Pensar está asociado al recuerdo, mientras que sentir está asociado al presente y es transformador

ES NECESARIO ESCUCHAR A LA MUJER (Extracto del Libro “Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón”)

Pensar está asociado al recuerdo, mientras que sentir está asociado al presente y es transformador.

Por eso en estos momentos de la evolución donde el ser humano se ha dirigido tanto desde el pensar, es decir desde el recuerdo de la carencia, necesita abrirse al sentir, entrando en un nuevo presente donde no aparezca la idea restrictiva que le informa del recuerdo del dolor, del hambre o de la carencia afectiva.

El ser humano en su aspecto varón necesita escuchar a la mujer en el presente, sintiendo y vivenciando qué siente la mujer; encontrando y dando espacio a lo que siente, piensa, opina y necesita, como una forma de expandir su conciencia y la del ser humano total, que es hombre-mujer.

Igual que hay una dominancia del hemisferio lógico sobre el creativo, hay una dominancia restrictiva de la parte masculina del ser humano sobre la parte femenina.
Aquello que hace la mujer de forma natural, que es escuchar al otro, al hijo, al anciano y al compañero, a la parte del humano total representada por el varón le interesa incorporarlo como una forma de expandir la conciencia.
También a la parte del humano total representado por la mujer le interesa dar contenido a lo que siente, y no de forma supeditada.

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La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.

La capacidad de sentir te saca de la inmovilidad, es decir, del averno.
La capacidad de sentir te saca del averno, pero al romper la inmovilidad te introduce también en el tiempo y en el sufrimiento.
En ese sentido, el sufrimiento actúa como una referencia o expresión del cambio.

Encontramos que el sufrimiento y el tiempo van juntos, adquiriendo su capacidad de referencia de los cambios a través del sentir.
De esa manera el sentir te arranca de la inmovilidad y del aislamiento, pero te introduce ante la posibilidad de que el sentir contenga dolor.

El siguiente nivel de propuesta pasa por ampliar la capacidad de sentir, mediante la conexión con la parte espiritual, es decir con el territorio del amor.
El amor entonces aumenta la capacidad del sentir, llevándolo al gozo, y con la ayuda de la incondicionalidad, que prescinde del ego, elimina el dolor, quedando éste solamente como una referencia para medir el gozo.

El territorio del sentir siempre es territorio de paz.

Transcripción vídeo febrero 2015
Es un tiempo en el que no necesitamos saber; necesitamos sentir.
El territorio del sentir siempre es territorio de paz. Nadie puede estar sintiendo y al mismo tiempo desarrollando una guerra.
Cuando todos los escáneres se abren, están buscando conexiones. No necesitan ganar ni tienen nada que perder.
A través del sentir estás cada vez más vivo y en un territorio que es totalmente de paz.

A través del sentir tú puedes restaurar la red que une a todos los seres humanos

grupo de árboles small

(12/4/2014)
A través del sentir tú puedes reparar.
A través del sentir tú puedes restaurar la red que une a todos los seres humanos.
A través del sentir tú puedes recuperar el daño, sanar el karma y restablecer la totalidad armónica en la parte de la red que te corresponde a nivel personal.

Puedes sanar tus raíces porque son una parte de la red.
Puedes sanar tus raíces a nivel personal pero también a nivel grupal, en relación a todas las personas con tu misma información genética, y a nivel del arquetipo humano.
Claro que para eso necesitas ampliar el recorrido del sentir; necesitas expandir y encontrar la actividad posible expandida del sentir.

El sentir es utilizado normalmente como expresión de la individualidad. Es vivido normalmente como algo individual: “yo siento”, “yo siento mucho, por eso sufro o gozo”, pero siempre “yo”. Sin embargo la empatía es un compartir del sentir. A través de la empatía sientes, de forma demostrada y demostrable, lo mismo que otras personas.
Eso sucede en su forma más elemental, porque en realidad la emoción es una vibración y el sentir es una vivencia vibracional.
Pero es una vibración que permanece, de modo que cada vez que pasas sobre ella, la puedes sentir. De hecho muchas veces creemos que sentimos desde nuestro ser individual, pero no se trata de una experiencia individual, sino que sentimos la emoción vibrando con una característica que podríamos denominar atemporal, porque no es de ese momento aunque está presente en ese momento.
De esa manera a través de la emoción también entras en lo atemporal, que está sustentado por el tiempo –gracias tiempo-. El tiempo sustenta lo atemporal, en muchas ocasiones como un regalo para ti, para el ser que vive.

