El sistema de creencias es como una capucha puesta sobre tu águila

El sistema de creencias es como una capucha puesta sobre tu águila, que le impide ver.
El sistema de creencias necesita una comprobación. Es necesario salir de lo que crees para ver qué hay más allá de tu sistema de creencias. Muchas de las creencias no sabes cuándo se han formado ni bajo qué estímulos.
Entonces, la comprobación de qué es lo que crees es una invitación al águila, a volar y ver la maravilla.
Al permitir volar al águila, le permites que enlace con aquello maravilloso que era reducido por el sistema de creencias.

cuando eres voluntario incluso para pasar por el fuego, es cuando te das cuenta de que el fuego es luz

La semilla contiene un programa perfecto para el florecimiento.
También podemos decir que la semilla es el vehículo del florecimiento, es decir una forma en que la realidad transcendente más allá del vehículo se manifiesta.

La aportación a la conciencia que presenta el Tzolkin es que la semilla aparece como integridad en la onda de la tierra. Para que el florecimiento de la semilla sea íntegro necesita de la tierra.
La actitud del voluntario es la que da el sustrato al florecimiento íntegro de la semilla, que necesita el programa perfecto de cada persona y va a florecer de forma íntegra cuando la persona vive la actitud del voluntario.

Esto es importante decirlo en un año 20-14, donde acabamos de traspasar algo que podríamos denominar el espejo, es decir la otra realidad. El 20-12 hemos entrado en el espejo y hemos traspasado la línea que separa las dos realidades.
Es importante decirlo en esta fecha, precisamente bajo el influjo de la gran cruz cósmica, y de la primera luna llena de primavera, donde aparece la nave de Isis, el paso a la libertad y el paso a la resurrección, como unidos en un mismo contenido, porque la semilla es una expresión de renovación constante de la vida, similar al contenido de la nave de Isis.

Pero el voluntario pasa inevitablemente por una prueba, porque si asociamos al amor el gozo, todo el mundo es voluntario. Todas las personas somos voluntarios para gozar sin esfuerzo, sin hacer nada. Para recibir gozo cualquier persona puede ser voluntaria, pero el amor en esta dimensión de la nave de Isis, de la pascua de la libertad y de la pascua de la resurrección, expresa el gozo donde antes ha habido falta de libertad, falta de vida o infelicidad; es pasar de una cosa en la que no estás a otra en la que estás.
El ego también se apunta al gozo. El ego es justamente el sitio donde estás, y el no ego es donde no estás y a donde pasas para ser libre, resucitar y entrar en esa renovación permanente.

La prueba tiene una consistencia donde expresas el amor sin gozo. Incluso cuando la persona no te trata bien, tú la amas, y eso es conocido como amor incondicional.
La experiencia del amor incondicional es parte de la frontera para demostrar que eres un voluntario, y que aquello que rehuías y te llevaba hacia el ego, desaparece.

Hay un ángel con una llama de fuego impidiendo el acceso al paraíso, según una tradición primigenia. Pero eso significa que tú tienes miedo al fuego y te escondes de la luz, y cuando eres voluntario incluso para pasar por el fuego, es cuando te das cuenta de que el fuego es luz.

Por eso es necesario comprobar, ya que aquello que te saca de lo óptimo o te impide estar ahí es un contenido mental de carencia, de miedo, de juicio o de envidia -la envidia es un no reconocimiento de la realidad Dios en ti, que te lleva a desear algo que tiene otro-.
Son contenidos que no expresan la realidad, por eso siempre es importante comprobar, como Tomás, porque las células madre reconocen la realidad, ya que pertenecen a la realidad de lo óptimo.