Todos y cada uno de los seres humanos somos, igual que la luz, onda y partícula

Todos y cada uno de los seres humanos somos, igual que la luz, onda y partícula. Todos y cada uno de los seres humanos somos corpúsculo y onda, permanentemente, igual que el fotón, que es la luz individualizada.

La mínima expresión en que puede aparecer la luz es el fotón. Por definición no admite nada más pequeño, porque ya lo hemos denominado como “mínimo”. El fotón no se puede partir. Es como hablar del átomo como la forma más pequeña de la materia, aunque ya han visto que hay partículas y el átomo está compuesto por pequeños “todos”.

La persona es igual. Una persona concreta es la forma individualizada de la humanidad, del concepto de humano arquetipo. Entonces, cada persona es luz como onda cuando actúa desde el arquetipo, desde lo óptimo, como “humano optimo”, y es corpúsculo cuando actúa como persona individual en el aquí y el ahora.

¿Esto para qué sirve? Para preguntarte ¿qué es el humano óptimo, el humano que se comporta como onda? Es el humano que pertenece a esa otra dimensión donde el fotón ya no se comporta como corpúsculo sino como onda, llenando todo el espacio; no apareciendo solamente en un punto, sino en todo.

Eso es similar al concepto de Cristo como humano divino. Cristo en este concepto puede ser expresado como una forma individualizada corpuscular de Dios, y entonces Dios sería onda, y Cristo, algo que sucede aquí y ahora, sería corpúsculo. Pero al mismo tiempo es un ser humano y entonces es equivalente a cualquier persona. Cualquier persona es Cristo cuando actúa como onda y “fulanito de tal” cuando actúa como corpúsculo.

Entonces, cuando el ser humano está actuando como onda en su forma óptima, está actuando como lo divino. Cristo es como el paso de lo divino a lo humano.

Visto desde lo humano Cristo es onda, y entrando en el concepto de Cristo, Cristo sería corpúsculo y Dios onda. Si el humano es igual a Cristo, Cristo es igual a divino.

Es el paso, como concepto.

Es importante encontrar tu pirámide

Es importante encontrar tu pirámide. Sí, la pirámide es algo que te llena de energía, te conecta desde esa energía con la versión mágica-maravillosa de ti mismo.

Es importante encontrar tu pirámide, porque cada persona tiene su pirámide, que es aquel lugar donde se transforma en su ser auténtico.

Es importante encontrar tu pirámide, que es el lugar que te convierte en ese faraón, en ese hijo de Ra, ese hijo del sol, de la luz.

Es importante encontrar ese lugar. Vemos la pirámide fuera, existen las pirámides en lo visible. Se trata de encontrar tuya, porque es simplemente una muestra de la realidad. La pirámide está contigo, siempre. La pirámide está en lo que haces. La pirámide está en cómo materializas el tiempo, aquí, ahora, qué haces en el tiempo real: ¿traes la maravilla al aquí?, ¿abres la puerta a la maravilla?

Todo es formado por partículas y antipartículas…. ?

Gracias.
Todo es formado por partículas y antipartículas…. ?
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TODO es formado por partículas y antipartículas…. ?
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En la dimensión de las partículas todo es formado por partículas y antipartículas….?
O…..
O.
La luz, sea lo que sea aparece como partículas y antiparticula, quizás para formar cosas, y de las cosas, palabras, y de las palabras, comunicación, sea lo que sea la comunicación?
O…

La propuesta del concepto de Jesucristo

Podemos situarnos ante la propuesta que significa el concepto de Jesucristo, que para unos es un hecho histórico, pero no necesariamente para todas las personas.

Podemos situarnos ante este concepto de Jesucristo y considerarlo como partícula y como onda. Considerar a Jesucristo como partícula es hablar de una persona y un tiempo concreto. Pero también se puede hablar de Jesucristo como onda y entonces estaría en todas las personas.

Por eso es importante delimitar cuál es el concepto, para poder reconocerlo, para poder verlo.

Se reconoce a Jesucristo con dos filiaciones. Por una parte, se considera a Jesucristo como hijo de José. José es su padre en el aquí y en el ahora. Jesucristo tiene un padre histórico (sin confirmación realmente histórica) con el nombre de José. José es un nombre con la utilidad de dar una identidad fiscal, laboral, etc., pero también es un concepto. Para saber cuál es el concepto de José hay que ir a lo que se expresa en el registro, que nos lo explica a través de un símbolo. En el antiguo testamento se dice que José es una persona que sufre una brutal agresión, un asesinato, pero que perdona a sus agresores. Es un ejemplo de perdón. Es un concepto de perdón. Entonces, hijo de José sería lo mismo que decir “hijo del perdón”.

La historia de José es que es un hijo en una familia cuyos hermanos le tienen envidia y deciden matarle. Sin embargo, uno dice (sabiamente, como se demostrará más tarde) “en lugar de matarle le tiramos en este pozo y así nosotros no le hemos matado, si se muere, se morirá, pero ninguno le ha matado con sus manos”. Y deciden acoger esa idea.

