo un trozo y el resto en las columnas 7 o 9, sino que la onda de la semilla está en su totalidad en la columna 8. Se puede decir que es la onda de la columna 8.

El 8 misteriosamente enlaza al menos 3 contenidos (Estrella, Humano y tono 8), que pueden ser, en una visión unitiva e integradora, complementos, o en una visión desmembradora, desunitiva y desintegradora, divergentes.

El 8 como sello es la ética, la estética y la sociabilidad máxima de la ESTRELLA. También, según los tonos, es la integridad (TONO 8).
Podemos considerar que la ética y la estética son formas de la integridad, y que la integridad, la ética y la estética son imprescindibles para la sociedad de la estrella, formando parte también de la sociabilidad pura.
La sociabilidad es un acto estético. También la integridad es un acto estético, es decir que se hace por puro gozo; hay un gozo en la sociabilidad.
También en la sociabilidad habría, como en la ética, algo que se asociaría al deber, a cómo debe uno comportarse con las personas. Y la integridad también sería un deber.

Otro de los contenidos asociado al 8 sería la humanidad: el HUMANO y sus componentes de libertad y de pensamientos elevados. Claro, los pensamientos elevados producen gozo. Y la ética, que parece ser un deber, en realidad es algo que uno asume libremente; es una obligación libre y, entonces, gozosa. Porque cuando solamente es una obligación, ya no es libre; no es ética sino puro esclavismo y por supuesto carente de gozo, destructor del humano.

Esos serían los 3 componentes que decíamos, como ESTRELLA, como HUMANO y como TONO 8.
Sin embargo, también hay un elemento no tan evidente asociado al 8, que es el programa, el florecer, la autoexistencia, porque estamos hablando de la semilla (COLUMNA 8). Ser tú, dejar que el programa se expanda y florezca, es bello, ya que solo podrás florecer y desplegar una empatía emocional desde el florecimiento cuando lo que estás viendo es bello también. Si vives en un ambiente opresor, tu programa fácilmente empezará a fabricar enfermedades, manías, fobias o comportamientos asociales. Por eso, la inclusión del programa dentro de la sociabilidad, la belleza y la integridad es importante, ya que da fuerza y nutre. Sabemos que tu ser, el hecho de que “tú estás siendo”, está asentado y dispuesto para florecer, es decir para la belleza, la libertad, la ética, los pensamientos elevados.

Es importante considerar la columna 8, además del sello 8, la onda 8 y el tono 8.
La columna 8, que contiene todos estos elementos de ética, estética, integridad y libertad, se inicia con la solidaridad que expresa el dragón, apareciendo con tono 11.
El tono 11 siempre invita a mirar en lo oculto. Es como un agente secreto, porque se asocia con el tono 3, que es el servicio. El tono 11 significa la satisfacción, el goce y el disfrute que logra el alma cuando hace lo que tiene que hacer.
Por eso, el tono 11 siempre invita a mirar el tono 3, con el que está enlazado. En este caso se trata del sol 3, que pertenece a la onda del espejo, expresando la ley del amor y el in lak’ech, como servicio, lo cual se traduce en luz.
De esta manera, la integridad saca su fuerza nutritiva de la onda del espejo.
Algo que va a hablar de la onda del espejo, va a estar en el comienzo de la columna 8. El espejo se transmuta y entra en el tiempo real, vivencial, con la fuerza del mono.
El dragón 11 es una forma vivencial de vivir el espejo.

Por otra parte, la columna 8 de la integridad y de todas esas cosas maravillosas, tiene como final algo que es muy interesante considerar. Se trata de los sellos que, en la parte oculta, en la parte del espejo más allá de la forma visible, corresponden a los días epagómenos.
Los 5 últimos sellos de esta columna son los ocultos de los 5 primeros sellos con que se ha iniciado la columna 6, que corresponden a los días epagómenos tipo.
La explicación es que, dado que el Tzolkin solo tiene 260 días, necesita para completar un ciclo de un año, que es donde se sitúan los días epagómenos, 105 días más. De modo que a un Tzolkin hay que añadirle las 5 primeras columnas del siguiente Tzolkin para juntar 360 días, y en la sexta columna, los 5 primeros días serían los días 361, 362, 363, 364, 365, que son los días epagómenos, cuyos ocultos son los 5 últimos días de la octava columna.

