En el momento del amor la mujer abraza

EN EL MOMENTO DEL AMOR LA MUJER ABRAZA (5/9/2016)
La mujer abraza cuando ama. El abrazo es una muestra de cariño, amor y afecto. Abrazar, rodear con tus brazos a una persona, es una muestra de afecto y amor.
En ese sentido, la mujer es maestra del amor, y justamente en el momento del amor es la que abraza, por su capacidad prensil.
No queremos que parezca que hablamos sin respeto de un momento sagrado como es el momento del amor, pero tenemos que decir que la mujer tiene una capacidad prensil que no tiene el hombre, una capacidad de abrazar en la intimidad que no tiene el hombre.
Por eso, en el momento del amor la mujer es la que abraza; la mujer es la que toma, sujeta, o, en la forma de hablar de España, “coge”, como hace la mano, que se cierra para sujetar algo. Mientras que el hombre no hace eso.

Es importante señalar que en el momento del amor la mujer abraza, y si el hombre no está atento al abrazo, puede ser que atropelle.
Si no hay abrazo, hay una fuerza que atropella y desplaza. Si el hombre entra en ese territorio sagrado sin esa actitud de buscar el abrazo, no sucede lo sagrado.

Dar sentido a la energía masculina

DAR SENTIDO A LA ENERGÍA MASCULINA (5/9/2016)
Podemos preguntarnos qué sucede con la energía masculina entonces, ¿está minusvalorada? No, en absoluto. Abrir el tiempo de la armonía, el amor y la energía femenina no desprecia a la energía masculina. Al contrario, en todo caso le permite descansar, disfrutar y gozar; le quita el peso y el estrés.
Si queremos poner un ejemplo de la energía masculina hasta ahora, diríamos que la energía masculina llega a una montaña, la hace trocitos y se la lleva en camiones. Le da igual la belleza, porque no la necesita. No necesita que lo que está haciendo sea armónico o bello en sí mismo; simplemente lo hace, porque le va a producir un beneficio.
Eso es útil cuando está adecuadamente dirigido. Por eso, parte de lo que tiene que hacer el ser humano es aprender a dirigirse y dar sentido a lo que hace.

En ese sentido sería como la materia del magma o del plasma, que es necesaria para que haya una fotosfera y una luz, pero no se ocupa de la luz. Y así, no hace aparecer las demás cosas, porque la luz es la que hace aparecer las cosas al permitir ser vistas, y entonces ya empezar otro tipo de procesos.
Hay un tiempo en que esa energía de la acción era fundamental, por ejemplo para que llegásemos al día de hoy, donde es posible que todos los humanos estén conectados.
En muchos casos ha hecho falta hacer barbaridades, como guerras, destrucciones, saqueos de otras culturas e incluso de la madre tierra; se ha procurado conseguir lo que se quería sin tener en cuenta los ecosistemas. Pero ahora, no. El tiempo de esa fuerza bruta ya ha pasado, y ahora es el tiempo de la armonía. No se pueden “cargar” la fuerza bruta de la armonía.
Cuando hablamos de la “fuerza bruta”, no lo decimos en el sentido de que no sea inteligente, sino de que no es sensible o amorosa, y solo procura ser eficaz, aun siendo muy inteligente.

La inteligencia no necesita ser emocional. Pero ahora, el nuevo tiempo da paso a la inteligencia emocional, que devuelve la belleza y acaba con todo lo que no sea ético en las relaciones entre las personas, todo lo que no sea justo, ecológico o rompa la relación con el orden del cosmos, y que acaba con todo lo que no sea amoroso y egóico en la relación entre las personas.

Entregar el testigo a la energía femenina es reconocer que la energía femenina es redonda como el sol porque está hecha para abrazar. Tiene esa sensibilidad que hoy merece potenciar en lugar de suprimir: la sensibilidad del amor y la empatía.

El mecanismo que pone en marcha el abrazo

EL MECANISMO QUE PONE EN MARCHA EL ABRAZO (5/9/2016)

El mecanismo que pone en marcha el abrazo no es la ley, o sea, la obligación, ni la fuerza, o sea el dominio, sino el amor. Quien se sitúa en esa circunstancia bajo su poder o bajo una exigencia legal, está fuera de juego y no está en el tema.
Parecerá algo, pero no es nada. No pertenece a lo óptimo. No existe. Sólo sub-existe.
Y si hay pasividad en lugar de abrazo, tampoco hay nada.
Y si el hechizo en la mujer le lleva a no abrazar, tampoco hay nada.

La mujer es redonda como el sol

LA MUJER ES REDONDA COMO EL SOL /5/9/2016)
La mujer es redonda como el sol en su intimidad, porque la mujer es abrazadora.
La mujer es abrazadora porque está encargada de expandir la luz, de crear esa fotosfera que permite que todas las cosas aparezcan. La mujer hace aparecer todas las cosas y las coloca armoniosamente.

