En un ser humano también hay un árbol.

En un ser humano también hay un árbol. 
Los árboles a través de la FOTOSÍNTESIS se alimentan de la luz del Sol. Por un lado se alimentan, se nutren de luz, pero por otro lado lo que hacen es introducir la luz en la materia y permiten, al metabolizar la luz, que ésta descienda del mundo del cielo al mundo de las cosas.

Eso lo hace el ser humano a través de sus manos cuando acaricia, cuando ayuda, cuando crea belleza, cuando ama. 
Los árboles y las plantas con sus hojas, y los seres humanos con sus manos traen la luz al mundo de las cosas. 

Los Humanos necesitamos la luz del Sol en nuestros ojos y en nuestra piel. Eso nos nutre, por ejemplo activa la vitamina D, pero también y sobre todo nuestro ser de luz, nuestro ser espiritual necesita esa nutrición de la solidaridad, del amor de la acción bella. 

Los pies son como las raíces y las manos como las ramas y las hojas. 
También hay nutrición sutil y mágica desde los pies, que se adentran en la Madre Tierra. 
Los pies contactan con la tierra y cuando lo actualizas con tu conciencia se adentran como las raíces de los árboles y las plantas en el interior de la tierra, permitiendo que ascienda la Kundalini de la Tierra. Eso sana y fortalece el cuerpo y le permite cumplir su misión como Madre Tierra en el mundo de los seres humanos. 

Los humanos se mueven y la Tierra esta quieta, o los humanos parece que se mueven y la Tierra parece estar quieta. Quietud y movimiento son dos mundos diferentes.

Con la conciencia el ser humano permite a la Madre Tierra entrar en el movimiento, sanando y fortaleciendo el cuerpo, y añadiendo paciencia, generosidad y abundancia. 
El ser humano Tierra recibe salud, abundancia, paciencia, generosidad.

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