Quetzalcóatl se mira en el espejo

19/9/2016
El juego del espejo es la vida del ser humano. El juego del espejo, o sea mirarse al espejo, que es Tezcatlipoca, es lo que hace el ser humano, que es Quetzalcóatl.
Quetzalcóatl se mira al espejo, que es Tezcatlipoca; Quetzalcóatl se mira en Tezcatlipoca. Y si lo que ve no le gusta, inicia un camino, se marcha, peregrina y viaja hacia las estrellas, hacia lo óptimo.
Quetzalcóatl es el ser humano, o sea tu, y se mira en el espejo, en la realidad Dios o realidad de dimensiones superiores. Tezcatlipoca es la imagen que desciende del cielo cuando miras al cielo y lo óptimo. Tu imagen desciende de lo óptimo a ti; lo óptimo te devuelve tu imagen, que es Tezcatlipoca que desciende.
Tú te miras en el espejo de Dios y lo que ves son tus acciones desde la óptica y visión superior. Puede ser que te horrorices, porque te das cuenta de que no estabas siendo tú y no estabas en lo óptimo, y eso te mueve a modificar tus acciones, o sea a ser tú.

Hay dos momentos, uno cuando te miras en el espejo y no ves descender a Tezcatlipoca, que eres tu; cuando tú no acudes al encuentro de ti mismo, sino que lo que ves, te horroriza.
El otro momento es cuando Quetzalcóatl, que eres tú, mira en el espejo y ve descender a Tezcatlipoca, que es su ser espiritual, su ser del cielo, su ser óptimo.
Un momento es cuando te miras al espejo, que son tus acciones, y no ves lo óptimo, y el otro es cuando te miras en el espejo, que son tus acciones, y ves que a través de ellas aparece lo óptimo. Es otro tiempo, que traduce otra dimensión.
Entras en la dimensión de lo óptimo a través de lo que haces, que previamente has reconocido a través de lo que ves.

Las sincronías del ESPEJO

Desde luego que no deja de ser curioso y peculiar la sorprendente sincronía que aparece cuando buscas en un diccionario de hebreo la palabra ESPEJO, sobre todo si estás interesad@ en las tradiciones mayas-aztecas y en general de los pueblos de América. En esas tradiciones “Espejo Su Humo” es el nombre de uno de sus dioses principales, entendiendo que los nombres de los dioses es la forma de trasmitir conceptos y contenidos de sabiduría.
Hay una sabiduría dentro de los nombres. Los nombres de los dioses son vehículos para comunicar sabiduría, no lógica sino iniciática.

El dios Espejo es llamado también Tezcatlipoca. Tezcatlipoca desciende por el hilo de la araña. Baja del cielo a nuestra dimensión siguiendo la línea vertical del hilo de una araña, expresando una conexión con el cielo, con lo óptimo. La conexión con Tezcatlipoca, o sea con el centro de la vida, que también puede ser expresado como el corazón de la vida o como el cielo o lo alto, te mantiene siempre joven, sanando cualquier herida o enfermedad.
Si la muerte y la enfermedad, como dice el mito de la manzana y el pecado de Adán y Eva, son el resultado de esa trasgresión y caída, el significado entonces de Tezcatlipoca es de redención del pecado original, siendo similar entonces a lo que significa Jesús: “Dios es la sanación. Dios es la salud. Dios sana”.

Eso mismo es lo que viene a significar ese hilo de araña que desciende del cielo uniendo el cielo y la tierra, que ABRE el cielo, permitiendo a los humanos ascender al cielo.
Pero eso mismo hace Jesús con la cruz. La Cruz aparece como un vehículo que te lleva al cielo, porque Jesús abre el camino a la resurrección.
Sin embargo, la resurrección y mantenerse siempre igual de joven es lo mismo, porque ambas expresiones están expresando INMORTALIDAD.

La sincronía inicial es que buscando en cualquier diccionario de hebreo-español encuentras que “espejo” en hebreo se dice: Mará y también Rei. Mará se escribe con la mem, la resh, alef y he. Rei se escribe con resh, alef y iod.
Mará se suele traducir como amargo o amargura, por el nombre de una fuente de agua amarga que encuentran los israelitas en su camino hacia el Sinaí al salir de Egipto, es decir, en su viaje pascual hacia la libertad y la tierra prometida.
Mará se traduce como amargo, agua amarga, pero también significa Espejo. Es como mirarse en el espejo, como hace Quetzalcóatl.