De esta manera, la onda de la semilla, que es la onda propia de la octava columna, viene envuelta con dos figuras en espejo. Como comienzo está el dragón 11, que es el gozo que permite la solidaridad a aquella persona que secretamente, es decir no ostensiblemente, ha cumplido su misión en favor de la luz y del amor. Y termina con la consideración de 5 días que tienen una fuerza de lo divino.
Ahí es donde va envuelto el programa del ser.

Introducción onda evolutiva semilla: Es importante saber qué te dices a ti mismo que eres

Introducción a la onda evolutiva de la semilla

A la semilla como sello se le da el sentido de florecer. En la relación de ocultos se le asocia con la tierra. Una semilla se planta en la tierra justamente para florecer, algo que está claro para cualquier persona que tenga un trozo de tierra, un jardín o un simple tiesto.

Si estamos hablando de personas y utilizamos estos contenidos como símbolos, encontramos que en el código Tzolkin la semilla tiene una fuerza desde dentro, que podríamos llamar fuerza autoexistente, que le viene dado por ocupar el lugar 4 en los sellos. Esa fuerza es expansiva, o sea hacia fuera, y va a dar como resultado el florecimiento.
Es decir, algo asociado al 4, que es la forma de la forma, red que da forma a todas las cosas o el aspecto formal, está asociado a la semilla como sello.

La forma de todas las cosas responde a leyes internas; es autoexistente. La forma de un árbol, de un perro, de una estalactita, de una nube…, todo se forma desde dentro, desde su conciencia interior de ser nube, estalactita, perro o árbol.
Si de repente tuvieses conciencia de ser algo, por ejemplo estrella, tomarías la forma de una estrella; si tuviese conciencia de ser un peine, tendrías forma de peine.
Es importante saber qué te dices a ti mismo que eres.
La forma que tiene un perro le viene de sus cromosomas, que es algo interior.
La forma de una nube le viene dado por cómo se asocian las moléculas de agua.
Una estalactita se va formando durante mucho tiempo, porque va persiguiendo esa idea. Le da igual que pase una hormiga, vuele un murciélago o que haya una guerra en la cercanía. La estalactita va a su rollo, sin consultar a nadie. No sigue ninguna moda momentánea.

La semilla como sello, desde su autoexistencia se asocia con la tierra. Nutre su autoexistencia de la tierra. Esto en el código Tzolkin, que está hecho para las personas del siglo XXI, significa que ese programa interior autoexistente -porque hay un programa en la semilla que va desde su autoexistencia expandiéndose hacia el florecimiento, y que humanamente podemos traducir por “se como eres” o “sé tú”- va a sacar una nutrición especial de la tierra, que significa voluntario.
El ser voluntario va a potenciar tu fuerza autoexistente.
El ser voluntario va a afianzar y a dar fuerza a tu raíz de adentrarse en la realidad, para ser tú.

Eso sucede a nivel de sello, pero también hay un diálogo donde se utiliza la semilla como onda. Aquí la semilla no va a sacar la fuerza para expandir su realidad de ser voluntario, porque ese es un trabajo personal, sino que se asocia con la serpiente, que significa luz interior y es el número 5.
La semilla como onda al mismo tiempo va a verse potenciada y potenciar dos conceptos, la luz interior y el 5.

El 5 es lo óptimo, porque es el castillo verde, el dodecaedro, el éter y el cielo.
La semilla como onda no se dirige a una persona, como sello, sino que está hablando de un trabajo grupal que hace activar tu luz y la de todas las personas. La luz interior viene expresada por la serpiente, que es la onda asociada a la semilla. Es decir, tú eres más tú siendo voluntario y activando tu luz interior y tu kundalini.
La kundalini en una persona inhibida no puede florecer. Al mismo tiempo la activación de la kundalini propicia la aparición de la quinta dimensión, de la sociedad de la estrella y del éter.
Por eso, la semilla como onda está activando la luz interior y propiciando la aparición de lo óptimo.

