Vivir la vida como un sacramento

Vivir la vida como un sacramento, que es lo que es, es un momento de lucidez. De repente tienes una lucidez, tu corazón se conecta con el corazón amoroso que sustenta la vida.
Es un momento de extrema lucidez, por el que te das cuenta de que tú eres un templo. Solo que a veces el templo está a oscuras y cerrado, y entonces parece que no es un templo.

Hay un momento actualmente en todas las personas que no son ángeles, porque hay personas que ya son directamente ángeles, que se confrontan con esa realidad y vuelven a instalar lo sagrado en el interior del templo. Si hay un momento de lucidez, entonces el templo se llena de luz y es como un faro al que acuden personas perdidas, extraviadas, que se desconocen. Acuden a la luz. No sabes de dónde vienen. Es el momento del acogimiento.

Sin embargo, luego resulta que esas personas que parecía que acogías, que les dabas cobijo o amparo a su necesidad, resulta que te han llenado el templo de dones y presentes, y entonces no eran personas extraviadas, sino que eran los reyes magos; eran el ojo de Ra, el ojo de Dios, el padre que espera la vuelta del hijo pródigo. Y sucede bendición.

Ninguna terapia puede alargar la vida, dar vida

Ninguna terapia puede alargar la vida, dar vida. Ninguna terapia puede dar ningún extra de vida, porque la vida, el origen de la vida, está en un lugar diferente que el de la terapia. La terapia es algo que sucede en tu entorno, en tu dimensión, y la vida se crea en otra dimensión, en la dimensión Dios, en la dimensión fuente, en la dimensión vida.

Lo que sí puede hacer la terapia es rescatarte, recuperarte, sacarte del inframundo, recolocarte en la vida, desde la sub-vida. La terapia puede abrirte puertas a una ampliación de la vida, pero mientras todavía tienes vida, es decir, mientras en la dimensión de la vida continúas en esa fase de experimentación-aprendizaje.

Pretender tener ese poder es excesivo. El terapeuta, aun conectándose con lo más profundo de la vida, actuando como intermediario, lo que hace es volver a situar en el escenario a una persona que está sufriendo enfermedades o desvaríos. Está situado en la aportación de una solución.
Quizá es la persona encargada de encontrar la solución para todo el linaje, para todos los ancestros. Entonces, puede tener una ayuda a través de uno o varios terapeutas, de manera que pueda terminar esa obra y dar esa respuesta a todo el linaje.
También puede ser que la persona está respondiendo a un hecho concreto. Puede estar resolviendo un karma suyo y entonces el terapeuta le está ayudando a encontrar la solución, a abrir la puerta adecuada.

Pero cuando la persona ya ha terminado su función, ningún terapeuta puede mantenerlo vivo, porque si la persona en su interior no tiene ese aliento de vida, ya se ha terminado. Ningún terapeuta puede mantenerlo vivo. Es un hecho.
Lo importante es que todas las personas que están vivas se den cuenta de que son ellos los que tienen que vivir, porque son ellos los que todavía están en ese proceso de solución o búsqueda de solución.

Lo que hace el terapeuta es ayudarte a vivir mientras estás vivo. Ayudarte a encontrar vida mientras estás vivo. Pero no puede darte un día más si no lo tienes.

La vida no “poquitea”

Es importante saber que cuando una realidad no es posible, es posible otra. Quizá después de decir esto haya que hacer un silencio.

Quizá desees extraordinariamente que acontezca una realidad y esa realidad no acontece. Quizá puedas pensar que el hecho de que acontezca otra realidad sea una pérdida. Pero quizá no sea así y la realidad ocupe siempre el lugar de lo real, el mejor.

Dale un poco de tiempo y verás cómo la vida ocupa todo ese lugar. Cuando la vida ocupa un lugar no lo hace de a poquito, sino plenamente.
La vida no “poquitea” sino que la vida “totalmentea”; ocupa el lugar total, con total plenitud.

Cuando sueñan las rocas y laa montañas

Las rocas y las montañas cuando sueñan, y afortunadamente suelen soñar constantemente, sueñan que son águilas que vuelan y se alejan de la tierra, y caen en picado y vuelven a subir. Quizá también sueñan que son delfines y ballenas que van cantando y contándose historias a lo largo de los mares cósmicos, en incesante movimiento.

Quizá las rocas sueñan que son humanos y se abrazan, se ríen, se besan, se miran, se saludan, se aman y se sueñan.

Quizá sueñan que son insectos, que son abejas fabricando miel y lagartijas corriendo entre las rocas.

O quizá las montañas y las rocas sueñan que son estrellas y planetas.

Quizá son las rocas inmóviles las que en su sueño crean este mundo del movimiento.

Quizá esta realidad es el sueño de las rocas.

La vibración de las moléculas es maravillosa. Siempre dan soporte a la vida

La vibración de las moléculas, de los átomos y de las partículas subatómicas es maravillosa. Siempre están dando soporte a la vida. No piden nada a cambio. No exigen y siempre dan.

