La maravilla se llama Ana

La maravilla se llama Ana. Quizá usted pueda ponerle otro nombre, pero la maravilla existe y tiene nombre de persona. Quizá en algún momento ha pensado que no existía, que lo que existía era la supervivencia, el conflicto, el acoso, pero no, la maravilla existe.
Usted puede asegurar, en algún momento de su vida, que la maravilla existe y quizá pueda asegurar que está asociada a otra persona.

Quizá pueda darse cuenta de que en algún momento es necesario un cierto nivel de trabajo personal, de despertar de la conciencia. El trabajo personal en sí es gratificante. También es posible que sin ningún trabajo personal suceda que usted encuentre la maravilla, porque la maravilla existe y se accede a ella desde múltiples opciones.

El trabajo personal es importante, pero el reconocimiento, el conocimiento o la conexión con el trabajo ancestral también es importante, ya que los ancestros son una fuerza activa permanente. La vida no es únicamente el tiempo que transcurre desde que naces y transciendes, sino que el tiempo en que naces y transciendes es una sumación a otros tiempos, y en muchos casos sirve para rectificar y en otros para reforzar.
En otros sirve simplemente para descansar, viendo cómo todo está bien. Y en otros momentos esa encarnación sirve para ayudar, para colaborar, para corresponder. Incluso en algunos casos sirve simplemente para tranquilizarte. Todo está bien.

La maravilla existe. Y eso supone la presencia de otra persona. Hay un acompañamiento. “Dios te ama”, ese es el núcleo central. Hay un momento en que “Dios te ama”, y aparece a través de una persona.

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