Como Shu crea a Geb y Nut, Viracocha crea al Sol y la Luna

3.
Vemos a Viracocha en la Puerta del Sol, en Tiahuanaco. Está arrodillado. No está parado sobre sus pies, sino que está sobre las rodillas. Con sus báculos, pero sobre sus rodillas. En la estela Raimondi lo vemos sobre sus pies, también con sus báculos.
Podemos preguntarnos por qué está representado el Dios creador en esa posición, por qué está arrodillado.

Viracocha crea el Sol, la Luna, los seres humanos, las montañas y las plantas. Entonces, ¿por qué está arrodillado? Esa no es la forma en que se representa al poderoso Dios creador.

En Egipto encontramos también una representación del Dios creador arrodillado.
Se trata de Heh, el Dios creador de Hermopolis. Heh también aparece arrodillado con dos varas, en este caso de palmera.
El asunto es que Heh no solo es un Dios primordial creador, sino que es Dios del infinito y de la Eternidad, y también es hipóstasis de Shu, es decir, otra forma de Shu.
Como Dios de la Eternidad y del Infinito, Heh aparece como ocho Heh, formando cuatro parejas.
Entonces, vemos la diferencia entre Shu y Heh. Shu, que crea espacio para el ser humano, es padre de Geb y Nut, el cielo y la tierra, de modo que en él se une la dualidad.
Pero en la forma Heh lo que aparece es la dualidad. Y vemos en los 8 Heh esa dualidad, porque cada Heh es una pareja.

También en la tradición maya hay 4 parejas que son 8 personas, como abuelos que dan origen a todos los seres humanos.
En la tradición de los Andes, Viracocha y el centro de la chakana, el centro circular vacío de la chakana, son antes que la forma, donde aparece la dualidad.
Como Shu crea a Geb y Nut, Viracocha crea al Sol y la Luna.

En el Popol Vuh vemos las cuatro parejas que dan origen al pueblo Maya. Balam Quiché, que es el primer hombre en ser creado a partir del Maíz por el Dios Creador Huracán y su pareja Cajá Paluná.
Luego aparece Balam Acab y su pareja Chomijá. Luego Mahucutac y Tzununijá y para terminar de formar el cuadrado, Tawantinsuyo, aparece en cuarto lugar Iqui Balam y Caquixajá.
Decimos que estos cuatro abuelos con sus abuelas parejas son un Tawantinsuyo porque “Tawan” significa cuatro y “suyo” significa linaje.
Estamos hablando de cuatro linajes cuando hablamos de Tawantinsuyo y también cuando hablamos de los cuatro abuelos mayas y sus abuelas parejas. Estamos hablando de los ocho abuelos que también son los ocho Heh.

Los ocho Heh son los cuatro pilares que sostienen la realidad. En esencia el dios creador Heh aparece indistintamente como uno y como ocho.
También los seres humanos somos uno en nuestra conciencia, pero somos muchos más. Somos uno o creemos serlo, como “yo ideal”, pero también somos alguien como hijo, como padre, como hermano, como vecino, como creyente, como político, etc. Por ejemplo, hay personas que en un determinado ambiente tienen fama de divertidos y en otro tienen otra fama diferente.
Quizás creamos que siempre somos el mismo, pero es fácil encontrar que no es así. Si eres el jefe en tu empresa te escuchan todos siempre, pero cuando estás con tus padres quizá tú actitud sea diferente y si estás comprando algo también tu comportamiento sea otro. Y así en muchas otras situaciones.
Podemos entender que somos uno y muchos más, sin que signifique esquizofrenia, aunque de alguna manera también.

Heh, Dios creador, aparece arrodillado como Viracocha, Dios creador, y también es los cuatro Heh con sus cuatro Heket, que son los cuatro pilares del mundo y las cuatro direcciones, los cuatro rumbos, pero también los cuatro linajes originales dónde está toda la humanidad, conformando entonces la tierra mágica dónde tú también siempre eres mágico porque tu linaje es mágico si tus palabras son mágicas.

