La contemplación del Tzolkin es iluminativa y sanadora, y este es un buen momento para experimentar quién eres

LA MERCABÁ EN LAS FAMILIAS (Extracto del LIbro de las Familias)
La mercabá, carro de fuego o carro de luz es un vehículo ascensional, que está basado en el 4, con 4 ruedas y 4 querubines. El Tzolkin presenta un acceso a la mercabá a través de las familias.

El enlazamiento de los cuatro conceptos que expresan cada familia, que te complementan y completan, da lugar en plano a un cuadrado, pero cuando adquiere un volumen viene a configurar un tetraedro,
Pero además, se podría formar otro tetraedro similar con la familia asociada, y de esta manera enlazar los dos tetraedros, dando lugar al tetraedro enlazado o estrella tetraédrica.
La estrella tetraédrica también es conocida como Mercabá, que se mueve en todas las direcciones simultáneamente y en ella sucede la transmutación.
Moverse en todas las direcciones espaciales simultáneamente es imposible en el mundo de la forma; solo es posible para la luz.

El momento actual es bueno para activar tu cuerpo de luz a través de la meditación, siendo una buena base la contemplación de tu sello, el oculto de tu sello, los sellos de tu familia y sus ocultos
La contemplación del Tzolkin es iluminativa y sanadora, y este es un buen momento para experimentar quién eres.

EL AZUL EN LA MERCABÁ:
El color azul, asociado al fuego, al presente, a la conciencia y al tetraedro en los sólidos platónicos, está presente en todas las familias.
Podemos situar en los dos extremos de la Mercabá, superior e inferior, los sellos azules de cada familia, y así ayudar a que cada persona, independientemente de su sello, encuentre cuál es la expresión de lo azul en su familia, facilitando la toma de conciencia y su ubicación en el tiempo correcto.

A continuación vamos a ver las dos Mercabá que se pueden formar, asociadas al agua (familias ocultas Portal y Central) y a la luz (familias ocultas Cardinal y Polar), destacando el elemento azul en cada una.

LA MERCABÁ DEL AGUA:
Está formada por las familias Portal y Central.

En la familia Portal, donde están el mago, la luna, la semilla y la tormenta, lo azul es la tormenta. Así, todas las personas de esta familia están llamadas a encontrar un presente donde están resucitando y la vida adquiere mayor intensidad, frondosidad y posibilidad de goce y belleza. Todo se vuelve más vivo y cuando encuentran que esto sucede, pueden sentir que están en un momento especialmente benéfico para ellos, real, donde se está expandiendo su realidad.
Para las personas LUNA, es encontrar cómo el agua adquiere el carácter de tormenta y es resucitadora, algo que sucede cuando el agua expresada por la luna se pone en contacto con su alrededor, produciendo esa eclosión de la nueva vida, de expansión.
A las personas SEMILLA, asociadas al florecimiento, les sucede lo mismo y ese florecimiento es también una expresión de resurrección, de expansión y de intensidad de la vida.
Cuando la persona semilla no está produciendo eso a su alrededor y sin esfuerzo, es que está en un submundo, pero cuando observa cómo a su alrededor todo florece está activando la tormenta, la resurrección.
Sucede lo mismo con las personas MAGO, cuya función no es asombrar a la gente ni tener conocimientos, sino producir vida. Cuando la persona que es mago produce vida a su alrededor, resurrección, frondosidad, intensidad, está en su tiempo.
Por supuesto a la persona TORMENTA le sucede lo mismo; se despierta cuando en sí mismo observa que suceden esos tiempos donde todo es maravilloso.
La tormenta une a los otros 3 y representa al cuarto elemento, que se eleva sobre una base tres, dando lugar al tetraedro.

El oculto de ese tetraedro se forma con sus sellos ocultos, pertenecientes a la familia Central (viento, mano, tierra y humano), donde aparece la mano como azul.
Entonces, esa resurrección de la tormenta encuentra su eje polar con la canalización y la sanación de la mano.