Quetzalcóatl, al mirarse en el espejo, inicia una catarsis según la tradición maya que le lleva a dejar su reino y peregrinar en un viaje que termina en las estrellas, quizá en Venus, que también posee en la interculturalidad el significado del amor. Quetzalcóatl se ha reconocido como asesino y violador, siendo ese reconocimiento el inicio de una catarsis que te devuelve a la conexión con lo divino, quizá olvidado en ti, porque las acciones desde el ego en búsqueda del poder, te alejan de esa realidad interior.
Encontramos que “mará” significa “amargo” en hebreo, “espejo”, y también se relaciona con el nombre de María, la Virgen que aparece como madre, pero también como la fuerte, María Magdalena. Es el resultado final de esa catarsis, porque María Magdalena es la invitación a reconocer la acción de lo divino en ti.
“Espejo” aparece como ese recuerdo de la Pascua en las aguas amargas, pero también como Tezcatlipoca o como María.

“Espejo” lo estamos utilizando en un lenguaje místico o religioso, pero también es fundamental para el ser humano de hoy en el lenguaje nada sospechoso de esoterismo como es la psicología. La psicología en general y la psicología transpersonal te invitan a reconocer cómo puedes ver fuera de ti aquello que no aceptas dentro de ti. Las personas son espejo unas de otras, y hay todo un trabajo para limpiar las emociones, útil para los seres humanos del siglo XXI.
También la ciencia anatómica y médica reconoce la existencia de neuronas espejo en el interior de cada persona, que traducen la empatía. Todos los seres humanos están unidos por esa resonancia que aparece en las neuronas espejo.

Recuperar el espejo y limpiar el espejo es fundamental. Reconectar con el espejo, bien sea Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, María, Jesús, cualquier nombre sagrado o los contenidos de la ciencia que expresan la empatía y la relación con el otro, avalan la importancia de establecer esa conexión con lo profundo.
Cuando nos situamos en la palabra “Rei”, que significaría también espejo, nos lleva también a lo real. La forma de ser más real es entrar más en conexión con el espejo y sin duda reconocer al otro como otro tú.

Todo está empezando siempre

Todo está empezando siempre.
Podemos pensar que las cosas ya han empezado antes, porque tienes ya 40 años o porque la sociedad tiene miles de años de cultura, pero en realidad todo está empezando siempre, en cada momento.

En cada momento puedes abrir una puerta, que te lleva a ese sitio que todavía no conoces, que es justamente donde comienza lo auténtico, lo real y lo maravilloso. Porque la vida no es tonta sino maravillosa; la vida no es hostil sino maravillosa.

Siempre hay un momento donde encuentras que algo está bajando del cielo colgado de un hilo. Entonces, empieza todo, porque todo está empezando siempre.

El juego del espejo en la onda del mago

El juego del espejo es la vida del ser humano. El juego del espejo, o sea mirarse al espejo, que es Tezcatlipoca, es lo que hace el ser humano, que es Quetzalcóatl.
Quetzalcóatl se mira al espejo, que es Tezcatlipoca; Quetzalcóatl se mira en Tezcatlipoca. Y si lo que ve no le gusta, inicia un camino, se marcha, peregrina y viaja hacia las estrellas, hacia lo óptimo.
Quetzalcóatl es el ser humano, o sea tu, y se mira en el espejo, en la realidad Dios o realidad de dimensiones superiores. Tezcatlipoca es la imagen que desciende del cielo cuando miras al cielo y lo óptimo. Tu imagen desciende de lo óptimo a ti; lo óptimo te devuelve tu imagen, que es Tezcatlipoca que desciende.
Tú te miras en el espejo de Dios y lo que ves son tus acciones desde la óptica y visión superior. Puede ser que te horrorices, porque te das cuenta de que no estabas siendo tú y no estabas en lo óptimo, y eso te mueve a modificar tus acciones, o sea a ser tú.

Hay dos momentos, uno cuando te miras en el espejo y no ves descender a Tezcatlipoca, que eres tu; cuando tú no acudes al encuentro de ti mismo, sino que lo que ves, te horroriza.
El otro momento es cuando Quetzalcóatl, que eres tú, mira en el espejo y ve descender a Tezcatlipoca, que es su ser espiritual, su ser del cielo, su ser óptimo.
Un momento es cuando te miras al espejo, que son tus acciones, y no ves lo óptimo, y el otro es cuando te miras en el espejo, que son tus acciones, y ves que a través de ellas aparece lo óptimo. Es otro tiempo, que traduce otra dimensión.
Entras en la dimensión de lo óptimo a través de lo que haces, que previamente has reconocido a través de lo que ves.

