Podemos decir que somos la supernova

Podemos decir que la tierra es una supernova que ha explotado, como quien dice que es una supernova que se ha destruido o roto. O podemos decir que la tierra es una supernova que ha dado un paso más allá en su evolución supernova, pero no más allá hacia la ruptura y la destrucción, sino más allá hacia lo maravilloso.
En realidad, en algún momento podemos elegir qué es lo que decimos, pero quizá no siempre lo sabemos. Quizá podemos durante mucho tiempo creer que solamente se puede decir una cosa y esa cosa es la que todo el mundo dice.
Pero también quizá en algún momento te puedes dar cuenta de que puedes elegir conscientemente qué es lo que quieres decir, qué es lo que has visto, como Moisés cuando sube al monte y ve algo y recibe la orden “díselo a los demás”, precisamente porque lo que se dice en esa realidad ordinaria y parece la verdad, es solamente la verdad de esa realidad ordinaria. Pero justamente el despertar de la conciencia te lleva a la montaña. La montaña es el lugar privilegiado donde ir. Hay un momento donde la montaña te llama y decides acudir a la llamada. Por eso podemos decir que estamos en la supernova, evolucionada. Estamos en la supernova que ha dado un paso más allá hacia la maravilla.
Y también podemos decir que somos la supernova.

El poder creativo y creador del ser humano

EL PODER CREATIVO Y CREADOR DEL SER HUMANO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
Si el todopoderoso quisiera matar a un ser humano no lo crearía.
Si el todopoderoso quisiera destruir a alguien, previamente no le habría permitido nacer. No habría deseado su nacimiento y existencia, y entonces no hubiese aparecido esa persona.

Por eso encontramos que el hombre no es más fuerte porque puede matar a alguien, sino al contrario, es más fuerte porque puede hacerle vivir. Si el hombre puede resucitar a otro hombre, es más fuerte ese poder que el de matarle o destruirle.
Siendo esto válido para ambos géneros, masculino y femenino, es importante decirlo y reconocerlo para los humanos masculinos, donde muchas veces está ese error de que es más fuerte quien más daño puede hacer.
La mayor conexión con la vida propia del despertar de la conciencia ha alejado aquel tiempo en que eso pudiera ser útil. La telepatía omnisciente y la realidad espiritual hacen inútiles esos planteamientos.

Es conveniente repetir esto: el hombre no es más fuerte porque pueda matar, sino porque puede producir vida, es decir, porque puede amar, ya que la vida es el amor.
La destrucción solo responde al miedo y no nos interesa.

En un momento en que la vida se abre, como en el actual; en un momento en que la maravilla se abre, como en la época actual; donde las potencialidades creadoras y creativas del ser humano se abren, como en el tiempo actual; donde la conexión con la parte espiritual expande la realidad del ser humano y sitúa en lo posible cosas hace poco imposibles… En ese momento el poder creativo o creador del ensueño es cada vez más activo y más reconocido.
El poder sanador de reconocimiento de la falta al amor es cada vez más activo, y la reconexión con la realidad más profunda de la vida es cada vez más activa y más real.
Cada vez que reconoces dónde y cuándo has actuado en contra del amor, te sanas; te sanas tú y también sanas al arquetipo, porque entras a formar parte de esa masa crítica de personas que se reconectan con el amor como propósito.

Las emociones te introducen en el ser humano y te llevan hacia el cielo

Conviene pararte a considerar tus emociones, dándoles espacio y atención, sin ignorarlas, huir de ellas o utilizarlas para manipular las situaciones en favor tuyo.
Conviene primero escucharlas, conociendo esa energía que es un regalo que está en ti desde siempre, que te ha permitido evolucionar y empezar a ser humano, ya que el humano que no tiene emociones no es humano.
Las emociones te han introducido en lo que es el ser humano, donde está la semejanza de Dios. La realidad Dios como imagen en un espejo, expresa tu semejanza.
Lo que te introduce como ser humano no es el conocimiento, que puede estar como programa en una máquina, sino la emoción.
Entonces, este tiempo es el momento de reconocer la emoción, que, una vez te ha introducido en el ser humano, está dispuesta a llevarte hacia el cielo.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano


Estamos los seres humanos, y cuando nacemos, nacemos en una realidad que en parte es visual y en parte es hablada, o sea, responde a la palabra y puede ser expresada a través de palabras.