Todas las palabras son parábolas, pero si no tienen contenido son ruido, o en el nivel escrito, rayajos y manchas

El Tzolkin tiene una estructura cuadrangular expresada a través de sus cuatro colores.
De alguna manera está manifestado en los sólidos platónicos por el cubo, que es como un cuadrado pero en relieve, y eso viene a traducir la forma y la materia.
El Tzolkin adopta esa forma, de cuatro en cuatro.
Cada ensamblaje de los cuatro colores, que por separado podrían aparecer como cuatro unos, donde cada color sería uno más, está significando también “uno”. Cada uno es un uno, pero los cuatro también son uno en otra dimensión.

Esto expresa la estructura de la realidad formada por distintas capas, que van expandiéndose desde núcleos únicos hasta ensamblarse creando otra forma de la realidad. Así, cada uno de los cuatro ensamblados está presente y representa a los otros.

De esa manera, aquello que inicialmente se simboliza en el Tzolkin como un sello rojo, en ese nivel tiene también lo expresado por los siguientes sellos blanco, azul y amarillo. Los cuatro forman una realidad; no son cuatro realidades sino una realidad con cuatro aspectos. Es similar a ver a una persona de frente, de espaldas, desde arriba o desde abajo; es la misma persona pero cambiando los enfoques.

Entonces, para extraer una conclusión podemos decir que esa luz entrando en la forma, que representa al DRAGÓN, también es siempre algo de lo representado por el VIENTO, es decir comunicación y espíritu. Así, la luz entrando en la forma para cumplir una misión siempre es también espíritu, comunicación y emoción amorosa, que es lo representado por el viento.

Pero también la luz entrando en la forma, que es lo expresado por el dragón, es siempre un tiempo donde se activan las imágenes, que es lo representado por la NOCHE. Las imágenes son siempre enlazadoras, porque no debemos olvidar que la noche es soñar la abundancia para todos, no para ti, y eso es algo que obligatoriamente es enlazador, porque te une con todas las demás personas.

Y además de que esa luz cumpliendo una misión, o sea el dragón, siempre es espiritual, emocionalmente amorosa y expresión de comunicación; y que cuando accedes a ella y entras en ese tiempo las imágenes toman una vida a través de los significados que te enlazan con las demás personas; a través del cuarto color asociado a sí mismo, o sea el amarillo, es la expansión de un programa inicial, del cual tú eres consecuencia, donde “programa inicial” es la voluntad de que “sea, suceda, aparezca, viva”, expresada por la semilla.

Esto sitúa al viento, a la PALABRA, en un lugar primordial asociado a la luz, ya que el viento es una expresión de la luz cumpliendo una misión; asociado también a un significado a través de las imágenes; y asociado también a la unión de esos 4 aspectos cuando se fusionan, a la maduración del “sea” y a la expansión del programa inicial y de la voluntad creadora del programa inicial.

Entonces, resulta muy importante considerar qué son LAS PALABRAS.
Según aparece en el Popol Vuh, en su primer capítulo: “Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules. Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí”.
Ni siquiera dice que aparece Tepeu o que aparece Gucumatz, sino que quien llega es la palabra.

Desde esta página consideramos a las palabras como ondas portadoras de luz. Encontramos que las palabras pueden ser escritas o habladas, pero siempre necesitan que despierte el ensueño, es decir que atraigan un tiempo donde las imágenes, proviniendo de las palabras, produzcan transformaciones. Esto sucede a través de la resonancia que despiertan los significados, es decir, la palabra solo es palabra si tiene un significado. Si la palabra no despierta un significado, bien porque no lo tenga o porque no lo conozcamos, no actúa como palabra sino como sonido. No todos los sonidos son palabras; solo lo son los que contienen un significado conocido, es decir que son segmentos o trozos de un discurso, donde “discurso” es algo que transmite unos contenidos.

Palabra viene de “parábola”. Todas las palabras son parábolas, pero si no tienen contenido son ruido, o en el nivel escrito, rayajos y manchas. Para que la palabra sea parábola, no puede ser un ruido.
Pero por favor, no olvidar que el ensueño pertenece al día sin tiempo, es decir al tiempo de lo óptimo. Por ese motivo las palabras son ondas portadoras de luz, pero los idiomas son fronteras que impiden su acceso.
Si cada familia tuviera su propio idioma, estaría significando el tiempo de la oscuridad.

