El despertar es un transvase

El despertar es un transvase, porque gran parte del despertar sucede en el mundo de las emociones. Es necesario limpiar, desintoxicar y sacar el daño emocional, y la emoción es el agua.

La emoción conecta con el ser multidimensional, que de alguna manera es el ser extraterrestre. Todo el agua que hay en la tierra viene de más allá del sistema solar y el ser humano está también hecho de agua en un 70%. Conectar con ese agua extraterrestre es recuperar tu conciencia extraterrestre. Entonces, te das cuenta de que estás aquí no circunstancialmente sino cumpliendo una misión, intencionalmente. Has venido aquí a recuperar, a sanar algo, a recuperar tu conciencia de plenitud.

El caminar en ese presente, que te traslada del presente sufriente al presente maravilloso, se hace a través de la conciencia de la emoción, y eso es un transvase.

Dentro de esa conciencia, de esa iluminación de la emoción, se trata de eliminar aquello que proviene del miedo, del sufrimiento, del odio, de la envidia, del auto desprecio, del desprecio del otro o del desprecio de la vida, y conectar con la maravilla.

La forma de eliminar todo ese contenido desde lo mágico maravilloso es simplemente decir, deseando que suceda, sabiendo que es posible: “elimino estos programas y activo la conciencia de la plenitud, la conciencia del gozo y la conciencia del amor. Elimino y elijo”.

Desde el mundo mágico-maravilloso del agua cósmica, puedes elegir, y eso es lo que provoca el transvase, de una situación a otra.

Quizá es simplemente a lo que venimos, a despertar.

Recuperar tu poder es recuperar tu conexión con el agua cósmica

Recuperar tu poder, recuperar tu energía perdida en tantas circunstancias adversas y desarmónicas es recuperar tu conexión con tu agua cósmica, limpiar tu agua cósmica, limpiar tu lecho emocional de emociones adversas que te frenan y desdibujan.

Recuperar tu energía, recuperar tu poder, recuperar tu esencia es limpiar tu agua cósmica y conectar con tu ser extraterrestre, extradimensional, con tu ser que viene más allá del sol a cumplir una misión, y entonces honras a todos tus ancestros, que es la vía por la cual has descendido al aquí y al ahora a cumplir tu misión.

El momento de recuperar tu poder es todo aquel momento en que conectas con el amor. Recuperar tu poder sucede cuando tu conciencia despierta, siente ese flujo de amor, siente que está en el amor y siente que ama.

Cuando no amas es que hay algún bloqueo que te lo impide, te impide saber quién eres. Cuando no amas y cuando no te sientes amado hay algún bloqueo.

Es como una hucha donde se acumula mucho amor, mucha energía, mucha lucidez, esperando al momento adecuado en que accedes a tu despertar.

Gracias. Bendición.

Al final resulta que las máquinas eran los robots

Al final resulta que las máquinas eran los robots.

Inicialmente se hablaba de las máquinas como ayudantes. Se hablaba de la revolución industrial como PROGRESO, con mayúsculas.

Las máquinas en el campo producían más comida, actualmente transgénica. Quizás más riqueza, pero quizás no para todos. Parecía en un momento que las máquinas producían más puestos de trabajo, porque siempre necesitaban personas para manejarlas, pero ahora resulta que las máquinas en realidad, en REALIDAD, son robots y NO necesitan a nadie.

Los automóviles son robots y no necesitan a nadie para conducirlos. Los aviones son robots. Todas las máquinas son robots y no necesitan a nadie para manejarlas, y si no al tiempo. Solo necesitan una buena programación. Solo necesitan un buen programa informático.

Claro, los dispositivos informáticos también son robots. Son robots los teléfonos móviles, las computadoras, las tablets. Las casas llamadas inteligentes también son robots.

–  Pero entonces, ¿qué pasa, corremos peligro?

–  Para nada. El asunto es que, si no te despiertas, hasta tu propio robot te dará una bofetada para que te despiertes.

Parece que estamos en la era de los robots, pero es solo apariencia. En realidad, estamos en la era de los enanitos.