Eso tiene que ver con el mago. La onda del mago termina en el enlazador, enlazando con otra dimensión. Pero en el nivel oculto la onda del mago tiene que ver con el águila (onda del águila a la mano).
El águila es el que ve, como Tezcatlipoca, mirándose en el espejo. Y ese Tezcatlipoca, que es lo que ves en el espejo, te lleva a la mano, a la impecabilidad de la acción. Entonces, en la onda del águila se une el ver la maravilla con la impecabilidad de la acción.
El águila y la mano acompañan al mago, que se convierte y llega a ser un enlazador transcendente.

En el doble espejo del Tzolkin se ve básicamente el camino del hijo y el del espíritu santo

Esto es básicamente lo que se ve en el doble espejo del Tzolkin:
Por un lado, el camino del hijo, que es el camino de Tezcatlipoca y también el que va del padre al hijo, cuando dices “en el nombre del padre” tocándote la frente y “en el nombre del hijo” tocándote el corazón.
Por otro lado, el camino del espíritu santo.

EL CAMINO DEL HIJO:
Tezcatlipoca desciende por la tela de araña hasta el colibrí, que es el resucitado –el colibrí está siempre a punto de morirse; si no come, se muere-, como es resucitado Jesús el cristo.

Los aztecas, que antes son los mexicas, que se superponen con los mayas y los mayas con los olmecas, que también son similares a los uros del lago Titicaca, pertenecen y sustentan la Era Común, donde la cruz es una puerta a la inmortalidad y Dios es la salud y la salvación, o sea Jesús -el Jesús mantra, esa palabra de poder que abre la realidad, porque la contiene y la expresa desde dimensiones superiores-.

Tezcatlipoca desciende por la tela de araña hasta el colibrí, porque el colibrí nace en la tela de araña. Los nidos del colibrí, que es el resucitado, se hacen con tela de araña. Es una experiencia personal. La línea vertical en el Tzolkin, la columna 7 o columna resonante, es una experiencia personal, donde tu, desde tu vivencia experiencial, naces a lo nuevo, a lo desconocido, que desde la tierra de la enfermedad, de la carencia, del miedo y de la muerte es la inmortalidad y el gozo.
De alguna manera está expresado en el rombo que existe en el interior del Tzolkin, que expresa el sello de la estrella y en su interior contiene la chacana y la cruz de brazos iguales. Ahí hay un espejo donde tú eres otro yo es la conversación entre tú y dimensiones superiores. El espejo te presenta la imagen de Dios y te dice “tú eres otro yo”. Es la línea vertical, “en el nombre del padre y del hijo”, surgimiento del colibrí.

EL CAMINO DEL ESPÍRITU SANTO:
También está la línea horizontal, donde el colibrí se transforma en un águila.
Es la línea del espíritu santo, donde dices “espíritu” tocando el hombre izquierdo y “santo” tocando el hombro derecho, concluyendo con amen, así sea.

Tezcatlipoca rojo contiene todos los pueblos en guerra con los aztecas que no se doblegan, y Tezcatlipoca blanco contiene la experiencia del arrepentimiento, del reconocimiento de las faltas al amor, que te transforman en un águila que vuela, que se eleva, que no pesa.
También el colibrí, capaz de mantenerse en el aire en su vuelo, es un ejemplo de esto, pero en el nivel interior de la apertura de la conciencia, de la recuperación del alma.

La línea horizontal del espíritu santo, del Tezcatlipoca rojo al Tezcatlipoca blanco, transforma al guerrero en un hombre de espíritu, en un hombre santo que ya no recurre a la guerra sino a la paz y al amor.
Eso traduce un espejo. El espejo del tú eres otro yo y la sociedad de la estrella. Es la forma exterior de comportamiento y de relación.
La forma del nuevo nacimiento te lleva al colibrí como experiencia interior, y la forma exterior del espíritu santo, de Xipé Tótec a Quetzalcóatl y del in lak’ech, es la forma de relacionarte con las demás personas para crear la sociedad de la estrella.

