La inmortalidad no es un éxtasis sino una plenitud

playa smallLos sellos blancos, las ondas blancas y sobre todo los sellos blancos de las ondas blancas, te abren el cielo.
Los sellos blancos, las ondas blancas y los sellos blancos de las ondas blancas te invitan a experimentar la emoción.
La emoción te introduce en el gozo y en la maravilla.

Todo lo relacionado con el blanco está siempre asociado a lo azul, que es la vivencia experiencial presente y la conciencia, que te abren a la INMORTALIDAD.
Podemos encontrar que hay una cercanía o incluso una similitud entre el cielo y la inmortalidad, y queremos expresar con más claridad nuestro error o acierto en este tema.

Entendemos que el cielo, a donde lleva la emoción, es una experiencia gozosa, extremadamente gozosa, tanto más gozosa cuanto más te has entregado a la emoción. Hay muchas emociones que te pueden llevar a la maravilla: el amor, el agradecimiento, la bendición, la contemplación, el diálogo con Dios, etc.

El mundo de la emoción está asociado muy de cerca con la atemporalidad; entras en un tiempo diferente. Hay muchas personas que lo consideran como una ausencia de tiempo, un “no tiempo”, el acceso a lo eterno como no tiempo.
Sin embargo la inmortalidad, y ahí encontramos la aportación del Tzolkin, está asociada al color azul y tiene una referencia directísima con lo que vives, con el presente. Son las emociones experienciales.
Nos sitúa en un momento en que no es que no exista el tiempo, sino que el tiempo te nutre.
No se trata de la atemporalidad, donde estás en un éxtasis o en una situación gozosa, sino que con una gran conciencia estás instalado en el tiempo y sientes cómo te nutre el acontecimiento. Lo que estás haciendo y lo que estás viviendo te está nutriendo.

Tu cuerpo puede que se nutra de alimentos físicos, pero tu alma se nutre de determinadas experiencias, que son las que dan lugar a un tiempo, y cuando estás viviendo esas experiencias, con esa certeza y claridad, te sientes nutrido especialmente.
Entrar en ese tiempo que te nutre es lo que determina la inmortalidad, pero no es un éxtasis, sino una plenitud. Hay una diferencia entre el éxtasis, que te lleva a una atemporalidad, incluso en ocasiones incorporeidad, y la inmortalidad que te lleva a la plenitud, incluso orgánica, donde te sientes nutrido simplemente por ser.

Cuando descubres tu ser auténtico, te nutre simplemente siendo.
Cuando conectas con tu ser que siente, te estás nutriendo.

Esto es lo que consideramos que hace referencia a la inmortalidad y a su asociación con las emociones.
Cuando estás viviendo ondas blancas, te llevan a conectar con el cielo, como experiencias gozosas, pero también como experiencias interiores, al estar el azul en su interior.
Cuando has entrado en situaciones desde un diálogo interior, entonces puedes vivir esa emoción que te lleva al cielo. Pero muchas veces son situaciones interiores, porque la incondicionalidad te lleva a experiencias que nadie ve, solo tú. Las experiencias son cosas azules que solo están para ti, en tu oculto.
Hay un momento en que todas las experiencias en el mundo exterior son azules, y es cuando has descubierto que te puedes dejar guiar por la emoción.
En tu emoción interior, que puede ser compartida o no, está siempre guiándote el azul.

Uno de los grandes hechizos es que las cosas buenas se acaban, que siempre estamos amenazados por algo que va a suceder y que vamos a necesitar ayuda. En ese hechizo todo lo bueno se acaba y lo malo está siempre dispuesto a surgir.
Pero cuando encuentras tu nutrición desde la inmortalidad, sales de él.

El cuerpo glorioso es el que se nutre del tiempo.
Es el cuerpo de la inmortalidad, que se abre desde la emoción; es también un cuerpo emocional.

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