El ser humano es el gemelo de Dios

Reivindicamos el in lak’ech.

Sí, decididamente reivindicamos el diálogo que se expresa diciendo “tú eres otro yo, yo soy otro tú”, como un diálogo transcendente y capaz de producir la vida.

Por eso nos interesa el Tzolkin, pero el del espejo; respetamos todos los otros Tzolkin, pero este es el que nos interesa.

Todos los Tzolkin folclóricos y de otros tipos nos parecen muy bien, pero desde nuestra ignorancia nos interesa el Tzolkin que utiliza el lenguaje del ADN, es decir el lenguaje donde las bases nitrogenadas se reproducen en forma especular, creando así la vida en su segmento.

Y también nos interesa aquella tradición, bendita sea, que te sitúa como el gemelo de Dios.

Sí, gracias, humildes sabios y “el gemelo de Dios”.

 

Nos interesa el tema de los gemelos como imagen en espejo, y sí, claro, entendemos que en la tradición que expresa el Popol Vuh -que resuena en casi todas las tradiciones de casi todos los pueblos que fueron entrando en ese territorio que actualmente llamamos América, sean originarios de donde sean-, los gemelos vencen a los señores del inframundo y así describen un itinerario hacia la vida.

 

Entendemos que debajo de todas las consideraciones acerca de los gemelos, se encuentra una resonancia con el ADN, porque se duplica y crea dos formas gemelas. La duplicación del ADN expresa la capacidad de reproducirse la vida.

Pero eso es lo mismo que sucede cuando te sitúas ante un espejo, que aparece otra imagen similar a la tuya, una duplicación. Es decir que en toda esta aparición de gemelos estamos moviéndonos en un territorio donde aquello, sea lo que sea que es la vida, se está expresando.

Por eso tenemos que recuperar una imagen básica que está en la biblia, donde Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de tal manera que el ser humano es el gemelo de Dios.

 

Precisamente la resonancia del gemelo es la que aparece en Santiago.

Claro, Santiago, o sea lo que en la tradición que sustenta la Era Común -que por cierto lo hace primero desde el intento, segundo desde la propuesta y tercero desde la profecía, y sabemos que es una profecía porque se cumple, o sea se está cumpliendo-, y retomamos la frase porque es un poco larga con el inciso: Santiago sucede en la tradición católica el 25 de julio, que es el día sin tiempo, desde donde va a iniciarse el nuevo año. Y Santiago es también un gemelo, porque está en la pareja de hermanos Santiago y Juan.

 

Levantamos otro velo, y es que el nombre que aparece como Santiago es Jacob, de modo que cuando estamos hablando de Santiago estamos hablando de San Jacob, expresando que lo que contiene Jacob es Israel, porque el nombre de Jacob es Israel, solo que después de un salto evolutivo. Siempre que vemos a Jacob está Israel. No es un tema ni racial ni religioso, sino un tema de dimensión humana, porque Is-ra-el expresa el hombre que ve a Dios o el hombre ante el espejo de Dios (resh significa también espejo además de ver), ya que EL ESPEJO ES UN VER, pero un ver evolutivo.

 

El águila, sello 15, ve el espejo.

El águila, sello azul y sello 15, y la tormenta, sello azul y sello 19, contienen en su interior el guerrero, la tierra y el espejo.

Los cuatro primeros contenidos son águila, guerrero, tierra, espejo, en el ritmo de 4, significando el ritmo del 4 un nivel dimensional de la realidad, y cuando el ritmo pasa del 4 al 5, aparece otro nivel dimensional de la realidad, donde ver el espejo supone resucitar.

Ver el espejo significa que estás en un tiempo de transformación que te lleva al espejo, y pasando el espejo aparece el sello 19 tormenta, resurrección.

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