La sexualidad es sagrada

LA SEXUALIDAD ES SAGRADA (Extracto del libro en preparación “Tiempo de Ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

Hay un discurso explicativo desde la concepción de la sexualidad sagrada, que también puede recibir un nombre común como explicación tántrica, de aquello que está narrado en la tradición primigenia de los seres humanos de la paz, la libertad y el amor, donde se relata el diluvio y aparece la figura del patriarca Noé.
Hay una explicación tántrica de sexualidad sagrada o simplemente de lo sagrado, donde podemos considerar este asunto bajo otro prisma, y encontrar entonces en este relato una realidad mágico-sagrada-amorosa.

De esta manera, el patriarca Noé aparecería como el arquetipo de ser humano iniciando este momento sagrado o sacramento, siendo su actitud de escucha y conexión interior con su doble espiritual. Es necesaria una máxima concentración, siendo ese el resultado de una decisión y una priorización.
Este personaje arquetípico, que es cualquier persona, debe conectar con su ser interior o doble espiritual, poniendo toda su atención y abriendo sus escáneres espirituales para establecer esta conexión.

Entonces aparecen las voces de su propio ego, que son todas las personas que hablan desde la lógica y le explican que todo aquello es innecesario, absurdo e inútil.
Es decir, tu realidad exterior, pero la tuya, la de esa persona o la de cualquier persona, te frena desde el ego cada vez que inicias un sacramento o momento espiritual sagrado.
Pero tú, sabiendo esto, te concentras en no escucharla, atendiendo en cambio a tu ser espiritual.

Si estamos hablando de un momento amoroso también debes situar tu atención en la personalidad espiritual, que co-realiza ese momento sagrado contigo, favoreciendo a través de la contemplación y la meditación la conexión con su ser espiritual que permita el desbordamiento del agua.
Este es el momento que se reconoce como diluvio, que puede ser una simple lluvia, pero el relato del diluvio es otra cosa; se trata de un salto cuántico a través de una vivencia experiencial que te lleva a la iluminación.

La persona debe centrarse en el dos, en el otro, en la otra persona, que está atrayendo aquello que existe más allá de la forma, de la luz que permite ver las cosas, es decir más allá del sol. Nos referimos al agua, que viene del corazón profundo del amor que conforma la realidad.
En este acoplamiento la naturaleza de la mujer es la que atrae esta realidad y el hombre debe mantenerse dentro de sí. En este caso estamos hablando de la nave, que debe permanecer bien cerrada y permitir que venga toda el agua, todo ese diluvio, interiorizado hasta el momento que ya no aparece más agua.

Entonces es cuando suelta la paloma, que en este caso es como un símil del colibrí. Cuando sucede lo que tiene que suceder es cuando puede suceder aquello que en otra dimensión también sucede. En este caso la paloma de Noé, como el colibrí, es posterior al águila o cóndor que llega a las puertas del cielo y al cese del agua.
Está hablando de otra cosa, de un momento o segundo. Es decir, tiene que suceder, y cuando sucede es cuando puede suceder. El primer suceder es la llegada a las puertas de la morada de los dioses y el segundo suceder es el vuelo del colibrí o el vuelo de la paloma de la paz.
Hablamos con absoluto respeto.

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