– Pero los enanitos son los elementales de la tierra y hablar de los elementales no tiene nada que ver con las máquinas. Las máquinas son ciencia y los elementales son cuentos, leyendas, ensueños.

–  No te creas que no existen. Los enanitos son esas personitas diminutas que viven en los dispositivos informáticos, teléfonos, portátiles, tablets, computadoras…, y anda que no hay. Cada vez más. De hecho, tú también te conviertes en un enanito cuando haces una vídeo llamada o un simple selfi, pero claro es que siempre has sido un enanito. Mírate en cualquier fotografía. No se te ve muy grande. También las cámaras fotográficas son robots.

Hay que convivir con todo, pero lo importante es saber quién eres.

Hay que convivir con máquinas, robots, enanitos, porque todo está bien, todo te ayuda. Lo importante es saber quién eres, reconocer tu linaje, reconocer que el linaje del “ser siendo” está en ti; reconocer, encontrar que el linaje del amor está en ti. Tú ERES.

Todos los árboles, como todas las personas, son voluntarios

Todos los árboles, como todas las personas, son voluntarios. Todos los árboles son voluntarios, conscientes y ocupan su lugar, y todas las personas también son voluntarias, solo que necesitan despertar esa conciencia.

Todos los árboles son voluntarios para sostener la vida, para dar espacio a que las cosas sucedan. También los hombres, como los árboles, tienen una misión que realizar, que es lo que les sitúa como voluntarios, solo que el reconocimiento de esa misión está asociado al despertar de la conciencia, y el despertar de la conciencia normalmente es una maduración.

Es necesario que sucedan muchas cosas sin sentido aparente para que al despertar la conciencia la persona encuentre que todo tiene sentido. Y cuando la persona descubre que todo tiene sentido, también se da cuenta de que en ese momento todo es muy fácil y que realmente no tiene nada que hacer , solo permitir que las cosas sucedan y acompañarlas con su presencia, con su conciencia despierta, conectada con el corazón amoroso de la vida, con el interior amoroso de la vida, dejando que todo suceda y deseando que lo que suceda sea lo mejor para cada persona.

Los cromosomas no pueden verse

Los cromosomas no pueden verse. Cuando ves una persona, no ves sus cromosomas. Si pudieras ver los cromosomas de una persona, podrías ver que esa persona viene de muchos lugares. Esos cromosomas han creado sociedad en muchos sitios. Tienen cromosomas hermanos por todos los lugares.

Si pudieras ver los cromosomas, podrías ver que cada persona es de muchos sitios, por lo menos en el siglo XXI. Por eso hay una expansión de la conciencia cuando te reconoces como expresión de muchos lugares y de muchas culturas, no solamente de una. Quizá te reconoces de una cultura y entonces tu actitud es excluyente respecto a las demás, pero es excluyente respecto a ti mismo, respecto a tu interior.

Por eso hay un momento en que la persona, como resultado quizá de su trabajo interior o quizá del trabajo interior en otras vidas, tiene un despertar de conciencia. Y ese despertar de conciencia es importante llevarlo hacia el interior de tus cromosomas, conectando con toda esa información latente en el interior, que te ha acompañado en tu interior, que quizá te ha impulsado desde tu interior, para que quizá en ese despertar de conciencia salgas de tu ser reactivo en el presente y te expandas en lo atemporal que hay en ti, porque los cromosomas son atemporales, son viajeros en el tiempo, desde lo atemporal.

Quiere decir que el tiempo nos va a arrastrar. Los cromosomas, cualquiera que sea su información y su juego, son anteriores al tiempo. Cuando alguien se preguntó la primera vez acerca del tiempo, esa pregunta se la hizo montado en sus cromosomas, como quien va montado en un caballo, solo que sin darse cuenta de que va montado en un caballo.

Cualquier despertar de la civilización, como un salir de la prehistoria y entrar en la historia, todo eso ha sucedido sobre cromosomas perfectamente elaborados. Hay una expansión de la conciencia en el reencuentro con los cromosomas.
Hay preguntas que quizá no te has hecho nunca y algunas de ellas tienen la solución de tu momento presente. La pregunta abre el diálogo y la respuesta abre puertas.
Hemos llegado a un momento en el espacio-tiempo donde es necesario abrir la puerta, pero para abrir la puerta es necesario encontrarla.