Le sucede a la persona que es VIENTO, que contiene al espíritu, cuando encuentra a su alrededor la sanación de la vida, como alejamiento de la tristeza y de la enfermedad, pues entonces esa persona está soplando en la dirección correcta del espíritu.
A la persona que es TIERRA le sucede lo mismo cuando se asocia a la canalización de exuberancia que expresa la mano, que quita el hambre, la enfermedad, como hace la tierra, y es cuando está en el tiempo correcto.
Y por supuesto el HUMANO, cuando está expresando la sanación, canalización y acción, está en su momento correcto.

En cada uno de estos casos la persona encuentra cómo sanación y resurrección van juntos, que son los dos extremos de la estrella tetraédrica.

La familia expresa lo que es una persona, pero de forma más expandida que cuando hablamos solo de su sello natal

INTRODUCCIÓN A LAS FAMILIAS (Extracto del libro de próxima publicación)
La familia expresa lo que es una persona, pero de forma más expandida que cuando hablamos solo de su sello natal.
Es importante conocer el sello personal y también, aunque no se trata de establecer jerarquías, conocer tu familia.

El sello natal indica algo básico que aprender y está asociado a los otros tres sellos que forman la familia. Para aprender lo que indica tu sello tienes que conocer toda su familia, disponiendo de un año para cada kin (sello y tono), con un total de 52 años (4 sellos x 13 tonos).
El nacimiento en un sello concreto te otorga como profecía y como propuesta, una secuencia de 52 posibilidades, que se inicia el día que naces.
Por eso los cuatro sellos de cada familia son igualmente importantes.
Así, en los primeros 52 años una persona vivirá todas las experiencias indicadas por los sellos de su familia, y a partir del año 52 vuelve a repetirlas.
La persona vive esos cuatro sellos durante toda su vida, sólo que en todas las posibilidades, lo cual le lleva a vivir todas las ondas.

El mundo maya es un mundo de símbolos que hay que saber mirar para seguir las pistas.

La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.

La segunda realidad es una realidad en la emoción, que traduce al alma.
Por eso, el acceso a la segunda realidad precisa el encuentro, el reconocimiento, la recuperación o simplemente la RECONEXIÓN con el alma.

Si buscamos qué es lo que une a los cuatro sellos que componen cada familia, encontramos que uno de ellos tiene, además de los contenidos propios de la familia, un contenido singular por el cual es diferente de los otros tres.
Si un cuadrado, que es una figura plana, representara a la familia, es como si uno de los cuatro sellos tuviera vocación de convertir al cuadrado en un tetraedro; hay algo que le une con los otros 3, pero también hay algo que le singulariza, apareciendo como el cuarto ángulo del tetraedro, que está en otro plano.

En la familia cardinal, que contiene al dragón, enlazador, mono y guerrero, el elemento singular es el DRAGÓN. Es un ser mitológico y no existe físicamente en esta dimensión.
Sin embargo, el enlazador, como representante de todas las cosas enlazadoras, por ejemplo un puente, sí existe en esta realidad, y lo mismo sucede con el guerrero y el mono. Pero el dragón existe sólo en una realidad mítica.

El MAGO es el único sello en la familia portal, formada por la semilla, la luna, el mago y la tormenta, que representa al ser humano. La luna es un objeto celeste pero no es un ser humano. La tormenta es un fenómeno terrestre, visible en cualquier parte del mundo, y no es un ser humano. Y la semilla existe como tal, pero tampoco es un ser humano.
Sin embargo, el mago solamente es humano, por eso en esta familia representa algo diferente.

La MANO también es el elemento diferente singular en su familia, formada por el viento, la mano, la tierra y el humano.
A todos esos sellos les cuadra bien el singular, incluso si ese singular expresa un plural, pero en ningún caso es un plural. La particularidad de la mano es que no existe como tal sola, a no ser como consecuencia de un accidente o fallo genético, ya que en cada ser humano hay dos manos.
Esa recurrencia al dos es la que convierte a la mano en algo singular, porque no es lo mismo hablar de dos seres humanos que hablar del cuerpo del ser humano, que contiene dos manos. Dos es una parte ínfima del plural, hablando del ser humano, pero en el cuerpo del ser humano es una totalidad.