Los seres humanos nos encontramos primero en la realidad que vemos. Si no viéramos los objetos materiales de la realidad donde estamos, nos golpearíamos contra ellos.
De modo que… iba a decir “evidentemente”, pero ese mismo adverbio ya demuestra que estamos en una realidad “evidente”. Lo que quiero decir es que “evidentemente”, si no vemos, nos golpeamos, despeñamos o caemos. Es “evidente” que el ver nos permite situarnos en medio de todas las cosas y también crear cosas.
De modo que es “evidente” que vivimos en una realidad visual, que, al mismo tiempo, aprendemos a convertirla en palabras, y así podemos dar instrucciones, explicaciones o descripciones, aprendiendo a hacer cosas que no hemos visto.

También podemos elaborar conceptos abstractos, que expresan la realidad más allá de lo visible. Puedes hablar de emociones, que no necesariamente son visibles, ya que se pueden fingir u ocultar. También puedes hablar de lo que te une a otras personas, que tampoco es visible, como la procedencia, raza, nacionalidad, creencia o cultura, donde entra la filosofía y la religión.
Todo esto son realidades que se crean o aparecen a través de palabras, porque no son visibles. Tus creencias no son visibles. Es visible el color de tu pelo o tu estatura, pero no son visibles cuáles son tus valores.

Entonces, por un lado hay cosas que son visibles y a través de nombrarlas se aprende un lenguaje. El lenguaje permite construcciones invisibles que expresan tu interior. Pero es que tu interior es tan real como tu exterior, porque va a condicionar tus actos. Si tu interior tiene miedo, va a condicionar cómo te relacionas con las personas. Si tu interior tiene amor, va a condicionar cómo te relacionas con las personas y también con la vida y con las plantas. Si tienes respeto u orgullo, también va a condicionar cómo vives.

En un momento determinado es importante ser consciente de cómo se generan esos valores, esos conceptos que no son cosas. Es importante ver qué imágenes mentales, no ya físicas, dan soporte a esos valores, y cómo se generan y aparecen ante tu conciencia. Esos valores mentales tienen también imágenes, como las cosas, ya que con los ojos cerrados también aparecen las imágenes de las cosas que no estás viendo.

Hay un momento determinado en que la persona puede preguntarse por qué aparecen en su interior imágenes de injusticia o de inseguridad. “¿Por qué creo lo que creo?, ¿cómo construyo la imagen de la víctima o la imagen del desprecio o la inseguridad?
Esas imágenes pueden aparecer de forma reactiva, por procesos donde no ha entrado la conciencia. Entonces, estás actuando reactivamente, y en esos casos no eres libre, sino máquina o engranaje. Eso te hace perder humanidad al perder libertad.

Al actuar como máquina te alejas de ser humano, entendiendo que como humano estás traduciendo la realidad Dios en esta dimensión.

El ser humano puede elegir mientras que las cosas, en nuestra dimensión al menos, no

Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.

Cuando el hombre, con su prepotencia, no respeta a la tormenta

Cuando el hombre, con su prepotencia, no respeta a la tormenta, sino que trata de sojuzgarla, impedirla, frustrarla o dominarla, entonces es cuando se producen las enfermedades. Aparece la tristeza y la desubicación, y la persona no sabe quién es porque pierde su alma porque se ha desconectado de la madre tierra.

Cuando en lugar de aparecer la tormenta en su plenitud, el hombre considera que lo mejor no es el programa que despliega la tormenta, de resurrección y hechos milagrosos, sino que lo considera adverso, luchando contra él y tratando de imponer su propio programa como positivo, adecuado y bueno, que normalmente significa que es bueno para ese individuo pero no para todos, entonces la tormenta se ve negada y no puede desplegar sus maravillosos y amorosos hechos milagrosos y el ser humano se ve desprovisto de ese poder de resurrección.

Abriéndonos a la conciencia

ABRIÉNDONOS A LA CONCIENCIA (Tiempo de gracias, tiempo de perdón)

Hay una frontera en la materia que es la conciencia, y el ser humano vive esa frontera. Puede irse hacia las cosas y elegir ser tratado por las máquinas como una cosa o contabilizado por las estadísticas como una cosa, o puede sacar recursos de su conciencia para ser más humano y activar los recursos interiores que a través de su conciencia lo convierten en más persona. Activar todos los recursos internos como persona es parte de la tarea aquí en la tierra.