Todos los sellos del Tzolkin dan soporte al desarrollo del arquetipo humano, como expresión de la realidad más allá de la apariencia

Todos los sellos del Tzolkin dan soporte al desarrollo del arquetipo humano, como expresión de la realidad más allá de la apariencia, que es algo que está expresado en las tradiciones primigenias como la recuperación, la integración de la semejanza de Dios.
Por eso todos los sellos del Tzolkin, dirigidos a todas las personas de todas las culturas, contienen una aproximación válida en este tiempo para que la conciencia integre el arquetipo. De ese modo el Tzolkin posee una vibración útil en todos los escenarios culturales, muy próximo a los que están entorno al fundamento del tiempo común.

Este periodo de tiempo concreto, el 20-14, habla del mago (sello 14) y del amor incondicional del perro (onda 14), haciendo un especial hincapié en los contenidos de la semilla galáctica (año maya 2013-2014), que contiene una información acerca de la integridad (tono 8) como algo presente dentro de ti , con la que es posible sintonizar a través de una actitud donde te conectas con el corazón del cielo y con el corazón de la tierra, es decir con el corazón amoroso de la vida.

La onda 13, la tierra, da inicio al cuarto castillo, que representa la cuarta dimensión.
El cuarto castillo se inicia desde una actitud de voluntario, que se ve cada vez más reforzada a través de la integridad que encuentras al expandir tu conciencia acerca de quién eres, siendo uno de sus componentes el amor incondicional.
Este periodo concreto del año, 2013 2014, te propone un acercamiento a la vivencia de la emoción como algo transcendente, al aparecer la luna 13 como transcendencia de la onda de la tierra, que soporta el año. También supone que este periodo es favorable y apropiado para experimentar la cuarta dimensión.
La onda de la tierra inicia el cuarto castillo y el año enfatiza la integridad como algo dentro de ti a través de la semilla 8, pero todo el escenario vital representa el cuarto castillo como vivencia, donde la onda del guerrero expresa lo que está sucediendo, que es la expansión de la conciencia.

En el siguiente periodo, que va a venir definido como luna 9 (año maya 2014), conectamos con una energía de poder expresada en el tono 9, que en sí mismo es la luna y la emoción, siendo un poder transformador en la conciencia, que te hace vibrar como caminante del cielo.
La luna 9 te impulsa al encuentro de la transcendencia del caminante del cielo 13. Quizá viendo la propuesta que contiene la primera onda, has dicho que sí, que sí quieres ser un caminante del cielo, y esta indagación que estamos haciendo hacia la integridad, está empujando hacia la consecución de la vivencia transcendente del caminante del cielo.
El caminante del cielo 13 es impulsado por la luna 9, la cual saca su fuerza de la raíz presente en el dragón, es decir en la luz cumpliendo una misión.

El oculto de la luna 9 es el humano 5, que saca su fuerza raíz de la experiencia vivencial de la sociedad de la estrella.

Salvar Wirikuta. Gracias.
Es necesario preservar la inocencia, porque la inocencia de la tierra es raíz de tu propia inocencia.

Cuando “tú eres otro yo”, eres otro yo en la víctima pero también en el victimario, y reparar es sanar las dos vertientes

A través del sentir tú puedes reparar.
A través del sentir tú puedes restaurar la red que une a todos los seres humanos.
A través del sentir tú puedes recuperar el daño, sanar el karma y restablecer la totalidad armónica en la parte de la red que te corresponde a nivel personal.
Puedes sanar tus raíces porque son una parte de la red. Puedes sanar tus raíces a nivel personal pero también a nivel grupal, en relación a todas las personas con tu misma información genética, y a nivel del arquetipo humano.
Claro que para eso necesitas ampliar el recorrido del sentir; necesitas expandir y encontrar la actividad posible expandida del sentir.