Es bueno saberlo en los tiempos del cumpleaños del mundo y de la construcción del templo, porque la construcción del templo es el surgimiento del cuerpo de amor, del cuerpo santo, donde reside la santidad.

Sí, gracias, benditos eclipses. Sí, el subconsciente está lleno de emoción y la emoción te lleva al cielo.
Hace falta el colibrí, que es un despertar de la conciencia en el interior, y hace falta el águila, donde ves que la circunstancia y lo que te rodea es maravilloso.
Al final, el águila, el in lak’ech, lleva al colibrí a la frontera, y el colibrí, que primero ha nacido como colibrí, entonces llega al interior del corazón del cielo como experiencia personal.
Esa es otra experiencia, el acceso a la quinta dimensión.

El águila es un ejemplo de una visión penetrante asociada a la elevación

Desde el código Tzolkin asociamos a Quetzalcóatl con la serpiente que vuela o serpiente emplumada, que corresponde al águila. Quetzalcóatl para ese vuelo necesita reconocer y ver en el espejo sus pecados, sus errores, sus faltas al amor y sus abusos.

Cuando estamos hablando de la visión amplia aparecen múltiples contenidos que te dimensionan y que son finalmente los que te sitúan en otra frontera de otra dimensión y puedes acceder a otra dimensión.
El águila es reconocida por su visión penetrante, profunda, alta y panorámica. Su visión es muy amplia, porque es muy alta. Una visión baja no permite una visión amplia, o si lo es, es más reducida que la visión amplia desde lo alto.
El águila es un ejemplo de una visión penetrante asociada a la elevación.

La elevación le proviene del hecho de que en su interior se produce un enlazamiento (sello oculto, enlazador). Es un enlazador y se está desprendiendo y desapegando de cosas y valores que le producían un cierto gozo pero que le imposibilitan volar y elevarse.
El enlazador, cimi, permite el vuelo al desapegarse; permite despegar al desapegar y soltar las cosas que le mantenía atado a dimensiones superiores.
La visión te indica qué cosa es. Eso es lo que hace el espejo.

Por eso el águila, al desarrollarse como onda encuentra su forma transcendente en la mano. La visión transcendente es el reconocimiento de las faltas al amor.

Si quien creíamos que era el bueno es el malo, y quien creíamos que era el malo es el bueno, nos sobra el juicio, que nos crea confusión.
La visión amplia se distorsiona con el juicio. Se trata de admitir contenidos sin juzgar. Entonces, el espíritu existente que habita en esos contenidos consigue formar el mensaje completo.
Es decir, se trata de ver pero no juzgar. Cuando lo que ves tiene el espíritu detrás, y te permites verlo todo, recibes el mensaje completo.
Eso forma parte del salto evolutivo y de la expansión de la conciencia.

Ampliar la visión, aceptando todos los componentes, te dimensiona

La visión amplia asociativa te dimensiona. Es un mecanismo existente de fábrica que puedes actualizar. De hecho, es importante que lo actualices, incluso va adquiriendo una característica de urgencia para activar la actualización de la recepción de los mensajes.

Ampliar la visión, aceptando todos los componentes, te dimensiona. Es extremadamente útil y se utiliza como una herramienta frente a la depresión o la obsesión, donde te centras solamente en ese contenido. Pero si amplias la visión, ese contenido pierde fuerza.
Si es un contenido que te produce dolor, al ampliarlo pierde fuerza e incluso permite la descarga de un contenido gratificante. Empieza a decirte quién eres, que no eres una víctima ni un ser incapaz, sin poder y sin fuerza, sino que estás haciendo algo y lo estás haciendo con potencia, algo que te viene de ampliar la conciencia.

Para entrar en una visión amplia es importante considerar todas las circunstancias. Quizá un día has perdido algo y lo has estado buscando, y de repente quizá lo encuentras, incluso en un sitio donde ya habías buscando. Es importante asociar cuál es tu estado de ánimo cuando lo encuentras y qué valores mentales estás manejando, ya que frecuentemente ocurre simultáneamente a un diálogo interior: estás pensando o cavilando sobre algo, a lo mejor distraídamente, y entonces sucede que algo aparece.
Si experimentalmente unes los dos contenidos, encontrando algo de aquello que estás pensando, te das cuenta de que tiene mayor importancia y que contiene elementos que empiezan a expandirse y florecer.

