El orden de los días de la semana

El año común mostró al comienzo del nuevo milenio que era común, a pesar de las diferencias de las culturas locales, y lo mostró gracias a los ordenadores, que en todo el mundo tuvieron que ser reactualizados a la nueva fecha que comenzaba con el 2000 en lugar del 1000. Y cuando decimos “en todo el mundo” queremos decir que pasó en Australia, África, Asia, Europa, Antártida, América y cualquier isla de cualquier mar.

Entonces, efectivamente existe algo que une a toda la humanidad. El asunto era la economía, pero en realidad estaba mostrando cómo los seres humanos estaban unidos aunque no se dieran cuenta.

Una de las formas en que se expresa el tiempo en el año común es a través de las semanas: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. ¿Significa algo este orden?, ¿tiene algún sentido más allá de la apariencia?

Algunas páginas que explican esto dicen que sucedía en la astrología helenística, ya que era de esa forma como atribuían a quienes presidían las primeras horas de cada día, solamente que ellos lo hacían desde el domingo, día del sol.

Antes, el orden iba del día del Sol al día de Saturno y ahora nosotros vamos del día de la luna al del Sol.

El domingo en la forma más generalizada no se trabaja. Si decimos que vamos del domingo al sábado significaría que vamos de “no trabajar” a “sí trabajar”, mientras que si decimos que vamos de lunes a domingo, vamos de “trabajar” a “no trabajar”.

Aunque algunas personas puedan creer que la semana empieza en domingo, el famoso weekend expresa que la semana termina en domingo. Es decir, vamos del esfuerzo al descanso. Y eso como biorritmo es maravilloso. Es maravilloso que trabajemos para descansar, porque el final es descansar. Mientras que si descansamos para trabajar, quiere decir que nacemos para trabajar.

Si consideramos que la semana va de lunes a domingo encontramos el siguiente orden: Primero está la Luna-Lunes. Uno de los simbolismos de la luna es el agua. Encontramos que el agua es algo que viene de más allá del sol, desde los cometas a la tierra, como lo atestigua la NASA. Pero también encontramos que todas las personas nacen cuando la madre llueve, es decir, cuando rompe aguas. Todos descendemos en el agua. Por eso podemos encontrar que es el principio y que es coherente situar a la luna, el agua cósmica, el nacimiento, como primero.

Después viene Martes-Marte, que es el dios de la guerra. Vemos que los bebés de cualquier animal compiten por mamar. También vemos que los bebés en un primer momento compiten en las guarderías con otros bebés por los juguetes. Encontramos que lo primero que hace el ser humano instintivamente es competir.

Posteriormente, los bebés en las guarderías ya no interactúan compitiendo y mordiéndose, sino que dialogan. Y eso es lo que significa Mercurio-Miércoles.

Primero instintivamente se compite, pero en un siguiente paso se dialoga. Eso es el miércoles, el tiempo del diálogo.

Luego viene el jueves, asociado con Júpiter, que es abundancia, bonanza, disfrute.

Y finalmente aparece Viernes-Venus, el amor.

Las personas primero compiten, luego aprenden a dialogar, después disfrutan de los acuerdos y finalmente se establecen relaciones amorosas de afecto, que es lo que representa Venus.

La semana nos está mostrando la evolución normal de las personas.

El siguiente salto es a la sabiduría, Sábado-Saturno, porque Saturno es el dios de la sabiduría, del aprendizaje. Hay un periodo en las personas, cuando ya son mayores, en que son sabias, y entonces es cuando están dispuestas a conectar con Dios, con el Sol, con la luz (Domingo).

De esta manera parece que hay un sentido en estos simbolismos, más allá del simple nombre.

El agua de la luna también significa la emoción. De alguna manera cuando conectas con tus emociones es cuando puedes empezar en otro nivel, el nivel en el que estamos viviendo la humanidad de salto cuántico.

Así, si conectamos con la emoción, aunque pasemos por un arrebato de enfado podemos entrar más fácilmente en esa quietud del diálogo y del acuerdo, de forma que aparezcan esos afectos de Venus, que de alguna forma también son previos a la sabiduría que te reintegra en la luz.

La otra versión más antigua, que comenzaba con la luz, también es cierta, porque todo comienza en la luz, entendiendo que la luz es la realidad Dios.

Así, lo primero es la realidad Dios y luego la creación que aparece como luna-lunes. Entonces, se trata de un descenso que te lleva a la sabiduría.

Sin embargo, en estos momentos el asunto empieza en el agua. Ese agua que ha descendido, ahora no solo asciende a la sabiduría, sino que asciende a la luz.