El sentir permite restaurar y restablecer la red, sanar el karma, reparar el daño y reconstruir la totalidad. Es una herramienta muy importante que precisamente se abre en este tiempo.
Este es el tiempo donde la expansión de la conciencia te permite conectar con el sentir.

Nosotros somos, como personas, la parte emergida o exterior de un iceberg, donde hay algo que se ve y algo que no se ve, aunque están unidos.
También somos como el árbol, que tiene algo que se ve y algo que no se ve. El árbol se expande en la parte que se ve en relación a la luz, captando luz, y se expande en la parte que no se ve en relación a la tierra, mediante las raíces. De hecho hay raíces que emergen en varios árboles, y en muchos momentos una raíz puede aparecer exteriormente en varios árboles. Las raíces se unen formando un entramado en la parte no visible, aunque lo más habitual es que una raíz sea de un árbol, pero no siempre.
También los árboles en el exterior pueden unirse y enlazarse, porque el árbol es enlazador.

El ser humano también es enlazador.
Es muy importante recuperar la característica enlazadora del ser humano, su característica semilla y su característica árbol.
A todas las personas nos sucede lo mismo. Tenemos unas raíces, pero si están cortadas no te puedes expandir en el exterior. Por eso es importante recuperar la malla y la raíz, porque la raíz es una malla y por eso se unen.
Si cortas las raíces a un árbol, solo permites que sea un bonsái. Puede ser divertido si eres un voluntario bonsái, pero si no lo eres solamente sentirás que estás limitado. Quizá le eches la culpa a la sociedad o al otro, pensando que es el que no te quiere o respeta, pero la limitación está en tu raíz.
Por eso ahora es un momento adecuado para sanar la raíz, y es posible a través del sentir, desde donde puedes desplegar tu totalidad y dejar de ser un bonsái.

Encontrar en tu sentir qué vivencias son ancestrales no es una tarea de la atención ordinaria, sino de la expandida. Es un momento donde puedes llegar adentrándote en ello, escuchando, abriendo tus escáneres e intentando comprender qué sientes, por qué tienes manía a una persona, por qué  tienes fobia a una situación, por qué odias y por qué amas, y encontrar qué parte es tuya y qué parte no lo es.
Eso permite sanar, reposicionar y recuperar. Se trata de sentir y sanar.

El Tzolkin nos enseña que se trata de sanar a través del espejo, donde “yo soy otro tú, y tú eres otro yo”. Tú quieres ser la víctima, pero eres los dos; quieres siempre ser justificado, pero eres lo justificado y lo no justificado.
Cuando “tú eres otro yo”, eres otro yo en la víctima y eres otro yo en el victimario, y reparar es sanar en las dos vertientes. Por eso es importante el amor, el agradecimiento y la vibración del mundo emocional, que te introduce en un estado de conciencia y crea una realidad nueva.

La perfección está en el programa y precisamente por eso es fácil, porque no tienes que crearlo; ya existe y solo tienes que encontrarlo, contemplarlo y quererlo, desarmando la parte reactiva, que dice no, y potenciando la parte que dice sí, sí quiero.

Sí gracias. Todo es posible.

El “tú eres otro yo” no necesita situarse en lo “correcto”, sino que es una vivencia y una actitud que contienen un “sentir” grato

Muchas personas viven extrañadas de su cuerpo, o sea viven como si su cuerpo fuese un extraño, y en ocasiones algo peor. Eso no es bueno para la paz y hace imposible la sociedad de la estrella.
Si vives extrañad@ de tu cuerpo y no puedes decirle “tú eres otro yo” y amarle, cómo vas a tener esa vivencia con cualquier otra persona.
Pudiera ser que considerases el “tú eres otro yo” del espejo, o sea la ley del amor que facilita y hace real la sociedad de la estrella, como un ideal y situarlo en lo “correcto”.
Si lo consideras así, pudiera ser que lo hagas desde contenidos puramente intelectuales, y quizá sea adecuado que repitas ese eslogan muchas veces, porque de alguna forma le das fuerza a ese contenido.