El sentir es utilizado normalmente como expresión de la individualidad. El sentir es vivido normalmente como algo individual: “yo siento”, “yo siento mucho, por eso sufro o gozo”, pero siempre “yo”. Sin embargo la empatía es un compartir del sentir. A través de la empatía sientes, de forma demostrada y demostrable, lo mismo que otras personas.
Eso sucede en su forma más elemental, porque en realidad la emoción es una vibración y el sentir es una vivencia vibracional.
Pero es una vibración que permanece, de modo que cada vez que pasas sobre ella, la puedes sentir. De hecho muchas veces creemos que sentimos desde nuestro ser individual y no se trata de una experiencia individual, sino que sentimos la emoción vibrando con una característica que podríamos denominar atemporal, porque no es de ese momento aunque está presente en ese momento.
De esa manera a través de la emoción también entras en lo atemporal, que está sustentado por el tiempo –gracias tiempo-. El tiempo sustenta lo atemporal, en muchas ocasiones como un regalo para ti, para el ser que vive.

El sentir permite restaurar y restablecer la red, sanar el karma, reparar el daño y reconstruir la totalidad. Es una herramienta muy importante que precisamente se abre en este tiempo.
Este es el tiempo donde la expansión de la conciencia te permite conectar con el sentir.
Esto tiene una traducción en el código Tzolkin, y por eso es desde la apertura del Tzolkin desde donde nosotros accedemos a ello. El Tzolkin tiene una apertura, un abracadabra, algo que lo abre y es vibracional, y por eso tiene una conexión emocional.

Nosotros como personas somos como la parte emergida o exterior de un iceberg, donde hay algo que se ve y algo que no se ve, aunque están unidos.
También somos como el árbol, que tiene algo que se ve y algo que no se ve. El árbol se expande en la parte que se ve en relación a la luz, captando luz, y se expande en la parte que no se ve en relación a la tierra, mediante las raíces. De hecho hay raíces que emergen en varios árboles, y en muchos momentos una raíz puede aparecer exteriormente en varios árboles. Las raíces se unen formando un entramado en la parte no visible, sin embargo lo más habitual es que una raíz sea de un árbol, pero no es obligatorio.
También los árboles en el exterior pueden unirse y enlazarse, porque el árbol es enlazador.

El ser humano también es enlazador.
Es muy importante recuperar la característica enlazadora del ser humano, su característica semilla y su característica árbol.
Hay un programa que aparece como semilla, y lo decimos en un día semilla 8, que es una emergencia al exterior que comienza en la tierra 1. Hay una raíz que llega hasta la tierra 1, que está escenificado en este momento.

A todas las personas nos sucede lo mismo. Tenemos unas raíces, pero si están cortadas no te puedes expandir en el exterior. Por eso es importante recuperar la malla y la raíz, porque la raíz es una malla y por eso se unen.
Si cortas las raíces a un árbol, solo permites que sea un bonsái. Puede ser divertido si eres un voluntario bonsái, pero si no lo eres solamente sentirás que estás limitado. Quizá le eches la culpa a la sociedad o al otro, pensando que es el que no te quiere o respeta, pero la limitación está en tu raíz.
Por eso ahora es un momento adecuado para sanar la raíz, y es posible a través del sentir, desde donde puedes desplegar tu totalidad y dejar de ser un bonsái.

Encontrar en tu sentir qué vivencias son ancestrales no es una tarea de la atención ordinaria, sino de la atención expandida. Es un momento donde puedes llegar adentrándote en ello, escuchando, abriendo tus escáneres e intentando comprender qué sientes, por qué tienes manía a una persona, por qué tienes fobia a una situación, por qué odias y por qué amas, y encontrar qué parte es tuya y qué parte no lo es.
Eso permite sanar, reposicionar y recuperar. Se trata de sentir y sanar.

El Tzolkin nos enseña que se trata de sanar a través del espejo, donde “yo soy otro tú, y tú eres otro yo”. Tú quieres ser la víctima, pero eres los dos; quieres siempre ser justificado, pero eres lo justificado y lo no justificado.
Cuando “tú eres otro yo”, eres otro yo en la víctima y eres otro yo en el victimario, y reparar es sanar en las dos vertientes. Por eso es importante el amor, el agradecimiento y la vibración del mundo emocional, que te introduce en un estado de conciencia y crea una realidad nueva.

La perfección está en el programa y precisamente por eso es fácil, porque no tienes que crearlo; ya existe y solo tienes que encontrarlo, contemplarlo y quererlo, desarmando la parte reactiva, que dice no, y potenciando la parte que dice sí, sí quiero.

Sí gracias. Todo es posible.