La evolución de las partículas subatómicas … y las emociones

Las partículas subatómicas han ido asociándose. No sabemos de dónde han sacado esa orden o esa idea de asociarse, pero el caso es que las partículas subatómicas han ido asociándose y formando elementos, como hidrógeno, oxígeno, etc. Y en algún momento las partículas subatómicas han dado un salto en algo y han empezado a formar otro tipo de compuestos, como piedras, agua, etc.

Y en otro momento determinado han dado otro salto más y han hecho aparecer “vida orgánica”, donde las partículas subatómicas ya no avanzaban a través de más protones, neutrones o electrones, sino que se reproducían a sí mismas.
Hay un momento en que las partículas subatómicas se configuran como vida orgánica que se reproduce. Ya no son partículas subatómicas en el mismo nivel, sino que unas son hijas de otros, unas son descendientes y otras son ascendientes, y además ya no se preocupan por conseguir más electrones para ser platino, sino que se reproducen para ser ellas mismas.

Pero todavía han dado un salto más. Ya no se trata de ser proteínas, sino que empiezan a ser seres que se nutren. Empieza un proceso digestivo, mostrando que en ese momento la vida va en otra dirección diferente. La materia orgánica empieza a organizarse en seres cada vez más complejos, que ven, oyen, se comen unos a otros, inventan el copular para tener hijos, inventan o descubren el gozo, la interacción, se cuidan, cuidan a los hijos, les enseñan.
Las partículas subatómicas han descubierto qué es ser una planta, un pez, pero también qué es ser un mamífero.

Y todavía en su evolución las partículas subatómicas han creado seres que expresan emociones. Sabemos, o creemos saber, que las abejas tienen algún tipo de lenguaje por el cual se comunican: a tanta distancia hay tales cosas, tienes que ir a la derecha, a la izquierda, a la izquierda, llegas a tal sitio al cabo de tal distancia. Sabemos que las abejas son capaces de ese tipo de comunicación compleja, especial, y que también los delfines y las ballenas son capaces de comunicar instrucciones y distancias.
Pero ha hecho falta algo más. Las partículas subatómicas han ido formando seres con todos esos sentimientos, que ven, oyen, tocan, huelen, comunican, tienen emociones amorosas, pero también que puedan expresar sus emociones.
Todavía han encontrado un elemento que parece ser más complejo, puesto que es posterior, que es que las partículas subatómicas configuren cuerpos con todas esas emociones y esos sentidos, y expresen poesía, relaten la belleza, la filosofía, que se cuestionen acerca de qué hay más allá de lo que vemos. Pueden dialogar acerca de Dios, de cosas complejas.

Cuando los perros están ladrando podemos pensar que están dialogando acerca de Dios. ¿Se están preguntando qué sentido tiene tu vida, por qué estás aquí?
Nosotros sí podemos hacerlo. Nuestras partículas subatómicas nos sostienen para que lo hagamos.

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