Sin embargo, el “tú eres otro yo” es una vivencia y ni siquiera necesita ese enunciado, sino una actitud, descubriendo dentro de esa actitud un “sentir” grato.
Es decir, la interacción con las personas no consiste en decir “lo estoy haciendo bien”, ni se ve mejorada por eso. Esa actitud podría ser condescendiente si encuentras que las personas te “obligan” a mantenerte en esa actitud, porque en realidad no te agrada tratar con ellos y no empatizas, pero tú lo quieres hacer bien y solo te gratifica si sientes que lo haces bien.
Lo importante no es hacerlo bien, sino disfrutar con ello, lo cual es un sentir. Y si no estás ahí, tienes que seguir buscando y produciendo cambios en ti.
De modo que encuentras que a través de las personas se expresan los guías y que el asunto no consiste en ponerse medallas.

De alguna manera sucede lo mismo en tu relación con la sociedad de la estrella presente en el cuerpo, porque el cuerpo también es una sociedad de la estrella, donde todas las células, siendo individuales trabajan para el bien común, de formas extraordinarias y maravillosas, sobre todo en circunstancias especiales.
Pero puede ser que haya cosas en tu cuerpo que no te gustan, como puede ser que tampoco te gusten cosas en personas o en situaciones de tu vida.
En muchos sentidos estos contenidos son evolutivos, permitiéndote ver la maravilla cuando estés en el enfoque adecuado, o encontrarte con la transmutación cuando tu vibración sea la indicada.

Los contenidos mentales, desencarnados, no sentidos, solo pensados y además convertidos en leyes, fácilmente acaban inventando la guillotina, el gulag, los integrismos -que hoy se santifican matando personas en los supermercados y cuando pueden en las torres gemelas-, las enfermedades autoagresivas, las depresiones, o incluso a Drácula.

El “tú eres otro yo” también comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada.

Dentro de ti hay algo que conecta con dimensiones superiores a través del sentir.

“Ta” en hebreo, arameo, fenicio y otros idiomas de la zona significa célula, y “Ma” significa madre. “Ta Ma” es células madre, pero unido, “Tama” es Tomás, es decir que “Tama” puede significar células madre y puede significar Tomás.
Tomás es el que comprueba las heridas de Jesucristo producidas por los clavos en las manos y por la lanza en el costado ocho días después de su resurrección, a causa aparentemente de su incredulidad, a la cual responde Jesucristo con un especial interés en demostrarle su resurrección. Esa es aparentemente la historia oficial.

Este año, en ese día han sido reconocidas por haber entrado en lo óptimo, en la resurrección, en el cielo, dos personas que adoptaron los nombres de Juan XXIII y Juan Pablo II.
Juan Pablo II había instituido ese día, a los 8 días de la resurrección de Jesucristo, como fiesta de la comprobación hecha por Tomás, bajo el nombre del día de la Misericordia, conmemorándose así la escenificación de Tomás al comprobar las heridas causadas en el cuerpo de Jesús.

En el código Tzolkin el 8 hace referencia a la estrella, es decir a la sociedad celeste, y esto de alguna manera está presente en toda referencia intencionada donde se resalta el 8. En este caso, este 8 está especialmente subrayado, porque a este periodo se le llama la octava de Pascua. El primer domingo es el domingo de Pascua y el siguiente domingo es el de la octava de Pascua.

Hablando de Tomás podemos contar esa historia, pero si hablamos de las CÉLULAS MADRE podemos contar otra historia.
Encontramos, mirando en ese espejo, que cada persona está llena de células madre, que son precisamente las que pueden comprobar la inmortalidad.
Las células madre, “Ta ma”, comprueban a través del tacto la inmortalidad; los receptores de la inmortalidad son las células madre.

Las células madre no responden a una frase, sino a una comprobación.
Las células madre no se guían por un libro; lo que dice un libro no les sirve.
Las células madre sienten, y a través de ese sentir es como pueden constatar los hechos transcendentes y pueden activarse. Sienten y deciden, porque son “inteligentes”, mejor dicho SABIAS, ya que pertenecen a dimensiones superiores, o sea a lo óptimo.

Podemos decir que las células madre pertenecen a la inmortalidad. Dentro de ti hay algo que pertenece a la inmortalidad, y es desde ahí desde donde puedes acceder a la inmortalidad, a través del sentir, del comprobar, del no dar nada por sentado o por supuesto, sino comprobar.

Tenemos que decir que Juan Pablo II expresa claramente la mayoría de los problemas de esta dimensión de la vida, ya que es una persona que ha sido perseguida por sus ideas, como ha sido perseguida la iglesia por el comunismo tras el telón de acero. Ha sido tiroteado, es decir víctima de maltrato, de abuso e intento de asesinato, traduciendo esta dimensión en que vivimos, y también ha padecido la enfermedad -una enfermedad neurológica en el cerebro como es el párkinson y una enfermedad más física como es el cáncer de colon-, y aun así ha seguido cumpliendo su misión, y ha perdonado.

