La vida es gratis

LA VIDA ES GRATIS (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Lo que es importante ahora, en el tiempo que estamos como humanidad, es la creatividad. Pero eso no se estudia, sino que se escucha.

Hay líderes políticos que dicen que la precariedad es tener contratos temporales a tiempo parcial, por ejemplo de 20, 15 o incluso de 10 horas a la semana, y que todo el mundo debería tener contratos fijos, a ser posible de 8 o 10 horas al día.
Pero eso sí es precariedad. Además, no pertenece a lo real sino a lo falso y no te permite ser más humano, sino que te ata a una falsa seguridad que neutraliza en ti el recuerdo de lo óptimo.

Actualmente la humanidad está fabricando cosas para que se rompan y poder fabricar otras, y no para que duren. Está pidiéndole gozo a las cosas, pero luego pide a las cosas que se autodestruyan para poder volver a fabricarlas.

Pero lo real, que es la vida, es gratis. Lo que más gozo produce al ser humano es el amor, la creatividad, la vivencia del “tú eres otro yo”, la contemplación y el diálogo con la naturaleza, con la madre tierra, con las plantas, con el espíritu de los animales, con el agua y con las estrellas.
También produce extraordinario gozo el trabajo en favor de tu grupo, que puede ser la humanidad; la cooperación en favor de personas en ese momento más desfavorecidas, aunque solo aparentemente desfavorecidas porque en realidad son ángeles y por tanto fronteras de un mundo maravilloso; y ese trabajo compartido que no está basado en el interés personal sino compartido.

Hay más precariedad en el trabajo en beneficio propio.
Nuestro vaticinio para el tiempo futuro es que las personas dedicarán parte de su tiempo a trabajos comunitarios, por ejemplo 3 o 4 horas, donde tratarán de ser útiles al resto del grupo, quedando mucho tiempo libre para la creatividad, la naturaleza, el amor y las relaciones.
Todos los que hablan de la necesidad del trabajo, en realidad nos llevan hacia atrás y nos impiden evolucionar.

Hay una frontera donde por un lado está el mundo lógico y por otro lado el mundo maravilloso.
Mucha gente pone su creatividad en servicio de la lógica, pero es el tiempo de poner la lógica al servicio de la creatividad.
Cada persona tiene una misión, un servicio y una forma de ser útil, y es importante encontrarlo. Pero también cada persona tiene acceso a un tiempo de gozo que le permite caminar en lo bello. Esa es la frontera entre la lógica y la maravilla.

No hemos venido a trabajar sino a bendecir. No hemos venido a triunfar sobre las demás personas sino a interactuar amorosamente.

El poder creador del ser humano

EL PODER CREADOR DEL SER HUMANO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Si el todopoderoso quisiera matar a un ser humano no lo crearía.
Si el todopoderoso quisiera destruir a alguien, previamente no le habría permitido nacer. No habría deseado su nacimiento y existencia, y entonces no hubiese aparecido esa persona.

Por eso encontramos que el hombre no es más fuerte porque pueda matar a alguien, sino al contrario, es más fuerte porque puede hacerle vivir. Si el hombre puede resucitar a otro hombre, es más fuerte ese poder que el de matarle o destruirle.
Siendo esto válido para ambos géneros, masculino y femenino, es importante decirlo y reconocerlo para los humanos masculinos, donde muchas veces está ese error de que es más fuerte quien más daño puede hacer. La mayor conexión con la vida propia del despertar de la conciencia ha alejado aquel tiempo en que eso pudiera ser útil. La telepatía omnisciente y la realidad espiritual hacen inútiles esos planteamientos.

Es conveniente repetir esto: el hombre no es más fuerte porque pueda matar, sino porque puede producir vida, es decir, porque puede amar, ya que la vida es el amor. La destrucción solo responde al miedo y no nos interesa.

En un momento en que la vida se abre, como en el actual; en un momento en que la maravilla se abre, como en la época actual; donde las potencialidades creadoras y creativas del ser humano se abren, como en el tiempo actual; donde la conexión con la parte espiritual expande la realidad del ser humano y sitúa en lo posible cosas hace poco imposibles… En ese momento el poder creativo o creador del ensueño es cada vez más activo y más reconocido.
El poder sanador de reconocimiento de la falta al amor es cada vez más activo, y la reconexión con la realidad más profunda de la vida es cada vez más activa y más real.

Honrar la vida

HONRAR LA VIDA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Es tiempo de honrar. Es tiempo de honrar a la vida. No se puede decir nada malo de la vida, porque es maravillosa. Solo que no es maravillosa del tipo del niño malcriado “quiero esto y lo quiero ya”, sino maravillosa mientras profundiza en la realidad y la hace amplia.

A veces, lo que parece que necesitas en realidad te está haciendo amplio el corazón.
A veces lo que parece que te hace sufrir, te está haciendo amplio el corazón.
A veces la tardanza te está haciendo amplio el corazón.
A veces el aparente abandono y la aparente soledad te están haciendo amplio el corazón.