En la familia Polar, compuesta por la serpiente, el perro, el águila y el sol, el elemento diferente es el SOL, ya que todos los demás son animales.

Con estas cuatro familias hemos completado el primer castillo, castillo rojo, formado por las ondas del DRAGÓN, MAGO, MANO Y SOL.
Este castillo expresa la materia y la forma, y faltaría la quinta familia que expresa en el mundo de los colores el quinto color: familia señal o del día verde.
Normalmente se concibe el color verde como una nueva manifestación del color rojo. La segunda vez que aparece el color rojo puede ser el verde, por lo menos en el quinto castillo o castillo verde que, siguiendo la secuencia de colores, debería ser de nuevo rojo.

En esta familia señal, compuesta por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo, el sello que encontramos más singular es el ESPEJO.
Lo que aparece como singular en esta familia es la capacidad que tiene el espejo de duplicar una imagen, es decir, de crear una segunda imagen a partir de una primera.
Podemos considerar que esta familia, donde se encuentran la noche y la estrella, expresa la posibilidad de un caminante, que en este caso sería caminante del cielo, de pasar de la oscuridad de la noche a la luz de la sociedad de la estrella, precisamente gracias a la capacidad del espejo de crear una nueva imagen o forma.

De esta manera, el espejo blanco inaugura una nueva dimensión o forma de la forma, con contenidos que podemos denominar emocionales. Ya no son contenidos físico-materiales, sino amoroso-emocionales.
Los cuatro componentes del castillo rojo dan sentido a todo el Tzolkin hasta la aparición del espejo, que es el horizonte.
La línea del horizonte está entre las filas 10 y 11. Hasta la fila 10 se encuentra la realidad material y a partir de la fila 11 empieza la realidad en la forma reflejada en el espejo.

El espejo, como elemento material está todavía en la parte material, pero contiene la segunda realidad o imagen, que es la que corresponde al color blanco y a la sustancia del alma.
De modo que igual que el dragón inauguraba lo material, el espejo inaugura el territorio de la segunda realidad donde vive el alma.

El 4 es el 3, sobre todo si el 8 es infinito, sin final

El 4 es el 3, sobre todo si el 8 es infinito, sin final.

El 4 es el 3, pero antes es el 4, es decir, la expansión del 1, siendo el 1 la fuerza de la divinidad o el dragón como luz entrando en la forma para cumplir una misión.
Claro, el dragón aparece como rojo, es decir como lo corpóreo, pero también se expande en su familia a través del enlazador, el mono y, finalmente como cuarto sello y amarillo, el guerrero.
De modo que el guerrero o expansión de la conciencia, es la expansión de aquella luz que entra, que entró y que está entrando en la forma y en la materia para cumplir una misión.

El guerrero es la expansión del dragón, pero también es el 4 del 4 (cuarta onda del cuarto castillo), de modo que no solo es el 4 de aquel 1 que es el dragón, sino que es el 4 del 4, donde el dragón es el 1 del 1, es decir el 1 del primer castillo. Así, la primera onda del primer castillo encuentra su expansión en la cuarta onda del cuarto castillo. De ese modo el cuarto castillo consigue el nombre de cuatro.

El cuarto castillo es un cuatro, y entonces sucede que el cuarto castillo también es un 3, que es de lo que estamos hablando. En el cuarto castillo está el 4 del 4, o sea el guerrero como expansión de la luz entrando en la forma y en la materia para cumplir una misión, que es lo que culmina en el cuarto castillo, que podemos llamar y llamamos cuarta dimensión. Lo llamamos cuarta dimensión desde aquel sitio donde no se quiere convencer a nadie. Pero por si acaso, por mí que no quede.