Por ese motivo está asociado a dimensiones superiores a través de la demostración de su clarividencia al señalar la interacción de “tama” con la inmortalidad, de la importancia de este suceso, es decir de la importancia de activar las células madre y por lo tanto la posibilidad de activar la inmortalidad de las personas. Incluso subrayaba la “necesidad”, la “urgencia” de esa activación; señalaba la posibilidad, la necesidad y la urgencia de esa activación, y el cómo.

Cuando “tú eres otro yo”, eres otro yo en la víctima pero también en el victimario, y reparar es sanar las dos vertientes

A través del sentir tú puedes reparar.
A través del sentir tú puedes restaurar la red que une a todos los seres humanos.
A través del sentir tú puedes recuperar el daño, sanar el karma y restablecer la totalidad armónica en la parte de la red que te corresponde a nivel personal.
Puedes sanar tus raíces porque son una parte de la red. Puedes sanar tus raíces a nivel personal pero también a nivel grupal, en relación a todas las personas con tu misma información genética, y a nivel del arquetipo humano.
Claro que para eso necesitas ampliar el recorrido del sentir; necesitas expandir y encontrar la actividad posible expandida del sentir.

El sentir es utilizado normalmente como expresión de la individualidad. El sentir es vivido normalmente como algo individual: “yo siento”, “yo siento mucho, por eso sufro o gozo”, pero siempre “yo”. Sin embargo la empatía es un compartir del sentir. A través de la empatía sientes, de forma demostrada y demostrable, lo mismo que otras personas.
Eso sucede en su forma más elemental, porque en realidad la emoción es una vibración y el sentir es una vivencia vibracional.
Pero es una vibración que permanece, de modo que cada vez que pasas sobre ella, la puedes sentir. De hecho muchas veces creemos que sentimos desde nuestro ser individual y no se trata de una experiencia individual, sino que sentimos la emoción vibrando con una característica que podríamos denominar atemporal, porque no es de ese momento aunque está presente en ese momento.
De esa manera a través de la emoción también entras en lo atemporal, que está sustentado por el tiempo –gracias tiempo-. El tiempo sustenta lo atemporal, en muchas ocasiones como un regalo para ti, para el ser que vive.

El sentir permite restaurar y restablecer la red, sanar el karma, reparar el daño y reconstruir la totalidad. Es una herramienta muy importante que precisamente se abre en este tiempo.
Este es el tiempo donde la expansión de la conciencia te permite conectar con el sentir.
Esto tiene una traducción en el código Tzolkin, y por eso es desde la apertura del Tzolkin desde donde nosotros accedemos a ello. El Tzolkin tiene una apertura, un abracadabra, algo que lo abre y es vibracional, y por eso tiene una conexión emocional.

Nosotros como personas somos como la parte emergida o exterior de un iceberg, donde hay algo que se ve y algo que no se ve, aunque están unidos.
También somos como el árbol, que tiene algo que se ve y algo que no se ve. El árbol se expande en la parte que se ve en relación a la luz, captando luz, y se expande en la parte que no se ve en relación a la tierra, mediante las raíces. De hecho hay raíces que emergen en varios árboles, y en muchos momentos una raíz puede aparecer exteriormente en varios árboles. Las raíces se unen formando un entramado en la parte no visible, sin embargo lo más habitual es que una raíz sea de un árbol, pero no es obligatorio.
También los árboles en el exterior pueden unirse y enlazarse, porque el árbol es enlazador.

El ser humano también es enlazador.
Es muy importante recuperar la característica enlazadora del ser humano, su característica semilla y su característica árbol.
Hay un programa que aparece como semilla, y lo decimos en un día semilla 8, que es una emergencia al exterior que comienza en la tierra 1. Hay una raíz que llega hasta la tierra 1, que está escenificado en este momento.

A todas las personas nos sucede lo mismo. Tenemos unas raíces, pero si están cortadas no te puedes expandir en el exterior. Por eso es importante recuperar la malla y la raíz, porque la raíz es una malla y por eso se unen.
Si cortas las raíces a un árbol, solo permites que sea un bonsái. Puede ser divertido si eres un voluntario bonsái, pero si no lo eres solamente sentirás que estás limitado. Quizá le eches la culpa a la sociedad o al otro, pensando que es el que no te quiere o respeta, pero la limitación está en tu raíz.
Por eso ahora es un momento adecuado para sanar la raíz, y es posible a través del sentir, desde donde puedes desplegar tu totalidad y dejar de ser un bonsái.