Por eso hacemos claramente esta invitación, siendo urgente que todas las personas comprometidas en el plano espiritual se adentren con la asociación de contenidos de lo que viven. Eso forma parte de las vivencias experienciales, porque en esos contenidos hay una fuerza que necesitas para algo que estás desarrollando.

Tezcatlipoca desciende por la tela de araña y parece que es el malo, al contar la narración que desciende para luchar con Quetzalcóatl. Quetzalcóatl aparece como el bueno y Tezcatlipoca como el malo.
Eso es confusión, pero la consideración desde la visión amplia necesita evitar juicios, que solo llevan a la confusión.
Cuando Tezcatlipoca es esa expresión de la divinidad, desciende desde dimensiones superiores, de forma similar a lo que hace el agua, que también es la emoción. Tezcatlipoca desciende con su espejo y una de las imágenes que aparece es el agua. También el ser humano desciende porque proviene y es energía Dios, como hijo, a imagen y semejanza, pero se encuentra descendido en la materia, que en su inmovilidad o forma de ser inerte expresa el “no puedo” -no puedo abrazarte, no puedo reír, etc.- y de alguna manera lo contrario de dimensiones superiores.
Sin embargo, igual que el agua desciende de forma similar a Tezcatlipoca, también la luz desciende, tomando forma y adentrándose en la inmovilidad. Únicamente que aquí no hay ni buenos ni malos, sino algo que sucede dentro de un diálogo.
El ser humano también está representado ahí.

Tezcatlipoca desciende a encontrarse con Quetzalcóatl, que es ese ser humano que ha descendido; o el cumplimiento de la misión por la cual la luz entra en la forma; o ese descendimiento de la emoción como agua para volver a darle oportunidad de ascender a dimensiones superiores, ya que el agua desciende como lluvia, en forma visible, y asciende en forma de vapor, siendo permanentemente una fuerza de ascenso.
Cuando Tezcatlipoca desciende en contacto con la realidad de la forma, que llamamos “descendida”, despierta un proceso que lleva a la realización de Quetzalcóatl, donde aquello descendido vuela y se eleva. El descenso es lo que propicia el ascenso. El descenso en forma de Tezcatlipoca propicia el ascenso en forma de Quetzalcóatl.
Lo que necesita Quetzalcóatl es el reconocimiento de sus faltas al amor, que es lo que ve en el espejo. Aquello que le expulsa del reino del ego donde suceden todas estas barbaridades que ve en el espejo, es lo que le propicia el vuelo.

De alguna manera todos nosotros estamos invitados a buscar un diálogo que invita al surgimiento de Quetzalcóatl. A veces creemos que Quetzalcóatl nace de la fuerza, pero nace de la visión de aquello que no está bien en ti, donde reina el depredador y el ego.
No se trata de reforzar a través de la fuerza y del “yo-ismo”, sino a través del reconocimiento de la falta del amor.

Estos contenidos pertenecen al mes de septiembre, donde vemos los frutos –Ceres- y el sanador sanado -Quirón-, que es una forma de volar, porque Quirón asciende a la inmortalidad. Es una forma de Quetzalcóatl.

Las partículas subatómicas diseñan la realidad pero no necesitamos saber exactamente dónde están

Se trata de relativizar, es decir, flexibilizar y deslocalizar.
Una vez que la conciencia, el espíritu, el alma o el ser interior reconocen la existencia de partículas subatómicas, ya no se trata de tener ideas fijas de las cosas, sino posibilistas, porque en definitiva sabemos que las partículas subatómicas están, y eso es lo importante, saber de su existencia.
Pero, aunque digamos que están ahí, no sabemos dónde exactamente, al menos de la misma manera en que sabemos dónde está aparcado mi coche en la calle, porque las partículas subatómicas que están, son y forman parte de la realidad real y profunda, no están quietas. Nada está quieto; la vida no es inmovilidad y mucho menos rigidez.

Las partículas subatómicas diseñan la realidad. Sabemos que están pero no necesitamos saber exactamente dónde. Es una realidad que requiere el aprendizaje de la flexibilidad mental y por tanto también de la flexibilidad empática, que no es exigente. Se parece un poco al agua, que no necesita ninguna forma precisa pero se adapta a cualquiera.

Al aproximarse al Tzolkin también conviene hacer un ejercicio de flexibilidad, de deslocalización y des-rigidez. Hay un Tzolkin tipo que tiene un comienzo, pero también es posible que haya tantos Tzolkin como personas, y por tanto con tantos comienzos como personas. El descubrir el Tzolkin personal, que comienza el día que tú naces, es importante.
Hay un determinado momento en que la cosmovisión incluye las partículas subatómicas, la teoría de las cuerdas y la comunicación lumínica del ADN – todo eso también es cosmovisión- , y entonces la rigidez es contraria al Tzolkin.

