No hay que creérselo. No hay que quedar atrapado en el relato

No hay que creérselo. No hay que quedar atrapado en el relato.

Quizá parece que te sucede una cosa terrible. Quizá todo el mundo te mira como si te estuviera pasando algo horroroso, brutal o calamitoso.

Pero no hay que creérselo. Todo eso está en la superficie, en el exterior, en el devenir.

En la esencia está la maravilla. En el interior está la verdad. Y la verdad es la plenitud. Cualquier problema lleva a la plenitud. Conectar con la esencia es despertar la conciencia de lo real.

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