Es importante hacer amplio y expandir el corazón, entrando en la realidad expandida, donde habla el viento y el corazón no pesa, ampliando el corazón para que el ego se salga por las rendijas.

La vida es el amor y el amor es la vida

LA VIDA ES EL AMOR (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

La vida es el amor y el amor es la vida. Por eso cuando te alejas del amor, te alejas de la vida.
Cuando te alejas de vivir desde el amor, dejas de vivir desde la vida, viviendo la no vida, o sea la muerte; cuando lo que haces no está fundamentado ni nutrido en el amor, entonces te adentras en la no vida, que es la muerte.

Por eso es importante reconocer en qué momento estás alejado de la vida, para volver a reintegrarte en ella. Por eso es importante reconocer cuándo has actuado desde el miedo, dándole de comer, porque es lo contrario del amor. Cuando reconoces que estás dando de comer al miedo y que te has alejado de la vida y del amor, puedes reintegrarte otra vez en la vida y en el amor.

Es como si viviéramos muchas vidas a la vez y estuviéramos presentes en muchas realidades, siendo la iluminación descartar aquellas realidades que no pertenecen a la vida, por no estar fundamentadas en el amor, entrando con plenitud en aquella realidad que reconoces fundamentada en el amor.
Cada vez que te das cuenta de que tu actitud no está basada en el amor, se produce una iluminación que deshace el hechizo. Por eso, la iluminación es integración; te hace más íntegro porque te hace cada vez más real, porque tú eres amor.

Cuando eres vida, eres amor, porque el amor es la vida y la vida es el amor. Por eso no se trata de un juicio sino de una iluminación. Se trata de ser libre, libre para amar.

Me encanta el eclipse, cómo embellece a las personas, cómo les saca la armonía, su conexión con las estrellas

Me encanta el eclipse, cómo embellece a las personas, cómo les saca la armonía, su conexión con las estrellas. Me encanta el eclipse.

Las personas muchas veces huyen de la belleza, porque hay un riesgo en la belleza, un riesgo de apropiación. Pero me encanta el eclipse porque vuelve a sacar hacia fuera la belleza interna. Las personas que más trabajan su conexión con el corazón expresan más esa belleza, porque la vida y la belleza van juntas. La belleza y el amor van juntos, porque el amor y la vida van juntos.
No podemos huir de la belleza sin huir del amor. No podemos huir del amor sin huir de la vida.

En este tiempo maravilloso donde las dimensiones se aproximan y las puertas se abren, todo está más cerca y no es necesario huir de la belleza sino ir hacia ella.
Gracias

Honrar también es alinearte

HONRAR TAMBIÉN ES ALINEARTE (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)

La tierra propone alinearte con el corazón amoroso de la vida, que sustenta la vida. Incluso podríamos y deberíamos decir que sustenta la vida permanentemente desde su “ser siendo”, que ya en sí mismo es una iluminación.
La tierra te pide que también te alinees con el corazón amoroso de la tierra, indicándote que ya estás en el sitio, pero que hay una alineación que va a permitir el florecimiento.
Es imprescindible encontrar, y de esa manera alinearte con ello, ese corazón amoroso que sustenta la vida, alineándote como voluntario para permitir el florecimiento.

Eso aparentemente puede ser interpretado como no pelearte con la vida, no luchar contra la vida, ni siquiera para mejorarla. Podría parecer que es dejar inactivas tus fuerzas, pero se trata, a través de una visión donde ver es igual a crear, según aquello de que “creas lo que crees” y “ves lo que crees”, de dirigir tu energía a ver la maravilla que ya sucede.
Entonces honras lo que no ves, aquello que está más allá de la forma aparente, pero también honras lo que ves, ya sin juicio y sin reclamo, porque lo reconoces en su forma como manifestación de lo que está más allá de la forma.

De modo que aquí lo que se presenta es que sea como sea tu vida hoy puedes encontrar sentido, precisamente a aquello que no te gustaba o te hacía sufrir. Hoy.
Hoy es tiempo digno y tiempo de honrar. Sanar tu vida es honrar
Sanar es honrar. Honrar es fluir. Fluir es amar. Esa es la tarea del voluntario.

Haz el amor y no la guerra

HAZ EL AMOR Y NO LA GUERRA (“Tiempo de Ser”)

Haz el amor y no la guerra es similar a “construye la realidad, no la destruyas”.
Crea la realidad desde la energía creadora, que es la energía amorosa de Dios.
No la destruyas, ya que esa es la energía depredadora del envidioso.

Haz el amor y no la guerra. Crea la realidad. Crea la vida. No la destruyas.

La vida es gratis

LA VIDA ES GRATIS (Extracto del nuevo libro “Tiempo de Ser”)

Lo que es importante ahora, en el tiempo que estamos como humanidad, es la creatividad. Pero eso no se estudia, sino que se escucha.