Las moléculas, los átomos y las partículas subatómicas son maravillosas porque dan soporte a la vida sin pedir nada a cambio. Afortunadamente no responden a los pensamientos de los seres humanos.
Cuando tus moléculas, tus átomos, tus partículas subatómicas vibran en la maravilla, entonces estás en la maravilla y sucede bendición, porque es posible que haya ese encuentro entre la vibración de las partículas y tu conciencia, entendiendo que la conciencia a la que nos referimos es la conciencia chamánica, la conciencia de la expansión que deja volar al águila y entonces no permite al pensamiento que sume ganancia, que esté diciendo “esto es mío, esto es mío, mi tesoro”, porque esas fronteras en la maravilla no existen.

Cuando tus moléculas, átomos y partículas subatómicas vibran en la maravilla, estás en la maravilla y sucede bendición. Cuando alguien entra en la maravilla, todos entramos en ella. Por eso, parte del despertar de la conciencia supone reconocer la conexión con el arquetipo humano, donde todos somos uno; reconocer que cuando alguien hace algo “mal” ante tus ojos es para que veas que hay algo dentro de ti similar y entonces lo modifiques; y reconocer que cuando aparece algo “bueno” ante tus ojos, encuentres que hay algo similar dentro de ti y entonces permitas que se expanda.
Así sales del conflicto entre buenos y malos para favorecer la vibración de la maravilla desde tu interior.
Sabemos que las puertas están abiertas porque ya hay uno y muchos que han entrado.

¿Prefieres enfadarte con la vida?

¿PREFIERES ENFADARTE CON LA VIDA? (Subiendo la montaña o la impecabilidad sin esfuerzo)

La realidad y lo existente ¿están bien hechos o están mal hechos?
Al contemplar la realidad y la vida desde nuestra particular visión y diálogo podemos determinar que la vida está mal hecha, con cosas que no deberían suceder, o quizá podemos situarnos en otra actitud.

Habría dos imágenes, la de una persona diciendo que la vida está mal hecha y la de otra que no mostrase enojo ante la vida sino atención y observación.
Y entonces la pregunta que alguien, algo o tú mismo podría hacer ante esas dos imágenes sería si es más adecuado, correcto o práctico juzgar y enfadarte con la vida o centrarte y observar, aumentando tu conciencia.

Si dices que la vida está mal hecha también estás diciendo que el creador lo hace mal, que no sabe o directamente que es malo. Sin embargo, si te sitúas ante los acontecimientos por inexplicables que sean con los escáneres de la percepción y de la conciencia abiertos, entonces no estás diciendo que la vida esté mal y que el creador de la vida lo haga mal, sino que tú estás aprendiendo, siendo convocado a un conocimiento al que te preparas para recibir diligentemente.

Podemos ver al águila desde su altura como maestro del viento mientras mira y ve. Se para en el aire, siendo también la figura de la elevación. Para ver como el águila necesitas alejarte.
También tenemos al jaguar o al ocelote, que está quieto e inmóvil en el acecho, concentrado en su visión. Cuanto más inmóvil, más rápido será después.
Y también la serpiente se sitúa en la quietud.

Cuando dices que la vida está mal, te sitúas en la víctima y tu energía no se eleva sino que disminuye. Cuando te elevas y te sitúas en la observación es cuando conectas con las fuerzas superiores que crean la vida, que también están dentro de ti, porque tú eres su canal.

Podemos decir que sucedió una cosa muy mala hace 500 años. El guerrero preguntador no daría esa respuesta como válida porque si algo pasó hace 500 años fue extraordinario y maravilloso; bendición y plenitud.
Ciertamente dentro de ti hay un águila bendecidor. Solo necesita que le liberes de hechizos, es decir, que te liberes.

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Cada persona somos un mandala

Cada persona somos un mandala.
Un mandala es un objeto mágico y cuando mueves algo en él, lo mueves en la vida.
A través de lo que tú sientes, modificando lo que sientes, sobre todo cuando sientes inquietud, te sitúas en conciencia y entonces puedes hacer rectificaciones en lo que está sucediendo.

Cada persona es un mandala cuando se sitúa en la conciencia de la humanidad, de lo óptimo, de la vida. Puede modificar lo que está sintiendo, reasignar, dar un sentido diferente a lo que está sintiendo, donde ya no esté el miedo ni otras emociones negativas, entregándose a ello porque sabe que cualquier cosa que esté sucediendo es la mejor y la adecuada.

Cada persona somos como un mandala de la vida, cuando te despiertas a esa conciencia.

La vida es gratis

LA VIDA ES GRATIS (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Lo que es importante ahora, en el tiempo que estamos como humanidad, es la creatividad. Pero eso no se estudia, sino que se escucha.