El camino del ser humano es el de la expansión de la conciencia, pero la inercia le lleva hacia la cosa, hacia reintegrarse en la materia sin conciencia.
Es necesario abrirse a la conciencia, que convierte el tiempo en sagrado. El tiempo sagrado es un tiempo vivido desde la conciencia y escuchando la conciencia, que es la voz interior que te conecta con aquello que hay más allá de las cosas.
Si el hombre no escucha la voz de dimensiones superiores resonando en su interior, poco a poco se convierte en una cosa, y esa es una de las razones del envejecimiento.

El tiempo quemante es el tiempo sin conciencia, aunque también puedes ser un voluntario para vivir el tiempo quemante y así ayudar a otras personas. Si es así hay que descubrirlo, porque tu elección expresa libertad y pensamientos elevados, pero si vives un tiempo quemante por inercia, estás en un submundo del tiempo, del que puedes despertarte activando tus recursos internos a través del agradecimiento y del perdón.

(http://viatzolkin.com/e-books-libros-y-calendarios/tiempo-de-gracias-tiempo-de-perdon/)

La energía electromagnética y la madre tierra

Utilizando el código de energía eléctrica y energía electromagnética, podemos encontrar que lo que nos ofrece la tierra es la energía electromagnética, como traducción de esa otra energía que recibe del corazón del cielo, que sería la energía eléctrica.
La tierra nos ofrece armonía, nutrición, espacio para vivir, belleza… Podemos encontrar en ella un montón de cosas maravillosas, como agua dulce, aire limpio, etc. Pero también podemos encontrar que actuamos con la madre tierra como un depredador, esquilmando y destruyendo su armonía y belleza en beneficio propio, como si nos fuera a faltar.

Nos encontramos ante algo que está dirigido al despertar de la conciencia. Dice la sabiduría hermética que “como es arriba es abajo” y “como es abajo es arriba”, de modo que si abajo actuamos como depredadores por miedo fundamentalmente a que te falte algo que te regalan, arriba hacemos lo mismo mientras no cambiemos esa actitud. Por ese motivo, no estás arriba, sino abajo. Y solo cuando cambias y reconoces esa energía madre, de entrega para ti, puedes elevarte.

La energía electromagnética que traduce la madre tierra, para hacerse comprensible ante el ser humano, toma forma. El ser humano, al aprender los nombres de las cosas, empieza a dialogar con esa energía que la madre tierra traduce. Primero pone nombre a las cosas, que en los lenguajes más elementales son cosas materiales, reconocibles por su cuerpo.
Pero con la evolución de la humanidad, las palabras no traducen cosas con cuerpo, sino, en un porcentaje muchísimo mayor, pensamientos, ideas y sentimientos, así como el lenguaje de la ciencia, medicina, informática, economía o publicidad. Todo eso traduce cosas que no son de índole material porque no tienen cuerpo, pero sí realidad.

Esa complejidad nos lleva a la situación actual, donde descubrimos que las palabras no solo traducen la realidad, sino también crean la realidad material.
Eso lo vemos, por ejemplo, a través de los estudios sobre el cáncer, donde aparece como un conflicto no expresado y vivido en aislamiento. Y ese conflicto no expresado, esas palabras no dichas, se convierten en una energía que puede acabar contigo.
Por otra parte, también se ha experimentado con un grupo de voluntarios que van a ser monitorizados, cómo, si se dicen palabras desagradables que expresan horror, violación y frustración, al hacerles un análisis de sangre se ve, por ejemplo, que está llena de cortisol. El efecto del cortisol es bloquear glóbulos rojos, con lo cual se producen al cabo del tiempo muchas enfermedades y carencias. Pero cuando lo que se están recitando son palabras bellas y armoniosas, aparecen hormonas del tipo de la serotonina, que está considerada como la hormona de la felicidad y la armonía.