Cada vez que una persona encuentra la puerta y abre la puerta de la expansión de su conciencia, entra en otra dimensión.
Y cada vez que una persona abre esa puerta y entra en otra dimensión, toda la humanidad entra con ella.

La envidia es buena

– “La envidia es buena”.
– “Oiga, está usted equivocado, la envidia es energía negativa”.
– “Sí, sí, sí, tiene usted razón, la envidia es energía negativa. Punto y aparte”.
– “La envidia es buena”.

– “Ya le he dicho que la envidia es energía negativa”.
– “Sí, sí, sí, tiene usted razón, pero que mucha razón, pero la envidia es buena”.
– “Me voy a sentar un ratito con usted para que me cuente porqué la envidia es buena, porque la envidia es energía negativa”.

Muchas gracias. La envidia es que usted ve algo bueno, pero usted no lo tiene. Ese proceso muchas veces es subjetivo. No es objetivo, no es exterior.
Quiero decir que es un sistema de alarma, del despertar; es algo que está encaminado al despertar, porque usted tiene que estar en lo óptimo, que es lo que le está pasando a esa persona que usted ve y que usted quizá envidia.
Esa persona está en lo óptimo y usted no está en lo óptimo. Ese es el problema. Usted está dormido. Usted está en el no estar. Usted está en el peso y no en el vuelo. Usted pesa. Hay óptimo para usted, pero usted no ha entrado ahí.

Los amigos siempre te envidian en tus éxitos, sin saberlo. Siempre se alegran, porque son tus amigos y te apoyan en lo que sea, pero también te envidian. Las amigas siempre te envidian y te copian. En parte se mimetizan, porque empatizan. Las amigas se alegran, pero también hay una parte, la parte dormida, que te envidia. Te envidia sanamente, porque de esa envidia tú recibes un extra de energía.
Nosotros recibimos un extra de energía en las interacciones. La interacción es fundamental, porque es la principal nutrición. Las personas nos nutrimos en la interacción. Por eso las personas nos nutrimos cuando la interacción es amorosa. Nos nutrimos del amor a través de la interacción.

Hay un extra en esa mezcla de admiración o envidia que aparece en las relaciones entre los seres humanos. Si caes en la envidia, pero ya sin amor, sin admiración, entonces es cuando la envidia adquiere una característica negativa porque te corroe a ti, te destruye.
Pero esa destrucción es como un acicate al despertar. La razón de esa destrucción es que te despierte, y al despertar, te pongas en marcha.
Pero si te entretienes en cultivar la envidia, eso sí te destruye y es absolutamente corrosivo. Todo tiene sentido en la vida, todo tiene participación en la vida. Todo lo que existe tiene sentido.

Cuando veas el triunfo de otra persona sueña, ensueña; ensueña que ese triunfo es tu triunfo. De hecho, todas las personas compartimos todos los triunfos. Todas las personas compartimos todos los momentos amorosos. Cuando triunfes piensa en todas las personas que amas. Cuando ames, piensa en todas las personas que conoces.

El despertar del Buda

El despertar del Buda como resultado de tu trabajo interior es una experiencia maravillosa. El asceta se interioriza y conecta con su ser espiritual interior. Para ello necesita desconectarse de todas las personas, desconectarse de todos los grupos, romper la fidelidad al grupo, desaprender, romper la fidelidad a lo conocido, porque lo conocido está en la dimensión de la materia.
El viaje de Buda a la iluminación a través de la ascesis es similar a hacer el amor con tu pareja, recuperar la unidad subyacente en la dualidad. Es un momento maravilloso.
La iluminación sucede a través de la ascesis del asceta y también a través de la pareja. Existe la iluminación como una experiencia personal, pero luego esa iluminación tiene que iluminar tu entorno. Todas las personas reciben la iluminación del amor. Es importante iluminar desde el amor, pero luego hay una entrega.
El asceta o el enamorado no inventan la luz. La luz existe. Lo importante en este momento es situarte en la luz y ser esa luz.