Hay líderes políticos que dicen que la precariedad es tener contratos temporales a tiempo parcial, por ejemplo de 20, 15 o incluso de 10 horas a la semana, y que todo el mundo debería tener contratos fijos, a ser posible de 8 o 10 horas al día.
Pero eso sí es precariedad. Además, no pertenece a lo real sino a lo falso y no te permite ser más humano, sino que te ata a una falsa seguridad que neutraliza en ti el recuerdo de lo óptimo.

Actualmente la humanidad está fabricando cosas para que se rompan y poder fabricar otras, y no para que duren. Está pidiéndole gozo a las cosas, pero luego pide a las cosas que se autodestruyan para poder volver a fabricarlas.

Pero lo real, que es la vida, es gratis. Lo que más gozo produce al ser humano es el amor, la creatividad, la vivencia del “tú eres otro yo”, la contemplación y el diálogo con la naturaleza, con la madre tierra, con las plantas, con el espíritu de los animales, con el agua y con las estrellas.
También produce extraordinario gozo el trabajo en favor de tu grupo, que puede ser la humanidad; la cooperación en favor de personas en ese momento más desfavorecidas, aunque solo aparentemente desfavorecidas porque en realidad son ángeles y por tanto fronteras de un mundo maravilloso; y ese trabajo compartido que no está basado en el interés personal sino compartido.

Hay más precariedad en el trabajo en beneficio propio.
Nuestro vaticinio para el tiempo futuro es que las personas dedicarán parte de su tiempo a trabajos comunitarios, por ejemplo 3 o 4 horas, donde tratarán de ser útiles al resto del grupo, quedando mucho tiempo libre para la creatividad, la naturaleza, el amor y las relaciones.
Todos los que hablan de la necesidad del trabajo, en realidad nos llevan hacia atrás y nos impiden evolucionar.

Hay una frontera donde por un lado está el mundo lógico y por otro lado el mundo maravilloso.
Mucha gente pone su creatividad en servicio de la lógica, pero es el tiempo de poner la lógica al servicio de la creatividad.
Cada persona tiene una misión, un servicio y una forma de ser útil, y es importante encontrarlo. Pero también cada persona tiene acceso a un tiempo de gozo que le permite caminar en lo bello, es decir, en lo que propone la onda de la estrella, que es armonía, ética, estética e integridad. Y esa es la frontera entre la lógica y la maravilla.

No hemos venido a trabajar sino a bendecir. No hemos venido a triunfar sobre las demás personas sino a interactuar amorosamente.

Saber quién eres

SABER QUIÉN ERES (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser”)
A veces saber quién eres te da fuerza para serlo.
Pero saber quién eres no es ver tu vida como una película, ya que entonces serías personaje de una película, sino el resultado de oír, porque saber quién eres es algo vibracional.

A veces, saber quién eres se despierta como resultado de oír algo; oyes unas palabras, como resonancias que entran en lo profundo, y despiertan en ti al ser.

A veces, oyes unas palabras y desde entonces se despierta el conocimiento de quién eres, poniendo todo en su sitio.
Aparece un convencimiento que te asegura que todo está bien, que la vida tiene sentido, que te estás dirigiendo en una dirección, y que eso que estás haciendo lo estás haciendo bien.
Eres fuerte, puedes y eres capaz.

Hay dos visiones opuestas, pero la realidad es la de la vida eterna y gozo eterno


Con esto de las perspectivas pasa eso, no sabes si entras o sales, hasta que lo ves desde otro ángulo, o sea, desde otra consideración.
Con la imagen/símbolo de Jesucristo y la cruz sucede lo mismo. Desde una perspectiva, la de la realidad ordinaria del sufrimiento y la guerra, Jesucristo sufre y está entrando en la muerte/fracaso, pero desde otra perspectiva está abriendo la puerta del gozo, entrando en la vida eterna, es decir, en la dimensión del gozo y la plenitud, donde no existe muerte, sufrimiento ni fracaso, sino plenitud vital, o sea gozo, amor y armonía.
Las dos visiones son opuestas, pero la realidad es la de la vida eterna y gozo eterno. La muerte solo es vista desde la realidad ordinaria, donde la vida te la das tú con tu esfuerzo, luchando contra la muerte/fracaso, pero esa perspectiva solo es aparente.

Con Atlas sosteniendo la bóveda celeste pasa lo mismo. Parece que es un castigo, y entonces es como un trabajo forzado a perpetuidad, la máxima pena para un inmortal. ¡Sostener permanentemente la bóveda celeste¡, ¡menudo esfuerzo constante!
Sin embargo, eso solo es así desde la perspectiva del esfuerzo y el sufrimiento y, por tanto, desde la derrota y el castigo.
Desde otra perspectiva que existe, lo que hace Atlas es unir el cielo y la tierra, o sea, ser un camino por el cual pasas de la tierra, dimensión ordinaria del sufrimiento, esfuerzo y finalmente derrota, a otra dimensión superior/cielo/gozo/inmortalidad, como demuestra Atlas.

Para saber cómo hacerlo te tienes que situar como Hércules, reconociendo que desde tu dimensión de esfuerzo/lucha no generas vida sino muerte; reconociendo en qué momentos no actúas desde el amor, sino enloquecido o hechizado por el no amor.