Una de las tareas del mago es reescribir la historia

mirando al cielo s

El mago es la segunda onda y como sello es el 14.
Para encontrar el sentido numérico del sello 14 necesitamos recurrir al juicio de Osiris en la mitología egipcia, con la asociación del 14 a esa potencia que ayuda a que tu alma sea tan pesada como una pluma. Estamos hablando de Anubis.
También el 14 del sello mago se superpone a la onda 14 en el Tzolkin evolutivo, por lo que estamos hablando del amor incondicional asociado al 14.
Pero cuando trabajamos con el mago desde el 2, como segunda onda, encontramos que es la forma cumplida, realizada, llegada a su final o consecuencia, siendo el despertar del mago el resultado de su palabra luminosa. Cuando la persona recupera la forma creadora que está en la luz a través de la palabra y se hace transcendente entonces es un mago.

Por eso decimos que una de las cosas que puede hacer el mago es reescribir la historia, recontar la historia, volviendo a decir qué ha sucedido pero con esa fuerza transcendente de la palabra de luz.
La palabra de luz solo se consigue desde un despertar. No es automático porque antes de despertar aprendemos cosas, aunque muchas de ellas para desaprenderlas. Te ayudan a llegar al sitio pero no es el sitio. Te protegen hasta que estás en tu territorio y entonces tú empiezas a contar la historia. Tu conciencia se despierta y empiezas a decir lo que sucede.

Una de las tareas del mago es reescribir su historia personal, de su linaje, etnia, cultura y pueblo hasta encontrar el nexo que le une con el arquetipo, que está unido con la realidad Dios. Es la forma que adopta la realidad Dios para presentarse ante ti como un concepto.
Por eso es tan importante reescribir la historia.
Hay un momento en el Tzolkin en que, para continuar y abrir las puertas siguientes, es preciso reescribir la historia, recontar la historia y recrear la historia.
Aquello que decías que era malo ya no es malo sino maravilloso.
No puedes decir que haya cosas malas en tu vida, porque entonces tu vida no pertenece a lo óptimo. Tu vida pertenece desde siempre a lo óptimo, solo que estás despertando.
No puedes decir que haya cosas malas en tu linaje, ni cosas malas que hayan pasado a tu etnia o cultura, o que seas una víctima, o ni siquiera que seas un victimario.
Todo tiene un sentido.

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