El juicio de Osiris es un presente, es algo que está sucediendo constantemente

El juicio de Osiris es un presente, es algo que está sucediendo constantemente, solamente que raramente somos conscientes de ello. Estar consciente de cómo el juicio de Osiris es un presente, es similar al despertar de la conciencia, a situarte en el centro del Tzolkin donde se produce un nuevo nacimiento. El juicio de Osiris es estar siendo juzgado o evaluado en cada instante, no buscando lo que haces mal, sino alegrándote de lo que haces bien. Es como mirar a un niño cuando empieza a andar.

En el juicio de Osiris no son necesarias unas formas especiales, porque no estamos en el territorio de la forma, sino de la esencia. Es estar siendo juzgado donde no existe la forma, las cosas o los objetos materiales, donde el mundo no es definido por el exterior.

En el mundo definido por el exterior hacen falta unas leyes muy claras. Hay personas que las cumplen, pero no porque las conozcan, sino porque las cumplen desde dentro, y luego hay personas que están mirando hasta donde llegan para poderse saltarse la ley sin saltarla, es decir, van en contra de la formulación positiva de la ley, pero ateniéndose al texto. Es como el lenguaje de los políticos: “esto se puede hacer porque no está prohibido”.

Cuando estás en el mundo de “todo lo que no está prohibido se puede hacer”, no estás en el juicio de Osiris, donde no se trata de bordear lo prohibido, sino de que tu alma no sea pesada, que tu alma vuele, porque está hablando del vuelo, de la elevación.

Pueden parecer conceptos mentales, pero son conceptos reales. El hecho de que haya un juicio de Osiris permanente significa que en cualquier momento puedes conectar con tu alma y comenzar el vuelo. En cualquier momento, por muy en picado que sea la caída, puedes empezar a remontar y entonces entrar en otra dimensión. Incluso si no hay una caída manifiesta, el despertar de la conciencia te lleva a esa elevación donde lo que sucede es que entras en lo óptimo. Lo óptimo es lo que ansía tu alma, tu corazón, lo que realmente vibra contigo.

El asunto es que eso sucede sin testigos y sin argumentos. Por eso, es también un nuevo nacimiento. Estás solo, pero estás acompañado. Eso sucede donde no hay testigos, no hay soporte material de las cosas, porque sucede en la integridad; en aquello que es verdad, que es cierto; en aquello que es la esencia, que no necesita artificio. Sucede en el lugar de la integridad.