El sufrimiento es una elección

El sufrimiento y el sufrimiento emocional son elecciones. Puede parecer que no, puede parecer que son consecuencia del peso de la vida, de las circunstancias, pero en realidad el sufrimiento es una actitud emocional, porque con daño físico puedes no tener sufrimiento.

Eso lo saben muy bien tanto los hombres como las mujeres. Los hombres a lo mejor lo pueden saber fácilmente si son medio peleones, se están dando de tortas con alguien y no tienen dolor ni sufrimiento hasta que no encuentran que han vencido o que les han vencido.
En el momento, no sientes el dolor, aunque luego aparece el dolor y el sufrimiento en el nivel físico.

Y la mujer, como madre a lo mejor atraviesa dolores físicos para rescatar a su hijo, pero en el momento no lo siente. El amor te sufraga todos esos dolores. Luego aparece sufrimiento.
Tanto en un caso como en otro hay un dolor posterior, pero en el momento, cuando estás mirando en una dirección determinada, no te estás permitiendo sufrir.

En el momento en que te empiezas a permitir sufrir, te paras. Eso en el nivel físico, donde parce inevitable el sufrimiento. Hay personas que se rompen una pierna y siguen durante un tiempo sin resentirse, porque están haciendo algo, están salvando a alguien que aman o lo que sea.
Y en el nivel emocional, psíquico o espiritual, sucede lo mismo. En el nivel inmaterial sucede lo mismo. La prueba está en que, si tú estás en este momento triste, deprimido o lleno de conjeturas dolosas, donde ves que todo va en contra tuya, simplemente con que digas “elijo ser feliz, elijo estar alegre, elijo ver la maravilla, elijo la ecuanimidad”, entonces un momento después estás alegre.
No sabes cuánto tiempo pasa entre uno y otro, pero de repente te das cuenta de que entre un tiempo y otro aquellos fantasmas que te atosigaban se han ido.
Esto es una prueba experimental. Hazlo y entonces serás científico. Compruébalo,

Lo importante es ser feliz, elegir ser feliz

Lo importante es ser feliz. Hay un momento en que puede aparecer como una iluminación y te das cuenta, lo ves claramente. Lo importante es ser feliz y no ser un juez, la guadaña, que todo lo corta y todo lo sierra. Hay un momento en que también como una iluminación te das cuenta de que el camino para ser feliz comienza eligiendo ser feliz, centrando tu atención en aquello que te hace feliz, que te lleva a la felicidad, te introduce en la felicidad.
Lo importante es ser feliz. Eso es ya una iluminación. Lo importante no es lo correcto o incorrecto, lo adecuado o lo inadecuado, el poder o la falta de poder, sino que lo importante es ser feliz, porque la felicidad es una luz. La felicidad es luz, emitir luz.

Nosotros estamos en la tierra en este momento, como algo diferente del sol, pero también somos luz. El ser humano está compuesto en parte de luz y en parte de emociones. Si es cierto, como se comprobó en el 2012 en el proyecto Atlas, que el fotón que no tiene materia se transforma en Bosón, donde ya sí hay materia, entonces, toda la materia ha sido antes fotón. Es decir, toda la materia es luz cumpliendo una misión, y también agua, porque el cuerpo del ser humano está compuesto en gran parte de agua. Entonces, aunque el sol siga siendo sol, y lo veamos como fuente de luz, también los seres humanos somos luz. Somos luz y somos emoción, agua.
Cuando recuperas esa memoria ya no eres materia, porque la materia es luz amnésica, que ha olvidado que es luz. Cuando recuperas ese recuerdo, sales de la amnesia y sabes quién eres.

Esa es tu historia. Tú perteneces a la luz y al sol, aunque en estos momentos quizá estés sufriendo, deprimido; quizá pienses que la vida es difícil, y entonces no estés emitiendo luz, porque no eres feliz. Nosotros estamos, todos los seres humanos, en el territorio de la felicidad, que es el territorio de la luz, el territorio de nuestro sol, pero hay que salir de la amnesia.
Todos somos luz, todos somos felicidad, porque la felicidad es luz. Y hay una puerta que inicia un camino. Focaliza tu atención. Pon tu atención en la felicidad. Elige la felicidad. Y entonces inicias un camino, y quizá en algún momento te das cuenta de que te parece o te crees que estás llevando a toda la humanidad hacia allí, porque es un servicio. Tu felicidad lleva a todo el arquetipo a la felicidad.
Sin embargo, más adelante te das cuenta de que es el arquetipo el que te lleva a ti, porque tú perteneces a la felicidad.
Gracias. Bendición. Perdón.

Triunfar no es triunfar. Es ser feliz, solamente ser feliz.

Triunfar no es triunfar. Es ser feliz, solamente ser feliz.

Muchas veces triunfar es no ser feliz, obligar a escudarte, esconderte, temer y sospechar. Pero todo eso no es triunfar. Triunfar es ser feliz y no tener enemigos. Si estás viendo un enemigo, nunca serás feliz.

Hay una parte en tu interior, en tu inconsciente, que cuando tienes un enemigo fabrica una química adversa al cuerpo que acorta la vida. Por ese motivo, no se puede triunfar si tienes enemigos. Es decir, el objetivo no es triunfar, sino ser feliz, vivir, entrar en la plenitud y en el gozo. Eso es el amor: la creatividad y la interacción, desde el disfrute y el agradecimiento.
Eso produce un nivel vibracional que se traduce en una química gozosa.

Hay un nivel vibracional muy intenso que proviene de deshacerte de alguna incomodidad, peligro o enemigo. Hay un cookie-galleta tóxica, que se mezcla y te lleva en niveles inconscientes a poner en el mismo lugar el placer de amar, vivir y gozar, junto con el placer de deshacerte de algo que te resta.
La liberación también es un placer pero no hay que confundirlo con el placer en positivo del gozo y del amor. El amor es una fusión y la liberación es un restar, quitarte algo.
Por eso hay una dualidad que está presente en las tradiciones: el yin y el yang, los gemelos o la lucha entre el bien y el mal.

Hay un desvarío que te lleva a confundir uno y otro, y te encuentras buscando constantemente enemigos. Hay una falta de consciencia y de procesos que suceden en lo consciente. Por eso hablamos de falta de consciencia, no peyorativamente, sino que los procesos suceden en niveles no conscientes que buscan la gratificación.
Si encuentras esa gratificación puede ser que te enganches a ello. Por eso es una adición o galleta tóxica.

Si a esa galleta tóxica que proviene de la gratificación y de la liberación, se añade la gratificación en positivo de tu gente, se refuerza aún más. Pero puede ser que tu gente sea una horda, un grupo que entra a robar a saco un lugar feliz y eso le produzca satisfacción. Esta es la confusión que existe en el sadismo y el masoquismo.
Muchas personas que creen que son justicieros y están actuando en positivo, realmente están actuando en niveles profundos desde el mismo impulso que el sádico más absoluto, es decir desde la confusión.
Por ese motivo es importante la conciencia, porque te ayuda a ser más feliz.