Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

Situarse en el presente es situarse en la transformación, porque el presente no es algo quieto

Situarse en el presente es situarse en la transformación, porque el presente no es algo quieto, sino que es movimiento, y el movimiento es transformación.

El presente es que la luna se va alejando cada vez más de la tierra. El presente es que el sol se está transformando, creciendo de tal manera que va a ir ocupando los espacios de los planetas que giran alrededor del sol. Incluso se prevé que en su crecimiento máximo el sol llegue hasta la tierra.
Con eso, simplemente decimos que el presente es transformación.

El nombre con el que Dios se presenta a Moisés, Yahvé, significa “ser siendo”, porque “ser”, o sea, “estar en el presente”, no es estar en la inmovilidad, sino en el cambio. “Siendo” significa estar en el cambio.
Viene a ser como estar presente en el cambio constante, de manera que la rigidez es alejarte del ser, empezar a perder pie, solo que quizá eso no exista si tu conciencia está despierta, porque la conciencia es el lugar del “ser siendo”.

Pero, claro, entonces, hay que conectarse con la energía Dios y no con el ego. El ego crea una realidad y esa realidad sí que es rígida. Esa rigidez es lo que en el cuerpo perpetúa el dolor, a través de la actitud anti-dolor. El cuerpo, ante el dolor, se inmoviliza para evitarlo. Pero eso, que sirve momentáneamente, si se prolonga, crea más dolor.
Eso es similar a la actitud del ego, porque el ego quiere evitar el dolor, ya que actúa desde el miedo. Entrar en la presencia de Dios en tu interior sucede desde el amor, porque sabes que todo en la vida va en favor tuyo. Desde antes de nacer ya te estaba preparando un lugar, esperándote para el diálogo, porque te ha dejado un tiempo para experimentar.

Sin embargo, hay algunas personas que son ángeles y no vienen a encontrar su conexión con Dios, sino a hacer que las demás personas a su alrededor encuentren su corazón, porque son esas personas que tratan de ayudarles las que necesitan despertar su ser espiritual y conectarse con Dios.

El tiempo de la adversidad es el tiempo para experimentar, para encontrar el lugar de poder, que es tu conexión con Dios. La adversidad te ayuda a encontrar tu lugar de poder, te ayuda a ser feliz y te ayuda a participar en la expresión de Dios, del ser siendo de Dios a través tuyo. Tú eres el ser siendo de Dios. Tu eres la forma en que Dios es siendo.
Gracias y bendición.

Experimentación significa que estás ante algo nuevo, desconocido total o parcialmente

Todo el territorio de la realidad expresado en el código Tzolkin por el color azul contiene experimentación.
Por eso, el azul se relaciona con transformación y también con conciencia.

Experimentación significa que estás ante algo nuevo, desconocido total o parcialmente, y también que estás ante lo nuevo con conciencia; estás ante lo nuevo con la conciencia despierta.
Por ello la transformación del azul es una expansión de la realidad.

La expansión de la realidad es iluminación. La expansión de la realidad permite que la luz se expanda, y sucede a través de lo expresado por el azul, que también es vivencia.

Si vives desde tu corazón estarás viviendo desde lo más profundo de la vida, con la máxima intensidad y será maravilloso encontrarte

En el castillo verde el color azul, que es lo que expresa el tiempo, la conciencia y la transformación, corresponde al águila.

La onda del águila es la tercera onda del castillo verde y como todas las terceras ondas es azul.
En este caso lo que expresa el tiempo se asocia al ver, claro que es un ver espiritual, o sea un águila-viento, y también es un ver-luna, que te permite ver en forma espiritual y también sentir, potenciando la emoción y la empatía, lo que acelera y propicia tu transformación evolutiva hacia la realidad de la sociedad de la estrella.

Sí, es el tiempo del ver abriendo los escáneres espirituales, y sobre todo desde el corazón. Quizá se le pueda llamar a esto magia, porque los resultados son extraordinarios.

Si vives desde tu corazón estarás viviendo desde lo más profundo de la vida, con la máxima intensidad y será maravilloso encontrarte; será maravilloso verte, oírte, olerte, pensarte, sentirte.
Gracias.

Expandir la conciencia es expandir el tiempo y una conciencia sin limitaciones formales te adentra en el ser siendo

En el código Tzolkin, el color azul en la presentación de los 4 colores representa el TIEMPO, o sea el PRESENTE.
El color azul en la presentación de los 4 colores se asocia con los CAMBIOS, que suceden en el tiempo real. Todos los cambios ocupan el tiempo.
El color azul también representa el FUEGO, que solo es real si sucede en el presente. Una foto o dibujo del fuego no es fuego, solo es foto o dibujo.
Es muy importante considerar el tiempo, que significa lo que estás haciendo, porque lo que estás haciendo es la forma en que vives el tiempo.

Pero volviendo a considerar los contenidos asociados al azul, que representa el tiempo como momento presente, y el fuego, que para los seres orgánicos significa estar vivo, también representa los cambios, por lo que el tiempo es la oportunidad y la realidad del cambio.
Entonces, perder el tiempo sería perder la oportunidad de dirigir tus cambios, tu transformación, porque la transformación inevitablemente se va a producir, solo que hay una transformación que significa marchitarse y otra que significa florecer.

Cuando la conciencia se aplica al cambio, tal vez desde la actitud del voluntario o tal vez desde el agente secreto cumpliendo una misión, entonces sucede el cambio evolutivo dimensional, y puedes montarte en el tiempo, viajar en el tiempo. Si no, solamente serás atropellado por el tiempo y entonces volver a empezar.
La CONCIENCIA también forma parte de lo expresado por el color azul. La conciencia también es el tiempo. Expandir la conciencia es expandir el tiempo y una conciencia sin limitaciones formales te adentra en el ser siendo. Gracias.