Hay que dejar que las cosas se tambaleen

Hay que dejar que las cosas se tambaleen. Cuando la cosa va de tambalearse, hay que dejar que se tambalee, porque por mal que parezca que están las cosas, siempre están bien, ya que hay un orden debajo de todo.
Hay un orden personal, que es imperfecto y muchas veces se pone desde el miedo o la carencia. Y hay un orden perfecto, que no coincide la mayor parte de las veces con el personal, hasta que te entregas a él.

Entonces, por mal que estén las cosas, siempre están bien. En cuanto abandonas los criterios de éxito y corrección, y te sitúas en la consideración de la maravilla que sucede por sí sola, porque todo lo que sucede es maravilloso, entonces todo se coloca y todo está bien.