Triunfar no es triunfar. Es ser feliz, solamente ser feliz.

Triunfar no es triunfar. Es ser feliz, solamente ser feliz.

Muchas veces triunfar es no ser feliz, obligar a escudarte, esconderte, temer y sospechar. Pero todo eso no es triunfar. Triunfar es ser feliz y no tener enemigos. Si estás viendo un enemigo, nunca serás feliz.

Hay una parte en tu interior, en tu inconsciente, que cuando tienes un enemigo fabrica una química adversa al cuerpo que acorta la vida. Por ese motivo, no se puede triunfar si tienes enemigos. Es decir, el objetivo no es triunfar, sino ser feliz, vivir, entrar en la plenitud y en el gozo. Eso es el amor: la creatividad y la interacción, desde el disfrute y el agradecimiento.
Eso produce un nivel vibracional que se traduce en una química gozosa.

Hay un nivel vibracional muy intenso que proviene de deshacerte de alguna incomodidad, peligro o enemigo. Hay un cookie-galleta tóxica, que se mezcla y te lleva en niveles inconscientes a poner en el mismo lugar el placer de amar, vivir y gozar, junto con el placer de deshacerte de algo que te resta.
La liberación también es un placer pero no hay que confundirlo con el placer en positivo del gozo y del amor. El amor es una fusión y la liberación es un restar, quitarte algo.
Por eso hay una dualidad que está presente en las tradiciones: el yin y el yang, los gemelos o la lucha entre el bien y el mal.

Hay un desvarío que te lleva a confundir uno y otro, y te encuentras buscando constantemente enemigos. Hay una falta de consciencia y de procesos que suceden en lo consciente. Por eso hablamos de falta de consciencia, no peyorativamente, sino que los procesos suceden en niveles no conscientes que buscan la gratificación.
Si encuentras esa gratificación puede ser que te enganches a ello. Por eso es una adición o galleta tóxica.

Si a esa galleta tóxica que proviene de la gratificación y de la liberación, se añade la gratificación en positivo de tu gente, se refuerza aún más. Pero puede ser que tu gente sea una horda, un grupo que entra a robar a saco un lugar feliz y eso le produzca satisfacción. Esta es la confusión que existe en el sadismo y el masoquismo.
Muchas personas que creen que son justicieros y están actuando en positivo, realmente están actuando en niveles profundos desde el mismo impulso que el sádico más absoluto, es decir desde la confusión.
Por ese motivo es importante la conciencia, porque te ayuda a ser más feliz.

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