Entonces, vemos que las palabras crean realidad, de forma constatable y medible. Esto nos lleva a la consideración de dónde proceden las palabras. Vemos que detrás de las palabras hay actitudes que favorecen la forma en que vives. La realidad traduce una actitud, que es como una antena que recibe informaciones defectuosas. Por ese motivo tus palabras también contienen ese efecto.
De modo que parte del trabajo personal es observar desde dónde estás hablando; observar qué es lo que dices, para encontrar el origen con el que conectas y ver qué tipo de energía es la que estás vehiculizando y traduciendo electromagnéticamente en palabras, porque las palabras convierten en energía electromagnética, utilizando esto como un símil, otra energía que viaja y une dos puntos.

La energía eléctrica en el ser humano no necesita palabras

Esa energía “eléctrica”, o lo análogo a lo que llamamos energía eléctrica en el ser humano, no necesita palabras. Ya hemos dicho que la energía eléctrica es pura vibración, por lo que es cuando se traduce a la que llamamos electromagnética cuando aparecen las palabras y los conceptos.
Esa energía que llamamos de vibración está presente, por ejemplo, en los cromosomas, de tal manera que estamos en contacto de modo no consciente con vivencias que no son nuestras personalmente, sino que nosotros, como expresión en el presente de esos cromosomas, somos su “actualización”.
De esa manera vivimos contenidos. Decimos “vivimos”, ya que a veces son problemáticos al ser el resultado de conflictos que están siendo transmitidos eléctricamente a través de los cromosomas. Y nosotros, como somos la actualización, si despertamos la conciencia podemos resolverlos.

También esa conexión eléctrica sucede a través de la cultura, de lo que considera correcto o incorrecto, que también es la expresión de tu grupo social, clan familiar o lugar. La cultura también es la suma de energías que pueden ser traducidas a palabras, aunque normalmente no es así, siendo tú simplemente un transmisor más, y estando actuando entonces eléctricamente.
Cuando no reconoces y traduces en palabras a través de tu conciencia esa información, actúas como un conductor eléctrico. Estás vehiculizando algo que no sabes siquiera lo que es y ni siquiera te das cuenta de lo que estás transmitiendo. Eso lo haces a través de la actitud y de la forma en que expresas las cosas, que de alguna manera son la expresión de tu sistema de creencias inconsciente.
Por eso, conviene revisar tu sistema de creencias, y de forma muy especial estar atento a lo que dices, cómo lo dices y por qué lo dices. Eso te permite actuar como una antena electromagnética, y ya no como un conductor, que es ciego, sordo y mudo, donde simplemente la energía pasa por ahí.
Sin embargo, la conciencia te permite actuar como una antena y sacar esos contenidos al campo o lugar donde te encuentras. Entonces puedes actuar como un filtro que elimina toxicidad o como un antivirus que elimina errores. Te permite recuperar el programa original y quizá sea esa la razón por la que estás en esta existencia.

De cualquier manera, independientemente de tu valor como persona, que está expresado en unos cromosomas, está el valor de persona o ser humano, en relación a todos los seres humanos y al arquetipo, a la esencia del ser humano.
Por eso conviene – y digo conviene porque es algo que si coincide contigo te va a producir gozo, satisfacción y plenitud- observar qué estás diciendo, para eliminar contenidos tóxicos, no ya en relación a las vivencias de los cromosomas personales, sino en relación a toda la humanidad.
Hay un momento en que tienes que observar si lo que estás diciendo responde a una experiencia tuya, a algo que has vivido, o si lo que estás viviendo no lo has experimentado y por lo tanto no está comprobado. Ese es el punto clave, determinar si de lo que hablas responde a tu experiencia o no. Si lo has experimentado es una iluminación, y si no, no tiene luz. Determinar eso es fundamental.
Tienes que ver si estás contribuyendo a la toxicidad general, que es cuando hablas de cosas que no has experimentado, y entonces normalmente tienen relación con algo que te asusta y quieres evitar, con juicios, o con personas que pueden ser enemigas de tu grupo o personas con las que convives, y que cuestionarlo te podría suponer un conflicto.

Cuando observas tu vida y ves cómo se han resuelto los problemas o conflictos que vivías, siempre terminas por encontrar la maravilla; siempre terminas por encontrar que el amor existe, que eres cuidado y que suceden muchas cosas en favor tuyo. Y eso es porque sí, porque finalmente todo iba en favor tuyo. De alguna manera se trata de un diálogo con algo que sabe qué es lo que piensas, qué es lo que quieres y cuáles son tus estrategias, muchas veces para eliminarlas, y sobre todo qué es lo que necesitas y quién eres.
Y en algún momento, entrar en el diálogo de forma consciente te permite aclarar tu propia situación personal, según vas desinterfiriendo y eliminando virus y errores en tu sistema de creencias, que muchas veces son actitudes y estrategias.

