Cuando descubres que perdiendo ganas, no necesitas ganar

Ganar perdiendo, perder ganando.
Cuando descubres que perdiendo ganas, no necesitas ganar.
Cuando descubres que ganando pierdes, desistes de querer ganar.
La misma fuerza hacia el ser y hacia la vida te asiste en eso. Por ello hay una iluminación que es la incondicionalidad, el amor incondicional, basado en el voluntario, que ya no pretende ganar desde su programa del “necesito ganar, necesito que me vean, necesito ser”, porque sabe que no necesita sino que ES.
Es parte del programa de dimensiones superiores y no solo parte, sino la totalidad. Como el agua, que es agua siendo gota pero también siendo mar o siendo lluvia. Siempre es la totalidad y parte.

Cuando descubres lo que expresa la tierra, como alineación con el corazón de la vida, entonces no tratas de ganar, sino de que el ser sea siendo, de tal manera que cuanto más es todo, más eres tú, existiendo una interrelación vibracional.

El in lak’ech del espejo y las neuronas espejo te conectan con el otro, permitiendo y colaborando con que el otro sea. Quizá necesite despertarse del todo a través de ese triunfo, y luego ser, y en ese despliegue y florecimiento del ser, sea, sea tu. Tú eres yo, yo soy tú.

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