Todos los árboles, como todas las personas, son voluntarios

Todos los árboles, como todas las personas, son voluntarios. Todos los árboles son voluntarios, conscientes y ocupan su lugar, y todas las personas también son voluntarias, solo que necesitan despertar esa conciencia.

Todos los árboles son voluntarios para sostener la vida, para dar espacio a que las cosas sucedan. También los hombres, como los árboles, tienen una misión que realizar, que es lo que les sitúa como voluntarios, solo que el reconocimiento de esa misión está asociado al despertar de la conciencia, y el despertar de la conciencia normalmente es una maduración.

Es necesario que sucedan muchas cosas sin sentido aparente para que al despertar la conciencia la persona encuentre que todo tiene sentido. Y cuando la persona descubre que todo tiene sentido, también se da cuenta de que en ese momento todo es muy fácil y que realmente no tiene nada que hacer , solo permitir que las cosas sucedan y acompañarlas con su presencia, con su conciencia despierta, conectada con el corazón amoroso de la vida, con el interior amoroso de la vida, dejando que todo suceda y deseando que lo que suceda sea lo mejor para cada persona.

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