La conexión de la mujer con el alma es total, y estamos en un tiempo donde la mujer asciende su vibración y de esa manera eleva la vibración del conjunto

En la alquimia amorosa, tan imprescindible para la integridad y para los trabajos del alma, es apropiado el conocimiento por el humano masculino de la necesidad de visitar amorosamente los rincones, y para el humano femenino es el momento de ascender, elevarse, ocupar los sitios.

El humano masculino pronto se dará cuenta de que no puede visitar los rincones sin un descendimiento personal que le permita abandonar el ego, porque su ego dominante anula la maravilla presente en su pareja amorosa, y la anulación es contraria al amor.
Y el humano femenino precisa de alguna manera reconocer que su elevación vibracional en ese momento no solo es apropiada sino imprescindible para toda la humanidad, ya que actúa elevando la vibración de toda la humanidad, porque la mujer contiene la acumulación de conocimientos que forman el arquetipo humano y por eso puede crear el vehículo para que un alma lo ocupe.

La conexión de la mujer con el alma es total, y el tiempo en que estamos es un tiempo donde la mujer asciende su vibración y de esa manera eleva la vibración del conjunto.
Aunque en muchos sitios las mujeres están bajo una gran dominación, incluso sufriendo agresiones, en el tiempo al que vamos todo esto desaparece, siendo en estos momentos simplemente como un indicador donde todas esas almas voluntarias ocupando lugares ínfimos están soportando la humanidad mientras se despierta.

Hoy individualmente es apropiada la máxima elevación vibracional en ese momento sagrado, y es el descenso del masculino el que permite después elevarse acompañado, elevando a la totalidad.

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