La aproximación a la sabiduría profunda

Hay más sabiduría en imaginar, en ensoñar que en guardar y memorizar.

Si la sabiduría es acceder a la realidad, entonces hay más conexión con la sabiduría profunda cuando imaginas la maravilla.

Hay más sabiduría cuando imaginas la maravilla que cuando memorizas o estudias un texto cualquiera.

Igual que el sol no se deja encerrar en las mediciones del reloj, porque el año son 365 días y algo más, y se escapa y no se deja encerrar en esas mediciones fijas, como la luna, la realidad tampoco se deja encerrar en ese corsé fijo que impediría los milagros.

Por eso el ser humano se aproxima más a la realidad profunda, donde sí existen los milagros y los hechos que contradicen las leyes y el devenir previsto, cuando imagina cosas bellas.

En un mundo mentiroso tú eres mentiroso

En un mundo mentiroso tú eres mentiroso.
La enfermedad y la mentira están en la misma dimensión de la realidad.

No venimos a “triunfar”, no venimos a que no nos afecten mucho la enfermedad ni la mentira, no venimos a estar en la mentira. No es nuestro lugar.

Estamos en Pascua.
Pascua es una experiencia. Pascua es encontrar un paso, una salida, una puerta. Quieres volver a lo malo conocido, pero tus angeles custodios no te dejan. Todo te golpea para que te muevas, las personas, las cosas, las situaciones, el dinero se va y no vuelve y lo grato se hace ingrato hasta que abres la puerta.

Abrir la puerta parece algo externo pero lo que sucede es que al abrir la puerta comienzas a cambiar tú. Reconoces tus propias mentiras, tus propias injusticias, tu propia autoagresion, tu enfado, tu juicio, tu miedo. Y al reconocerlo se va y al irse tú te renuevas.

No hay enemigos entonces, todo eran amigos.
Hay una realidad donde hay enemigos, que es donde hay enfermedad, injusticia, mentira, solo que es una realidad aparente. Es como una sala de cine o teatro, aunque quieras quedarte ahí siempre, no puedes. En cuanto se acaba la sesion te echan. No puedes quedarte. Es solo una habitacion vacia, llena de asientos.

No hay enemigos, la maravilla esta fuera. Puedes abrir la puerta cuando quieras.

Es importante encontrar tu pirámide

Es importante encontrar tu pirámide. Sí, la pirámide es algo que te llena de energía, te conecta desde esa energía con la versión mágica-maravillosa de ti mismo.

Es importante encontrar tu pirámide, porque cada persona tiene su pirámide, que es aquel lugar donde se transforma en su ser auténtico.

Es importante encontrar tu pirámide, que es el lugar que te convierte en ese faraón, en ese hijo de Ra, ese hijo del sol, de la luz.

Es importante encontrar ese lugar. Vemos la pirámide fuera, existen las pirámides en lo visible. Se trata de encontrar tuya, porque es simplemente una muestra de la realidad. La pirámide está contigo, siempre. La pirámide está en lo que haces. La pirámide está en cómo materializas el tiempo, aquí, ahora, qué haces en el tiempo real: ¿traes la maravilla al aquí?, ¿abres la puerta a la maravilla?

No hay que creérselo. No hay que quedar atrapado en el relato

No hay que creérselo. No hay que quedar atrapado en el relato.

Quizá parece que te sucede una cosa terrible. Quizá todo el mundo te mira como si te estuviera pasando algo horroroso, brutal o calamitoso.

Pero no hay que creérselo. Todo eso está en la superficie, en el exterior, en el devenir.

En la esencia está la maravilla. En el interior está la verdad. Y la verdad es la plenitud. Cualquier problema lleva a la plenitud. Conectar con la esencia es despertar la conciencia de lo real.

Estamos ya en lo irreal

Estamos ya en lo irreal, por lo menos en lo que parecía irreal hace relativamente poco tiempo

Necesitamos reencontrarnos con la realidad, porque lo que llamábamos real se ha demostrado que no es todo lo real. Es una parte de la realidad, sobretodo todo lo asociado al esfuerzo y a la dificultad

También es real la maravilla, el gozo, la plenitud sin esfuerzo, lo instantáneo maravilloso.

Sólo necesitas conectar con la maravilla, con lo óptimo

La realidad no necesita ser lógica

La realidad no necesita ser lógica. Si  la vida es real, si lo real es lo que existe, lo que está vivo, no es la lógica la que crea la vida y la realidad, sino que es la vida la que crea la lógica.

La lógica no hace más real o más auténtica a la vida.

La maravilla, que es la vida expandida, aparece en el momento adecuado, y no necesita que las cosas vayan bien.

