Nos estamos acercando al 2020 del tiempo común

Nos estamos acercando al 2020 del tiempo común, quedando en estos momentos menos de 50 días.

Lo primero que encontramos es que el año 2020 se presenta con una característica numerológica de 4. Hoy en día todo el mundo conoce algo de numerología, asociándose con el 4 lo práctico, los valores y el orden. Podemos considerar que entramos en un periodo de tiempo ordenado, donde se pueden realizar y materializar las cosas que interesan a las personas.

Siguiendo el calendario maya yucateco encontramos que ese día 1 de enero de 2020 es caminante del cielo autoexistente, es decir, con el tono 4. Y el tono 4 coincide con la numerología de 4, ya que se le otorga el significado de “cómo conseguir el propósito”.

Vemos que efectivamente es un año que también desde ese punto de vista es para conseguir el propósito. Aparece ante nosotros un año lleno de posibilidades, donde todo confluye a la realización, al logro.

El año desde el punto de vista maya va a concluir el 31 de diciembre de 2020 como tierra 4. De esa manera todo el año queda dentro de los valores del 4, de “cómo conseguir el propósito”.

También tenemos que incluir el valor del caminante del cielo, que trae el cielo a la tierra a través de la exploración, ampliando la realidad. De esta manera, la forma de lograr y conseguir los objetivos es situándote en el caminante del cielo, es decir, el que explora ampliando la realidad.

Sin embargo, no es suficiente decir que “explora ampliando la realidad” para determinar el valor del año. El caminante del cielo es el sello 13, de modo que tenemos que decir que explora, ampliando la realidad, cuando permite emerger su ser trascendente. Cuando escucha su ser trascendente en su interior es cuando explora y amplia la realidad, y así logra el propósito de su alma.

Ese caminante del cielo autoexistente se va a transformar durante el periodo 2020 en el voluntario que aparece al final (31 diciembre 2020) como tierra 4, tierra autoexistente.

Entonces, nos encontramos con otro contenido valioso para el que sigue el camino de su expansión de conciencia, el camino del guerrero, en su diálogo con el Tzolkin, ya que se despliega ante nosotros algo extraordinario. El sello 13, que es el caminante del cielo, se va a transformar en aquello que significa como onda también el valor 13, que es la tierra.

Cuando manejas los contenidos de los sellos, estás haciendo un trabajo personal. Los sellos tienen un valor numérico. Hay algo que aparece en el lugar 13 con ese contenido de explorar ampliando la realidad, es decir, hay una trascendencia en ampliar la realidad, salir del encajonamiento de la seguridad, salir del pequeño mundo, trascender ese encapsulamiento de la seguridad y convertirte en un caminante del cielo.

Pero también hay 20 ondas que representan 20 números y en el lugar 13 aparece la onda de la tierra. El 13 como sello es el caminante del cielo y como onda es la tierra. La onda es el resultado de tu trabajo personal, que aparece en la forma en que interactúas con las personas.

Si el sello 13 significa lo mismo que la onda 13 podemos decir que el caminante del cielo es un ser alineado con el corazón amoroso de la vida, que fluye en todas las circunstancias, porque no se pelea con nada de lo que sucede ni con ninguna persona, sino que fluye con los acontecimientos porque ha encontrado que todo tiene sentido y se reconoce como un voluntario, ya que ha encontrado su tierra, su lugar. Está interactuando con las demás personas, reconociendo lo que le une a las demás personas. Amplía la realidad en su interacción.

Entonces, conviene saber de qué se trata la onda 13 de la tierra, que está expresando al caminante del cielo, que es lo que en este cuantum de tiempo del año 2020 te lleva al logro del propósito de tu alma.

Vemos que la onda de la tierra expresa que la persona que se sitúa como ese voluntario que está traduciendo al caminante del cielo, es resonante a través de su visualización, la noche 7. Su forma de expresar la perfección es enlazando, uniendo, porque el enlazador de mundos es el tono 10 de la onda de la tierra. Y su forma espectral, tono 11, expresa que cuando emite luz es a través de la acción (mano 11), de las cosas que hace, de cómo convierte el aquí y ahora en acciones impecables y sanadoras. Por eso amplía la realidad. Por eso lleva luz. A través de sus acciones lleva luz y amplía la realidad posible.

Y su forma trascendente es desde su emoción, como luna 13.

Entonces, de alguna manera este año nos invita a un trabajo interior de reasignar los valores y modificar nuestro discurso, a través de encontrar que aquello que significa el caminante del cielo necesita expresarse como tierra en la interacción con las demás personas.

El valor del 4 en la numerología y el valor del tono 4 del caminante del cielo asignados a este año, se ve reafirmado cuando vemos que los mayas quichés dicen que el día 1 de enero es mano 10. Es un año para la acción perfecta según esta tradición de los hermanos quichés.

Nos encontramos ante un año para lograr los propósitos al vivir desde la trascendencia; logras propósitos al ser trascendente.

Es un año donde la perfección aparece desde tus acciones. Claro que lo que hay oculto en la mano es la magia (mago 4). Es un año para encontrar el poder mágico de tu alma y permitirlo expresar, sin miedo a los imponderables. Es un año para lograr el propósito de tu alma a través de la incertidumbre, a través de la impecabilidad mágica de tu acción.

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