Hay un tiempo y hay otro tiempo. Si decimos que hay otro tiempo, pero hacemos lo mismo, estamos en el mismo tiempo.
Ahora es el tiempo de la armonía, la paz y el amor.

Los abrazos luminosos

LOS ABRAZOS LUMINOSOS (5/9/2016)
La otra posibilidad de que aparezca el círculo en el ser humano de forma amorosa es gracias a los brazos, tanto de hombres como de mujeres, porque están hechos para hacer un círculo al abrazar.
Entonces, encontramos que la figura del círculo contiene la resonancia en relación con el amor, pero también con la iluminación.

Actualmente los seres humanos estamos haciendo algo nuevo que lleva apenas 50 años o poco más, que es llenar el espacio que rodea la tierra de objetos que trazan constantes círculos alrededor de la tierra, como son los satélites de comunicaciones, que favorecen justamente la comunicación.
Ahora el asunto es poner en esa comunicación luz y amor.

El abrazo femenino

El abrazo femenino (5/9/2016)
Es difícil hablar de este tema públicamente porque no es un tema de conversación en público, sino en todo caso más bien de ámbito privado, pero creo que vamos a intentarlo.

Por un lado, tenemos al sol, que nos ofrece una imagen circular, pero que en realidad no es un sólido, sino un gas a alta temperatura.
El agua pasa a ser gas debido al calor, que hace que se separen sus partículas, dejando de actuar las leyes que son activas en el líquido y haciendo aparecer las que son activas en el gas.
Lo que ha sucedido es la separación de las partículas, algo que ya sucedía en el agua respecto a lo sólido.
El sólido se separa y aparece el agua, y cuando el agua se separa aparece el vapor. Y cuando todavía por efecto del calor se modifican las leyes del gas, aparece el plasma. Es decir, cada vez las partículas están más separadas y hay más vacío entre ellas.

El sol aparece como una imagen circular. En realidad, no es la imagen de un objeto, que sería el sólido, ni tampoco la de otro objeto más separado como sería el agua, y ni siquiera es la de un gas. La mayor parte de los gases, cuanto más y más se separan, más invisibles se hacen. Pero lo que sucede con el plasma es que en lugar de hacerse más invisible se hace más visible y aparece con la misma visibilidad y contundencia de visión de un objeto, pero en realidad, si consideramos que un objeto es algo sólido, el sol no lo es. Y ni siquiera lo que vemos es el propio gas, sino una emanación de ese gas.

La imagen redonda no la produce el gas, sino lo que llamamos fotosfera, que es un efecto visual producido por una convención. Es como una manifestación de las leyes internas de ese elemento, que le confieren unos bordes nítidos como los sólidos, sin que sea realmente un sólido.
La imagen que adopta es un círculo. Esto es sobre lo que queremos hablar, sobre el círculo, porque en la comparación entre el hombre y la mujer, la mujer sabe adoptar nítidamente la misma forma que el sol; sabe presentarse como un círculo. Es la encargada de ello. La mujer tiene el encargo de reproducir la misma forma que el sol con su fotosfera, que es una imagen circular.
La mujer adopta y está encargada de hacer la fotosfera; es la encargada de ello, de que aparezca esa luz que puede difundirse. Esa figura redonda la adopta, la compone y la hace real en el momento del intercambio amoroso. El yoni formaría la fotosfera y el lingam sería en todo caso el combustible, el gas o la materia del plasma.

La mujer es redonda como el sol en su intimidad

La mujer es redonda como el sol en su intimidad, porque la mujer es abrazadora.
La mujer es abrazadora porque está encargada de expandir la luz, de crear esa fotosfera que permite que todas las cosas aparezcan. La mujer hace aparecer todas las cosas y las coloca armoniosamente.
En el momento evolutivo en el que estamos es fundamental resituar y reordenar todos los contenidos, y reconocer el valor de la luz, la armonía, la estética y la ética, así como todos los valores que en el código maya se atribuyen a la estrella, como la integridad y el ocuparse de todos, porque claro, la estrella como onda está asociada al dragón.
La energía femenina que reconocemos en el dragón, que es la luz que toma forma, también podemos reconocerla en la estrella y en la energía del día verde.

Por eso es importante que cada persona resitúe esto interiormente, favoreciendo el que haya nuevas leyes, acuerdos y normas en los estados, para que la energía femenina y la energía de la mujer se vean reconocidas, y, como en una carrera de relevos, pasarle el relevo.

Hay un tiempo y hay otro tiempo. Si decimos que hay otro tiempo, pero hacemos lo mismo, estamos en el mismo tiempo.
Ahora es el tiempo de la armonía, la paz y el amor.