Si miramos aquello que señala la luz, a través de la ubicación de un creador de palabras como es García, en un lugar concreto de la tierra –gracias tierra, madre tierra-, nos encontramos que Aracataca, ese río del jefe, nos abre el zoom sobre el pueblo o la etnia chibcha, donde 128.000 personas hablan 25 lenguas.

Los idiomas internacionales son la fibra óptica. Sí, gracias.
Pero gracias pueblo chibcha por ese esfuerzo. Gracias y bendición a todas las personas que cumplen su misión.

El ser humano es el gemelo de Dios

Reivindicamos el in lak’ech.

Sí, decididamente reivindicamos el diálogo que se expresa diciendo “tú eres otro yo, yo soy otro tú”, como un diálogo transcendente y capaz de producir la vida.

Por eso nos interesa el Tzolkin, pero el del espejo; respetamos todos los otros Tzolkin, pero este es el que nos interesa.

Todos los Tzolkin folclóricos y de otros tipos nos parecen muy bien, pero desde nuestra ignorancia nos interesa el Tzolkin que utiliza el lenguaje del ADN, es decir el lenguaje donde las bases nitrogenadas se reproducen en forma especular, creando así la vida en su segmento.

Y también nos interesa aquella tradición, bendita sea, que te sitúa como el gemelo de Dios.

Sí, gracias, humildes sabios y “el gemelo de Dios”.

 

Nos interesa el tema de los gemelos como imagen en espejo, y sí, claro, entendemos que en la tradición que expresa el Popol Vuh -que resuena en casi todas las tradiciones de casi todos los pueblos que fueron entrando en ese territorio que actualmente llamamos América, sean originarios de donde sean-, los gemelos vencen a los señores del inframundo y así describen un itinerario hacia la vida.

 

Entendemos que debajo de todas las consideraciones acerca de los gemelos, se encuentra una resonancia con el ADN, porque se duplica y crea dos formas gemelas. La duplicación del ADN expresa la capacidad de reproducirse la vida.

Pero eso es lo mismo que sucede cuando te sitúas ante un espejo, que aparece otra imagen similar a la tuya, una duplicación. Es decir que en toda esta aparición de gemelos estamos moviéndonos en un territorio donde aquello, sea lo que sea que es la vida, se está expresando.

Por eso tenemos que recuperar una imagen básica que está en la biblia, donde Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de tal manera que el ser humano es el gemelo de Dios.

 

Precisamente la resonancia del gemelo es la que aparece en Santiago.

Claro, Santiago, o sea lo que en la tradición que sustenta la Era Común -que por cierto lo hace primero desde el intento, segundo desde la propuesta y tercero desde la profecía, y sabemos que es una profecía porque se cumple, o sea se está cumpliendo-, y retomamos la frase porque es un poco larga con el inciso: Santiago sucede en la tradición católica el 25 de julio, que es el día sin tiempo, desde donde va a iniciarse el nuevo año. Y Santiago es también un gemelo, porque está en la pareja de hermanos Santiago y Juan.

 

Levantamos otro velo, y es que el nombre que aparece como Santiago es Jacob, de modo que cuando estamos hablando de Santiago estamos hablando de San Jacob, expresando que lo que contiene Jacob es Israel, porque el nombre de Jacob es Israel, solo que después de un salto evolutivo. Siempre que vemos a Jacob está Israel. No es un tema ni racial ni religioso, sino un tema de dimensión humana, porque Is-ra-el expresa el hombre que ve a Dios o el hombre ante el espejo de Dios (resh significa también espejo además de ver), ya que EL ESPEJO ES UN VER, pero un ver evolutivo.

 

El águila, sello 15, ve el espejo.

El águila, sello azul y sello 15, y la tormenta, sello azul y sello 19, contienen en su interior el guerrero, la tierra y el espejo.

Los cuatro primeros contenidos son águila, guerrero, tierra, espejo, en el ritmo de 4, significando el ritmo del 4 un nivel dimensional de la realidad, y cuando el ritmo pasa del 4 al 5, aparece otro nivel dimensional de la realidad, donde ver el espejo supone resucitar.

Ver el espejo significa que estás en un tiempo de transformación que te lleva al espejo, y pasando el espejo aparece el sello 19 tormenta, resurrección.