La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.

La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.
Por eso, el acceso a la segunda realidad precisa el encuentro, el reconocimiento, la recuperación o simplemente la RECONEXIÓN con el alma.

Si buscamos qué es lo que une a los cuatro sellos que componen cada familia, encontramos que uno de ellos tiene, además de los contenidos propios de la familia, un contenido singular por el cual es diferente de los otros tres.
Si un cuadrado, que es una figura plana, representara a la familia, es como si uno de los cuatro sellos tuviera vocación de convertir al cuadrado en un tetraedro; hay algo que le une con los otros 3, pero también hay algo que le singulariza, apareciendo como el cuarto ángulo del tetraedro, que está en otro plano.

En la familia cardinal, que contiene al dragón, enlazador, mono y guerrero, el elemento singular es el DRAGÓN. Es un ser mitológico y no existe físicamente en esta dimensión.
Sin embargo, el enlazador, como representante de todas las cosas enlazadoras, por ejemplo un puente, sí existe en esta realidad, y lo mismo sucede con el guerrero y el mono. Pero el dragón existe sólo en una realidad mítica.

El MAGO es el único sello en la familia portal, formada por la semilla, la luna, el mago y la tormenta, que representa al ser humano. La luna es un objeto celeste pero no es un ser humano. La tormenta es un fenómeno terrestre, visible en cualquier parte del mundo, y no es un ser humano. Y la semilla existe como tal, pero tampoco es un ser humano.
Sin embargo, el mago solamente es humano, por eso en esta familia representa algo diferente.

La MANO también es el elemento diferente singular en su familia, formada por el viento, la mano, la tierra y el humano.
A todos esos sellos les cuadra bien el singular, incluso si ese singular expresa un plural, pero en ningún caso es un plural. La particularidad de la mano es que no existe como tal sola, a no ser como consecuencia de un accidente o fallo genético, ya que en cada ser humano hay dos manos.
Esa recurrencia al dos es la que convierte a la mano en algo singular, porque no es lo mismo hablar de dos seres humanos que hablar del cuerpo del ser humano, que contiene dos manos. Dos es una parte ínfima del plural, hablando del ser humano, pero en el cuerpo del ser humano es una totalidad.

En la familia Polar, compuesta por la serpiente, el perro, el águila y el sol, el elemento diferente es el SOL, ya que todos los demás son animales.

Con estas cuatro familias hemos completado el primer castillo, castillo rojo, formado por las ondas del DRAGÓN, MAGO, MANO Y SOL.
Este castillo expresa la materia y la forma, y faltaría la quinta familia que expresa en el mundo de los colores el quinto color: familia señal o del día verde.
Normalmente se concibe el color verde como una nueva manifestación del color rojo. La segunda vez que aparece el color rojo puede ser el verde, por lo menos en el quinto castillo o castillo verde que, siguiendo la secuencia de colores, debería ser de nuevo rojo.

En esta familia señal, compuesta por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo, el sello que encontramos más singular es el ESPEJO.
Lo que aparece como singular en esta familia es la capacidad que tiene el espejo de duplicar una imagen, es decir, de crear una segunda imagen a partir de una primera.
Podemos considerar que esta familia, donde se encuentran la noche y la estrella, expresa la posibilidad de un caminante, que en este caso sería caminante del cielo, de pasar de la oscuridad de la noche a la luz de la sociedad de la estrella, precisamente gracias a la capacidad del espejo de crear una nueva imagen o forma.

De esta manera, el espejo blanco inaugura una nueva dimensión o forma de la forma, con contenidos que podemos denominar emocionales. Ya no son contenidos físico-materiales, sino amoroso-emocionales.
Los cuatro componentes del castillo rojo dan sentido a todo el Tzolkin hasta la aparición del espejo, que es el horizonte.
La línea del horizonte está entre las filas 10 y 11. Hasta la fila 10 se encuentra la realidad material y a partir de la fila 11 empieza la realidad en la forma reflejada en el espejo.

El espejo, como elemento material está todavía en la parte material, pero contiene la segunda realidad o imagen, que es la que corresponde al color blanco y a la sustancia del alma.
De modo que igual que el dragón inauguraba lo material, el espejo inaugura el territorio de la segunda realidad donde vive el alma.

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