Esa idea produce que efectivamente no le matan y da ocasión a que siga viviendo, lo cual sucede a través de que casualmente (si es que existen las casualidades, o es el real enlazamiento de la historia desde lo invisible) pasa una caravana de mercaderes. Le sacan del pozo y lo llevan como esclavo a otro lugar. La historia continua con esa persona que es esclavo y llega a ser valioso, un sabio, y por lo tanto una persona de poder en esa sociedad.

Posteriormente, esos hermanos se arruinan, pasan hambre y van al lugar donde su hermano es ahora poderoso a pedir ayuda. Este los encuentra y aunque es poderoso y puede vengarse y matarlos, no lo hace, perdonándoles y ayudándoles.

De esta manera, aparece como un ejemplo de perdón. Aparece el concepto de perdón como asociado a un hecho maravilloso, que es lo que decíamos como sabio, porque lo que parecía un hecho negativo, que podía ser juzgado, resulta que era positivo en lo invisible, y a través de esa mala acción sobrevive su familia, ya que recibe ayuda en un momento en que se dice que había hambre.

Vemos que hay un transcurso visible y un transcurso invisible, que es lo que denominamos “sabio”. Esa mala acción se transforma, en la parte visible es algo malo pero en la invisible es la forma de hacer aparecer algo maravilloso.

En sí el concepto de José es el concepto de perdón, que es una conexión con lo invisible y por lo tanto de sabiduría y no de lógica. Por eso conecta con la divinidad, si entendemos como divino lo óptimo.

Entonces, en la humanidad aparece el concepto de Jesucristo como onda cuando la persona perdona.

Cuando la persona perdona, en ese momento está abriendo el futuro, los siguientes momentos después de perdonar, cargados de esa energía de José, de tal manera que todos esos momentos son hijos de José, porque si no se hubiera producido ese perdón, no hubieran aparecido esos momentos hijos siguientes. Pero si no se hubiese producido la agresión, tampoco. Entonces, el momento conflictivo es una puerta a lo óptimo.

Por otro lado, a Jesucristo se le denomina “hijo de David”, expresando su genealogía como descendiente de David. Quiere decir que tiene sus cromosomas; es su versión en el aquí y ahora, en el momento presente, de esos cromosomas.

Por ejemplo, se recoge en ese registro que explica esto con la figura de un necesitado, un ciego que quiere que le cure, quien le dice “Jesús, hijo de David”. Ese es uno de los epítetos que se le pone a este concepto, el de ser hijo de David.

Entonces, necesitamos ver qué significa David, porque también aquí es un concepto. David es una persona que hace un censo. El censo es una forma de expresar su poder: voy a hacer un censo de mis propiedades, de todas las personas que me obedecen, etc. Es como una manifestación de poder. Es también un concepto.

Estás haciendo un acto de poder por ejemplo cuando eres un empresario y despides a tus empleados, porque eso te beneficia a ti aunque a ellos no. O cuando eres un propietario y expulsas o desahucias de tu casa a alguien que no lo puede pagar. O cuando tienes una pistola y puedes matar a un enemigo y lo matas. Son actos de poder.

En este concepto se expresa que alguien realiza un acto de poder y eso merece un castigo. El concepto de castigo es que haces una cosa mal y recibes un mal según una ley, por ejemplo la ley del karma.

Ese castigo, eso que has hecho, está afectando a otras personas, porque todo lo que hacemos repercute sobre otras personas. Si iniciamos una guerra, morirá mucha gente, aunque tú no mates. Y cosas así.

Pero si de repente te das cuenta y dices “yo soy el culpable”, a partir de ese momento el desastre que estaba sucediendo como consecuencia de esa acción mala se para y empieza a suceder una cosa buena.

En la historia de David, él hace un censo, lo cual es considerado como reprobable por Dios y así se lo comunica a través de un profeta. Él no hace caso y sigue con su idea del censo. Como consecuencia le viene un castigo en forma de una peste, ya que él elige la enfermedad antes que la derrota frente a los enemigos, que empieza a matar a la gente de Israel. Se expresa la peste como un ángel que va matando a la gente.

Pero de repente David tiene una iluminación y se reconoce como culpable, no de un error sino de un pecado, e inmediatamente el ángel deja de matar. En ese lugar donde tiene la iluminación es donde decide levantar el templo, lo cual hará su hijo Salomón.

Esta historia está hablando del RECONOCIMIENTO DEL PECADO. Reconocer el pecado también hace aparecer lo divino. Por eso en ese lugar, y aquí lugar es un estado evolutivo de conciencia, se levanta el templo, la casa de lo sagrado.

Ese estado evolutivo de conciencia tiene como consecuencia la conexión con lo divino.

Por eso se considera el concepto David como “padre de lo divino”, igual que el concepto José. Jesucristo, que es el hombre que ha conectado con lo divino, es hijo de José y de David.
Perdonar y pedir perdón parecen abrir puertas, puertas a lo óptimo.