Caminar en la belleza, de repente aparece como una iluminación

Sí, claro, podemos pensar, creer, desear como necesitar pelearnos con algo, liberarnos de algo, hacernos fuertes frente a algo que nos ata, que nos obliga, que nos vence. Pero quizá en un momento encuentres que simplemente se trata de caminar en la belleza.

Caminar en la belleza, de repente aparece como una iluminación, porque todo lo que te rodea es maravilloso. No necesitas pelearte contra nada. Te estabas debatiendo y luchando y simplemente había un montón de miradas amorosas que te contemplaban, en un sitio maravilloso, cálido, bello, y te das cuenta de que no necesitabas liberarte de nada, sino solamente abrir los ojos. Quizá te das cuenta de que no necesitabas defenderte o ser más fuerte que algo, sino dejarte llevar por aquello que te extraía, te sacaba.
Estabas muy a gusto en un sitio, pero tenías que ir a otro, porque aquella experiencia se había terminado. Aquella experiencia era únicamente el tiempo que necesitabas para terminar tu desarrollo, tu plenitud.
En sí, aquel lugar era simplemente un lugar de paso, donde necesitabas ser nutrido para tomar fuerzas. No es que hubiera algo que tiraba de ti hacia fuera, sino que también dentro había algo que te empujaba hacia fuera, porque era el momento de pasar.
Era el momento de entrar en una nueva dimensión y querías resistirte y te parecía que todo conspiraba en contra tuya, pero eras un voluntario para dar ese paso y había llegado tu momento.

La abundancia y el despertar

Si te acercas a un manzano o a cualquier árbol y coges una manzana o el fruto de cualquier árbol, y abres la manzana y sacas una pepita, la puedes coger con dos dedos y quizá tus yemas la cubran totalmente.
Puedes mirar la pepita de una manzana que has cogido del manzano y mirar el manzano, y ver claramente que tú no puedes coger el manzano con dos dedos y además puedes verlo lleno de manzanas. Esa pepita de una manzana va a hacer surgir otro manzano, y cada manzano puede hacer surgir miles de otros manzanos.
Eso es igual que si te acercas a un coche, sacas una rueda y coges una tuerca. Tú miras la tuerca y miras el coche, y te imaginas que esa tuerca te va a producir otro coche y que ese coche va a producir miles de coches. Pero eso no sucede. De un tornillo no se producen miles de coches, pero de una semilla de una manzana sí se producen miles de millones de manzanas.

Eso sí sucede y eso es magia. O podemos llamarlo como queramos, pero ese es el lugar donde vivimos. Vivimos en la abundancia. Vivimos rodeados de maravilla, de magia. Sin embargo, muchas veces no queremos dialogar con la magia y preferimos dialogar con la no magia, con los tornillos, con la lógica. Quizá sea de eso de lo que hablan las personas que hablan del despertar.
Todo viene a ti cuando lo necesitas. Habla con ello, porque ello quiere hablar contigo.

Siempre que existe un contrato con lo óptimo, el resultado está en lo óptimo, aunque la persona aun no tenga despierta su conciencia

La multitud de idiomas y por tanto fronteras expresa esta realidad en que vivimos, en medio de frustraciones, estrés, miedo, angustias, enfermedades, desengaños, etc.
Pero en dimensiones superiores o dimensiones elevadas no hay idiomas y todas las personas se comprenden solo con mirarse. Por eso, cualquier persona que voluntariamente, incluso sin darse cuenta de porqué, cómo o cuando trate de que las personas se comprendan y que los idiomas se entiendan, está trabajando contratada desde dimensiones superiores aunque quizá no lo sepa.
De tal manera que lo está haciendo bien, porque siempre que existe ese contrato con lo óptimo, el resultado está en lo óptimo, aunque esa persona aun no tenga despierta su conciencia y quizá simplemente crea que está trabajando en un trabajo más, es decir, asociado a una retribución y a una titulación.

Cuando la persona añade su conciencia de voluntario al proceso entonces abre una puerta en la realidad y muchas de las cosas que le hacían sufrir se transforman en maravillas.

Gracias a todos los traductores, facilitadores, difundidores y personas que colaboran a que nos entendamos unos con otros.