Despertar el agua hexagonal es también despertar el tao

Despertar el agua hexagonal es también despertar el tao, simplemente porque despertar el tao es iniciar el camino.
Tao, en el idioma de los constructores de la gran muralla, no es cualquier camino, sino el que te lleva a un sitio concreto; es un camino que une dos realidades. Hay un tao que te lleva a ser tú, un tao que te lleva al despertar, un tao que despierta tu conciencia y un tao que te lleva a encontrar tu camino.

Despertar el agua hexagonal es también un tao, que libera las ataduras en que la sumación de recuerdos dolorosos ha desnaturalizado tu agua y la ha hecho perder el sentido de tu existencia y tu realidad.
Despertar el agua hexagonal es reconectar con el agua primordial, aquél agua que viene más allá del sol con una misión en el territorio de la forma, que tú en algún momento has asumido como un voluntario.
Despertar el agua hexagonal es reconectar con lo primordial, con tu esencia y reencontrar tu misión. Eso también es despertar tu tao, porque en nuestra forma de expresarnos necesitamos utilizar para esto dos frases, que expresan una misma realidad. Despertar el agua hexagonal es despertar el tao y también es conectar con tu ser espiritual, que está libre del dolor, de los pensamientos limitantes, del miedo, del odio y de la frustración. Está vacío de todo eso porque está lleno de plenitud. Llenarte de esa plenitud es despertar esa agua hexagonal y despertar tu tao.

En algún momento del proceso también es imprescindible que aparezca la palabra y que tu palabra exprese lo que estás viviendo, que tu palabra exprese el despertar del agua hexagonal.
A María Magdalena se le piden palabras. También es necesario el despertar de la palabra.
De alguna manera hay una relación amorosa entre el agua hexagonal y la música del cosmos.

La realidad real siempre es maestra y en ese adentrarte en la realidad te ves transformado.

El TAO como camino no es una posibilidad, sino una realidad, o sea una realización.
TAO significa camino que lleva a un lugar, no camino que puede llevar a un lugar.

Camino que lleva a un lugar solo puede ser dicho por una persona que ha realizado ese camino. La persona que ha iniciado un camino y que ha llegado a su final puede decir “este camino es un TAO a tal sitio”.
No se trata de abrir posibilidades sino de realizar, es decir, algo que te hace más real y te invita a interactuar con la realidad. La realidad real siempre es maestra y en ese adentrarte en la realidad te ves transformado.

Por eso la primera onda contiene una invitación a encontrar la transcendencia del caminante del cielo, y en su desarrollo aparece el mago que va siendo sanado. En algún momento es posible que la expansión de la conciencia, asociada a la sanación, se reconozca como un resucitar, o sea como un recuperar la memoria cuando encuentras que aquello que aparece como nuevo ya resuena en tu interior y lo conoces.
Cuando en tu expansión permites o encuentras que lo que se está produciendo es una iluminación, conoces todo. Conoces todo lo que antes no conocías, solo que te das cuenta de que lo conoces desde mucho antes, o sea desde siempre.

Esa es la expresión del arquetipo humano contenida en el Tzolkin, ya que el humano aparece como el sol transcendente, al ser el tono 13 del sol.
El humano es una palabra que formas con 13 conceptos, donde el último es el concepto del humano, que entonces aparece como transcendente o 13, y el primero es el del sol, pero apoyado tetraédricamente en el dragón-caminante del cielo, el mago-enlazador y la mano-tormenta.
A partir de ahí comienza un recorrido que lleva desde el pentágono existente en el icosaedro hasta el pentágono existente en el dodecaedro.

Pero es previo despertar el arquetipo humano.
El arquetipo humano no se pelea con nadie ni con nada. La luz no se pelea con nada; es impeleable. Puede esperar a la puerta o puede atravesar, pero esa es la luz visible, porque la luz en dimensión neutrino siempre atraviesa. La luz-neutrino es imparable, por eso quizá es una luz quieta o quizá meditativa.
Es interesante entrar y encontrar el camino del 5, que es el vuelo de Kukulcán.
Pero es un TAO; solo es real cuando abandonando los posibles, lo haces.