Eso es lo que podemos denominar la actitud del mago, el que conoce la realidad más allá de la apariencia. Aunque esa palabra de mago levanta suspicacias en personas, e incluso temor y miedo, podemos decir que ante el nacimiento, es decir, la presencia de Dios o los conceptos que asociemos a dimensiones superiores de la vida, en el espacio-tiempo, que es lo que puede ser atribuido a lo que se narra como “el nacimiento de Jesucristo”, los primeros que acuden, porque ya lo estaban buscando desde antes al estar haciendo un trabajo personal, son llamados magos: reyes y magos.
Vemos que conectar con el origen de tus creencias y lo que te permite expresar la maravilla, aparece como rey mago. Esas son las palabras que lo definen: “que ve la maravilla”.

Entonces, podemos decir, siguiendo un determinado lenguaje, que ese trabajo ayuda a sanar tu visión, y, cuando sanas tu visión, encuentras la maravilla. Traducir el contenido eléctrico, donde actúas como conductor y transformarte en esa antena que traduce en palabras, te permite eliminar las palabras que te llevan a la negatividad y no a la plenitud, y entonces es cuando encuentras la maravilla, eliminas todo esto y eres denominado en ese código como rey mago.
Hay otros códigos y tradiciones, pero en todas aparece. En tradiciones de Centroamérica estamos hablando de Quetzalcóatl, mientras que en tradiciones de Oriente es Buda o Tao.

Tu experiencia iluminada es el hilo conductor de la maravilla y la sanación de los cromosomas.
Gracias. Bendición.

La energía eléctrica y electromagnética en el ser humano

La definición de energía electromagnética que ofrece Wikipedia, que está bastante consensuada y aceptada por todo el mundo, dice algo así como que es la cantidad de energía almacenada -esta es la palabra clave, “almacenada”- en la región del espacio tiempo, que podemos atribuir a la presencia de un campo electromagnético.
Es decir, la energía electromagnética es una energía almacenada en un lugar, que posiblemente tenga una frontera definida y por eso está almacenada en ese lugar. Es una energía almacenada en un lugar.

Mientras, la energía eléctrica se define como la forma de energía que resulta de la existencia de una diferencia de potencial entre dos puntos. Esto es lo importante: algo que sucede entre dos puntos.
Así, electromagnética es algo que sucede en un lugar, y eléctrico algo que sucede entre dos puntos.
Entonces, decimos que la energía eléctrica sería la forma resultante de la existencia de una diferencia de potencial entre dos puntos, algo que permite establecer una corriente eléctrica entre ambos puntos si se les colocara en contacto por medio de un conductor eléctrico. Es decir, es la comunicación entre dos puntos a través de un conductor, algo que los una.

Eso está relacionado con los seres humanos, como hoy lo podemos comprobar.
La energía electromagnética que decimos que sucede en un lugar, podemos considerar que se trata de LAS PALABRAS. Las palabras contienen energía y, al pronunciarlas, se almacena o está presente.
Si la energía electromagnética son palabras, quiere decir que en relación al ser humano es algo comprensible por él, mientras que hay otra energía, que es la que denominamos eléctrica, que puede viajar sin necesitar ser comprensible. Aquí encontramos la vibración que producen LAS EMOCIONES. Las emociones producen una vibración, que puede estar verbalizada cuando es traducida, como esa antena que recibe la energía eléctrica y la transforma en energía electromagnética, difundiéndola, o puede no estar verbalizada y entonces está transmitiendo.

Tenemos una red de neuronas espejo que transmite vibración, pero no de una forma sonora como sería la palabra. La palabra como sonido estaría en el campo audible, mientras que hay una transmisión a través del sentir y de la emoción, que transciende el campo audible, siendo perceptible. Cuando tú piensas en una persona, da igual dónde se encuentre, puede recibir tu energía.
Entonces, la energía eléctrica en el ser humano no necesita estar compuesta por palabras.