31 de octubre. Vivir las emociones con alegría es un servicio a la humanidad

31 de octubre. MONO Eléctrico 3. Dragón 11 y Tierra 5 en el tzolkin evolutivo.
Nos encontramos en el tercer día de la onda de la luna, realizando un servicio a la humanidad al vivir las emociones con alegría, atreviéndonos a profundizar, osando y experimentando nuevas actitudes.

Este comienzo no tiene por qué ser repetitivo o igual a otros sino que puede representar un salto evolutivo consciente, sustentado por la solidaridad, el respeto y el in lak’ech (“tú eres otro yo”).
Podemos reaccionar de forma diferente ante los problemas u obstáculos que se repiten periódicamente, para encontrar un sentido a lo que somos y hacemos.

No desfallezcamos ni miremos demasiado hacia atrás. Es época de soñar y creer que un futuro incluyente es posible. Todos estamos invitados.

Gracias y perdón.

31 de octubre. Estamos aprendiendo qué es el amor, cuál es su alcance y cómo se vive

31 de octubre. PERRO Resonante 7. Serpiente 8 y Humano 2 en el tzolkin evolutivo.
Nos encontramos en el séptimo día de la onda de la semilla, donde la facilidad para crecer y florecer nos viene del amor incondicional.
La limpieza de emociones (luna 6 el día anterior) ha preparado el terreno para poder sentir y expresar en nuestras vivencias de este día el amor.

Estamos aprendiendo qué es el amor, cuál es su alcance y cómo se vive.
Quizá sea un proceso progresivo, para vivirlo desde diferentes aspectos, pero podemos experimentarlo con alegría (sello oculto, el mono).

De forma evolutiva, es un momento donde estamos en conexión con otras dimensiones (kines evolutivos en columna resonante) y donde todas las experiencias son posibles.
Las células madre que nos llevan a la inmortalidad se activan en este día respetando a nuestro cuerpo, de forma íntegra y amorosa, mientras que la empatía con los seres humanos de nuestro entorno se puede activar simplemente con la intención, desde la alegría y los pensamientos elevados.

La manifestación del amor no requiere del ejercicio mental ni del esfuerzo; no es una obligación ni una responsabilidad, sino que podemos ejercerlo desde la alegría, con naturalidad, sabiendo que forma parte de nuestro programa.

Gracias y perdón.