Encontrar en tu sentir qué vivencias son ancestrales no es una tarea de la atención ordinaria, sino de la atención expandida. Es un momento donde puedes llegar adentrándote en ello, escuchando, abriendo tus escáneres e intentando comprender qué sientes, por qué tienes manía a una persona, por qué tienes fobia a una situación, por qué odias y por qué amas, y encontrar qué parte es tuya y qué parte no lo es.
Eso permite sanar, reposicionar y recuperar. Se trata de sentir y sanar.

El Tzolkin nos enseña que se trata de sanar a través del espejo, donde “yo soy otro tú, y tú eres otro yo”. Tú quieres ser la víctima, pero eres los dos; quieres siempre ser justificado, pero eres lo justificado y lo no justificado.
Cuando “tú eres otro yo”, eres otro yo en la víctima y eres otro yo en el victimario, y reparar es sanar en las dos vertientes. Por eso es importante el amor, el agradecimiento y la vibración del mundo emocional, que te introduce en un estado de conciencia y crea una realidad nueva.

La perfección está en el programa y precisamente por eso es fácil, porque no tienes que crearlo; ya existe y solo tienes que encontrarlo, contemplarlo y quererlo, desarmando la parte reactiva, que dice no, y potenciando la parte que dice sí, sí quiero.

Sí gracias. Todo es posible.

Buscando datos en todas las direcciones posibles se produce una expansión similar a la actuación de las células madre, pero conservando un hilo conductor que es el sentir desde el corazón

Con cien ojos mirando, buscando datos.
Buscando datos en todas las direcciones posibles se produce una expansión similar a la actuación de las células madre, pero conservando un hilo conductor que es el sentir desde el corazón.

Sí, ciertamente, se puede mirar con cien, con mil y con un millón de ojos cuando la conexión con las neuronas espejo está abierta y facilitada. Sí, quizá hablamos de una realidad no visible en la apariencia, pero constatable.
De hecho es la experiencia evolutiva del momento actual, encontrar tu resonancia interior, o sea desde el corazón, de lo óptimo; encontrar la resonancia interior donde expandes tu vivencia y estás más vivo, y resucitas.
Porque aquellos contenidos mentales que te convierten en víctima o en verdugo, en engañador o engañado, o en abusador o abusado, que parecen inamovibles y por eso constituyen la realidad, se desmontan mirando en otra dirección, es decir abriendo otra posibilidad, y comprobando. No repitiendo contenidos, sino abriendo otras posibilidades que primero han de ser víctimas para luego hacerse reales a través de un diálogo.

Entonces, primero se trata de mirar y de comprobar, y ese diálogo se produce a continuación, pero porque en realidad ya se había producido antes.
En estos momentos nos situamos en el centro de una resonancia. Por un lado se abre un camino hacia la libertad, que es como un agujero de gusano que une distintos niveles dimensionales, es decir distintos niveles de la realidad de la realidad. Puedes permanecer en el conocido, donde eres esclavo pero te da seguridad tu propia esclavitud, pero hay un camino abierto y volviendo hacia dentro algo te lo puede confirmar a través de tu sentir interior. Pueden ser todos los ojos que han mirado desde la información de tus cromosomas, que coexisten en un nivel dimensional del tiempo gozoso y te animan. Solo tienes que sentirlo.
Y también por otro lado hay un diálogo que te dice que ese viaje a la libertad es una resurrección.

También puedes mirar a Pacal Votan con su cruz, porque tiene una onda de forma sanadora en la vibración de las partículas subatómicas, que te lleva al mismo acontecimiento, que es el nuevo nacimiento, porque la onda de forma, ordenante de la realidad armónica dimensional, existe y es perceptible a través del sentir. Sitúa a Pacal Votan visualmente en cualquiera de tus órganos y siente, o mira a una persona querida y sitúale a Pacal Votan con su cruz en sus problemas o en su daño, y siente y dialoga con esa persona, porque encontrarás que esa persona también siente.

Encuentra qué resonancia y qué respuesta hay cuando uno dice toma tu cruz y sígueme a la resurrección. Hoy puedes ver a un personaje arquetipo con su cruz en otro sitio de la apariencia y en otro tiempo, pero respondiendo a esa resonancia y pidiéndote que abras el sepulcro, quizá que seas libre o simplemente que sientas y encuentres la verdad a través de sentir, o sea la vida.