Comunicarse es vital

Comunicarse es vital. Comunicarse es algo intrínseco, algo que está en el ADN. Comunicarse es algo que está en un sitio que no vemos, pero que es tan real que va a condicionar nuestras acciones.
Las personas necesitamos vitalmente comunicarnos. Algunos delincuentes cuelgan en la red sus delitos, para que lo vean personas que ellos no van a ver, cumpliendo así una necesidad vital de comunicación.
Para muchas policías, en caso de personas desaparecidas es imprescindible el teléfono móvil y el ordenador, para ver qué le ha pasado a esa persona que están buscando, porque ahí se reflejan sus conversaciones y hacia dónde se dirigía o con quien hablaba.

Comunicarse es vital. Es tan importante como ver, hacer ejercicio o comer. Es importante reconocer la conexión con las demás personas en aquel lugar invisible pero real.
Es importante reconocer la conexión con el arquetipo, con el ser humano pleno total. Es importante reconocer tus conexiones, no solamente tus obsesiones.
Es importante reconocer y encontrar el lugar de las conexiones inalámbricas espirituales, que es el alma y se sitúa en una dimensión espiritual. Y no solamente vivir tus obsesiones, tus miedos o tu necesidad de cumplir.
Entonces, puedes encontrar que la comunicación es algo maravilloso, que te abre la puerta de la quinta dimensión, la dimensión de lo óptimo.

Estamos hablando de la palabra. La palabra es mágica y la palabra es gozosa cuando está expresando tu ser espiritual. La palabra crea la realidad. La palabra despierta tu ser mágico espiritual. La bendición, la oración, el agradecimiento y la expresión del gozo y del amor despiertan tu ser espiritual, lo óptimo y los milagros.