El Tzolkin requiere un aprendizaje y un desaprendizaje. Es importante saber que las cualidades descritas por el Tzolkin están o son, pero es también importante abrir las posibilidades, ya que de esa manera estás abriendo tu propia cosmovisión personal o visión personal de la realidad.

Se trata de revivir o activar a tu Tezcatlipoca, limpiando tu espejo.

Tezcatlipoca es un equivalente al Dios supremos para los seres humanos

Tezcatlipoca en la mitología nahual era el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida. Es un equivalente al Dios supremo para los seres humanos; no tanto al dios creador sino al dios supremo.
En todo caso estamos hablando de una personalización de Dios. Hay algunas personas que al hablar de estas mitologías dicen que el concepto de Dios o fuerza superior no es el mismo que se maneja en las sociedades actuales como expresión del dios judeocristiano, que habla con las personas y les transmite mensajes con palabras.
Bueno, podemos considerar que efectivamente el señor de la vida no está hablando de un dios dialogante, pero sí ciertamente de una fuerza suprema, aunque no sea una fuerza suprema dialogante por lo menos en el manejo de la palabra.

El concepto que transmite la tradición judeocristiana es de un dios dialogante que utiliza el lenguaje de las personas y busca hacerse entender, bien sea a través un escrito o testamento, bien a través de profetas que hablan directamente en su nombre, con palabras que pueden entender las personas, es decir en sus mismos idiomas y con sus mismos lenguajes.
Mientras, Tezcatlipoca, dentro de las fuerzas de las mitologías nahual, representa la fuerza divina, porque es creadora, lo cual es un concepto divino. El concepto hijo es como una segunda versión, un descenso a una dimensión humana.
Pero ya no está utilizando el lenguaje de la palabra sino una especie de jeroglífico o glifo, que es como un dibujo que hay que interpretar. No hay un intérprete directo, un profeta o un texto con sus palabras, sino glifos. Se comunica a través de escenas visuales, incluso transmitidas en forma de leyendas o narraciones, donde los detalles y las formas transmiten el contenido y no las palabras.
Podemos decir que el dios judeocristiano habla y dialoga en tu idioma y el otro “jeroglifea”, mediante símbolos, y entonces es necesario interpretarlos.

Ese dios supremo Tezcatlipoca es representado a través de un espejo, y lo que sucede cuando miras un espejo es que ves imágenes.
Lo que aparece en el espejo son imágenes y no cuerpos. La superficie del espejo es lisa, y en ella aparecen imágenes, con lo cual te está diciendo que aquello que te habla, lo hace desde otra dimensión que no es material y por tanto no necesita cuerpo.
El dios que te aparece a través de un espejo te está diciendo que se trata de ver y mirar, y de los conceptos que formas en tu interior.

Aquello que se denomina divinidad y fuerzas divinas va a aparecer en tu interior a través de tus conceptos, de lo que ves.
En ese sentido parece muy próximo al concepto de ese dios judeocristiano que aparece como un ojo en un triángulo. Ese ojo también está diciendo “ves”. Se trata de algo relacionado con el ver -“te veo”- o con la luz, que es lo que permite ver.
Hay una relación entre la luz, el ver y el espejo.
Igual que el espejo te ve, Dios te ve. Pero también cuando te asomas al espejo lo primero que ves es tu cara. Es decir, que el espejo te presenta a ti. Tú eres el espejo, porque el espejo representa tu cara, y tú también estás en el espejo.
Es decir, dentro del ser humano también está dios.
Claro, es muy importante descifrar los jeroglíficos y glifos en ese mundo simbólico, y no quedarse solamente en el nombre del símbolo.

El dios del ver está representado por un ojo y también por un espejo, porque están hablando de la misma facultad humana. Da origen a una dualidad, porque Tezcatlipoca también está asociado con una dualidad, y puede ser bueno o malo.
Pero claro, es lo que tú ves. Tu que eres ese ser divino que se acerca al espejo, puedes estar mirando desde lo bueno o desde lo malo, desde el miedo o desde el amor.
Por eso hay un despertar que se traduce en comprobar y en experimentar.