El Tzolkin en el año 2019

El año comienza con la estrella 3 (estrella amarilla eléctrica), que pertenece a la familia del día sin tiempo, manteniendo ese valor de día sin tiempo asociado al 1 de enero. La actividad recomienza el día 2 de enero, como luna 4, y el año 2019 termina con el humano 3 (humano amarillo eléctrico). De esta manera vemos que el inicio y el final son amarillo y son 3. Es como si todo el año estuviese envuelto en el valor de servicio que expresa el 3 y en el valor de expansión y maduración que expresa el amarillo.
La actitud de servicio, es decir de desinterés y colaboración, está priorizada. Es como decir que la actitud de servicio en este año tiene premio. Podrás comprobar cómo desde el servicio todo va a ir bien, porque es un momento de maduración, de recoger frutos y de expansión.

Por muchos lugares se habla de crisis, pero es importante para cualquier persona que pretenda estar despierta, para cualquier persona que se sitúe en el mago amoroso blanco, que conoce la realidad más allá de la apariencia, saber que una cosa es “lo que sucede” y otra “lo que te sucede a ti”. Cuando se te abre una puerta, se te abre una puerta a ti.
Quizá todo se esté derrumbando, pero tú caminas por un lugar seguro. Cuando la gente habla de crisis, quizá tú estás, desde tu vibración personal y desde tu integridad, en un camino seguro. Por eso es importante tu servicio. Todo puede estar destruyéndose, pero no debajo de tus pies, y es tu mano la que trae sanación, impecabilidad y rescate.
El año que se inicia es 2019, que pormenorizadamente es 20, como todo el siglo, y es también 19, que es la tormenta. Por eso el mejor lugar en la tormenta es en el servicio.

El año 2019 tiene una magia propia, porque aparecen juntos el sol y la tormenta, que son análogos. Nosotros normalmente consideramos el sol como iluminación, pero los sabios mayas nos dicen que la tormenta es lo análogo al sol y que el sol es lo análogo a la tormenta.

De esta manera, las crisis y las dificultades son el inicio de la luz. Podemos afirmarlo claramente: el despertar necesita un reajuste y eso es tormenta, la necesidad de reinventarte. El despertar es entrar en la luz.

También podemos decir que el sol, la luz y la iluminación no son un estado pasivo o inerte, sino que suponen entrar o activar una capacidad milagrosa. La iluminación es entrar en otra dimensión, la dimensión de los milagros, de lo sobrenatural. Por eso cuando vemos que este año aparecen juntos el sol y la tormenta, sabemos que nos invitan a entrar en esa analogía.

Eso también es traducible al lenguaje de las ondas, donde el 20 es la sociedad de la estrella y el 19 es el águila, el que ve la maravilla. Podemos decir que el que ve la maravilla está en la sociedad de la estrella y eso es lo que ve. Y también podemos decir que en la sociedad de la estrella todo es maravilloso y la visión ha recuperado esa capa. Este es el territorio en el que nos adentramos.  

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