Hay líderes políticos que dicen que la precariedad es tener contratos temporales a tiempo parcial, por ejemplo de 20, 15 o incluso de 10 horas a la semana, y que todo el mundo debería tener contratos fijos, a ser posible de 8 o 10 horas al día.
Pero eso sí es precariedad. Además, no pertenece a lo real sino a lo falso y no te permite ser más humano, sino que te ata a una falsa seguridad que neutraliza en ti el recuerdo de lo óptimo.

Actualmente la humanidad está fabricando cosas para que se rompan y poder fabricar otras, y no para que duren. Está pidiéndole gozo a las cosas, pero luego pide a las cosas que se autodestruyan para poder volver a fabricarlas.

Pero lo real, que es la vida, es gratis. Lo que más gozo produce al ser humano es el amor, la creatividad, la vivencia del “tú eres otro yo”, la contemplación y el diálogo con la naturaleza, con la madre tierra, con las plantas, con el espíritu de los animales, con el agua y con las estrellas.
También produce extraordinario gozo el trabajo en favor de tu grupo, que puede ser la humanidad; la cooperación en favor de personas en ese momento más desfavorecidas, aunque solo aparentemente desfavorecidas porque en realidad son ángeles y por tanto fronteras de un mundo maravilloso; y ese trabajo compartido que no está basado en el interés personal sino compartido.

Hay más precariedad en el trabajo en beneficio propio.
Nuestro vaticinio para el tiempo futuro es que las personas dedicarán parte de su tiempo a trabajos comunitarios, por ejemplo 3 o 4 horas, donde tratarán de ser útiles al resto del grupo, quedando mucho tiempo libre para la creatividad, la naturaleza, el amor y las relaciones.
Todos los que hablan de la necesidad del trabajo, en realidad nos llevan hacia atrás y nos impiden evolucionar.

Hay una frontera donde por un lado está el mundo lógico y por otro lado el mundo maravilloso.
Mucha gente pone su creatividad en servicio de la lógica, pero es el tiempo de poner la lógica al servicio de la creatividad.
Cada persona tiene una misión, un servicio y una forma de ser útil, y es importante encontrarlo. Pero también cada persona tiene acceso a un tiempo de gozo que le permite caminar en lo bello. Esa es la frontera entre la lógica y la maravilla.

No hemos venido a trabajar sino a bendecir. No hemos venido a triunfar sobre las demás personas sino a interactuar amorosamente.

El poder creador del ser humano

EL PODER CREADOR DEL SER HUMANO (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Si el todopoderoso quisiera matar a un ser humano no lo crearía.
Si el todopoderoso quisiera destruir a alguien, previamente no le habría permitido nacer. No habría deseado su nacimiento y existencia, y entonces no hubiese aparecido esa persona.

Por eso encontramos que el hombre no es más fuerte porque pueda matar a alguien, sino al contrario, es más fuerte porque puede hacerle vivir. Si el hombre puede resucitar a otro hombre, es más fuerte ese poder que el de matarle o destruirle.
Siendo esto válido para ambos géneros, masculino y femenino, es importante decirlo y reconocerlo para los humanos masculinos, donde muchas veces está ese error de que es más fuerte quien más daño puede hacer. La mayor conexión con la vida propia del despertar de la conciencia ha alejado aquel tiempo en que eso pudiera ser útil. La telepatía omnisciente y la realidad espiritual hacen inútiles esos planteamientos.

Es conveniente repetir esto: el hombre no es más fuerte porque pueda matar, sino porque puede producir vida, es decir, porque puede amar, ya que la vida es el amor. La destrucción solo responde al miedo y no nos interesa.

En un momento en que la vida se abre, como en el actual; en un momento en que la maravilla se abre, como en la época actual; donde las potencialidades creadoras y creativas del ser humano se abren, como en el tiempo actual; donde la conexión con la parte espiritual expande la realidad del ser humano y sitúa en lo posible cosas hace poco imposibles… En ese momento el poder creativo o creador del ensueño es cada vez más activo y más reconocido.
El poder sanador de reconocimiento de la falta al amor es cada vez más activo, y la reconexión con la realidad más profunda de la vida es cada vez más activa y más real.

Honrar la vida

HONRAR LA VIDA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Es tiempo de honrar. Es tiempo de honrar a la vida. No se puede decir nada malo de la vida, porque es maravillosa. Solo que no es maravillosa del tipo del niño malcriado “quiero esto y lo quiero ya”, sino maravillosa mientras profundiza en la realidad y la hace amplia.

A veces, lo que parece que necesitas en realidad te está haciendo amplio el corazón.
A veces lo que parece que te hace sufrir, te está haciendo amplio el corazón.
A veces la tardanza te está haciendo amplio el corazón.
A veces el aparente abandono y la aparente soledad te están haciendo amplio el corazón.

Es importante hacer amplio y expandir el corazón, entrando en la realidad expandida, donde habla el viento y el corazón no pesa, ampliando el corazón para que el ego se salga por las rendijas.