La vida para desplegar su maravilla no necesita que las cosas vayan bien y sean lógicas. Muchas veces, justamente cuando todo se derrumba, cuando todo parece ilógico y desconcertante, es cuando la realidad se despliega y se expande.

Si la realidad que te rodea es un espejo

Si la realidad que te rodea, es decir lo que ves, es un espejo, y lo que ves es enfermedad, comportamientos extraños de violencia, de corrupción, de falta de amor, incluso de ego, entonces quizás hayas encontrado el escenario, el escenario maravilloso, que te estaba esperando.
Si la realidad es un espejo y lo que ves en el espejo, te alarma y no te gusta, estás viviendo la experiencia de Quetzalcóatl. Estás viviendo una experiencia mágica de nuevo nacimiento.

Puedes ser científic@, es decir, experimentar, o sea ser Quetzalcóatl.
Eso es hacer cambios en tu interior y ver cómo la realidad cambia. No se trata de forzar la realidad a cambiar. Ni se trata de obligar a las personas a ser buenas. Eso es integrismo, y te obliga a MATAR a los malos, o a sufrir como una “víctima”, dónde tú eres buen@ y los demás no.
Se trata de ser tú. Se trata de encontrar lo óptimo en ti, en tu interior. Se trata de encontrar que todo está bien. Todo está bien cuando ganas y todo está bien cuando pierdes, porque todo tiene sentido.

Cambios en el interior producen cambios en la realidad exterior. Si cambias algo en tu interior, en tu valoración de la realidad y en tu actitud, se producen cambios en la realidad que te rodea. Los cambios son del tipo “los ciegos ven, los cojos andan”.
Entonces reencuentras tu poder, el poder de colaborar con la maravilla.

Para eso has nacido y es importante que lo encuentres. Si para eso te has encarnado, es importante que lo encuentres.

Si se derrumban las casas

Si se derrumban las casas, incluida la tuya, y te quedas sin Internet, tú sigues siendo una persona.

Si se derrumban las casas y te quedas sin Internet, sigues siendo una persona y seguirás encontrando motivos para reirte en algún momento.

La vida no es bella porque tu ropa, tu casa o tu coche sea nuevo.
La vida es bella porque tú estás ahí.
La vida es maravillosa, y tú eres vida. Se tú, se maravilla. Es tu poder.

Aunque las casas se caigan y no haya Internet, la vida es maravilla. Gracias.

La maravilla se llama Ana

La maravilla se llama Ana. Quizá usted pueda ponerle otro nombre, pero la maravilla existe y tiene nombre de persona. Quizá en algún momento ha pensado que no existía, que lo que existía era la supervivencia, el conflicto, el acoso, pero no, la maravilla existe.
Usted puede asegurar, en algún momento de su vida, que la maravilla existe y quizá pueda asegurar que está asociada a otra persona.

Quizá pueda darse cuenta de que en algún momento es necesario un cierto nivel de trabajo personal, de despertar de la conciencia. El trabajo personal en sí es gratificante. También es posible que sin ningún trabajo personal suceda que usted encuentre la maravilla, porque la maravilla existe y se accede a ella desde múltiples opciones.

El trabajo personal es importante, pero el reconocimiento, el conocimiento o la conexión con el trabajo ancestral también es importante, ya que los ancestros son una fuerza activa permanente. La vida no es únicamente el tiempo que transcurre desde que naces y transciendes, sino que el tiempo en que naces y transciendes es una sumación a otros tiempos, y en muchos casos sirve para rectificar y en otros para reforzar.
En otros sirve simplemente para descansar, viendo cómo todo está bien. Y en otros momentos esa encarnación sirve para ayudar, para colaborar, para corresponder. Incluso en algunos casos sirve simplemente para tranquilizarte. Todo está bien.

La maravilla existe. Y eso supone la presencia de otra persona. Hay un acompañamiento. “Dios te ama”, ese es el núcleo central. Hay un momento en que “Dios te ama”, y aparece a través de una persona.

Hay que dejar que las cosas se tambaleen

Hay que dejar que las cosas se tambaleen. Cuando la cosa va de tambalearse, hay que dejar que se tambalee, porque por mal que parezca que están las cosas, siempre están bien, ya que hay un orden debajo de todo.
Hay un orden personal, que es imperfecto y muchas veces se pone desde el miedo o la carencia. Y hay un orden perfecto, que no coincide la mayor parte de las veces con el personal, hasta que te entregas a él.

Entonces, por mal que estén las cosas, siempre están bien. En cuanto abandonas los criterios de éxito y corrección, y te sitúas en la consideración de la maravilla que sucede por sí sola, porque todo lo que sucede es maravilloso, entonces todo se coloca y todo está bien.