Pero el cuarto castillo, al mismo tiempo que es la máxima expresión de la luz entrando en la forma para cumplir una misión, también es el tercer castillo, o sea el castillo anterior al cuarto castillo, cuando el cuarto castillo es el castillo verde, donde vemos que la cuarta onda es la onda de la estrella.
La estrella amarilla es, por su color amarillo, la expansión dentro de su familia de lo expresado por lo rojo, que es el caminante del cielo. El caminante del cielo es el primer sello del segundo castillo, que va a encontrar su máxima expansión en la estrella, cuarta onda del quinto castillo.

De este modo convierte al dos en el uno. El dos, lo blanco la emoción, el alma, el Ba, va a dar sustento a una nueva formulación del 4, ya que el caminante del cielo en el segundo castillo va a ser seguido por la presencia del espejo en el tercer castillo, la noche en el cuarto castillo y la estrella como cuarta onda del quinto castillo.
De la misma manera, el dragón aparece como primera onda del primer castillo, seguido por el enlazador en el segundo castillo, el mono en el tercer castillo y el guerrero, cuarta onda en el cuarto castillo.

De alguna manera esto podría traducir al KA, y es justamente la unión del KA, como cuerpo espiritual de luz, y el BA, como cuerpo del alma, lo que al permanecer unidos permite el acceso, permanencia y vivencia a aquello que no tiene fin.
De alguna manera Tzolkin propicia esa unificación.

Gracias mayas, huicholes y enlazadores varios de todas las procedencias. Y perdón.

En la aproximación a la totalidad, no es la lógica la que nos lleva al encuentro, sino más bien la sorpresa, lo que te asalta, lo repentino, la asociación de ideas que te sugiere algo

Para las personas que se están introduciendo en el Tzolkin, vamos a subir algunos escritos que les pueden interesar:

LOS SELLOS (Extracto del Libro de los Sellos)
Hay 20 sellos. Estos 20 sellos son arquetipos, ideogramas, ideas, símbolos, anagramas o como los queramos denominar.
Son 20, pero al mismo tiempo son uno. Es decir, se pueden considerar por separado, pero son veinte aspectos de la misma realidad.
Por un lado pueden representar la totalidad de la vida, de la creación, pero también pueden representar al ser humano en su totalidad. Y representar así veinte aspectos del ser humano pero con vocación de representar la totalidad.
En esta aproximación a la totalidad, no es la lógica la que nos lleva al encuentro, sino más bien la sorpresa, lo que te asalta, lo repentino, la asociación de ideas que te sugiere algo. Hay 20 resonancias que van a hacer que desde ti salga de forma creativa todo el conocimiento que ya está dentro.
Al mirar un sello te está diciendo algo, incluso aunque no te des cuenta, de forma similar a la publicidad, que utiliza anagramas y símbolos.
Una característica importante de los sellos es que permiten la apertura a las sincronías, que como dice la real academia de la lengua es la coincidencia de hechos o fenómenos en el tiempo, algo que podrá ser percibido por las personas que comiencen a profundizar en el Tzolkin, asociado a la apertura de conciencia. Estas sincronías están más relacionadas con los sellos que con las palabras.

La secuencia de veinte sellos es una secuencia numerológica, ya que se utiliza para contar años, meses, periodos de tiempo, con un valor similar al que nosotros le damos a los números del uno al veinte. Nosotros tenemos diez guarismos, y ellos tenían veinte.
Los veinte sellos tienen un carácter de número, que se utiliza para contar espacios de tiempo, pero dentro de esa numerología, la más importante en relación con el Tzolkin es la agrupación de los veinte sellos, siempre en su mismo orden, en grupos de trece. Esos trece sellos es lo que forma una onda encantada, y el orden en que aparecen es lo que se denomina tonos.

EL ANÁLISIS DE LOS SELLOS:
El Tzolkin habla acerca de los sellos en varias direcciones y en distintos niveles. No es una sola cosa.
Hay información como sello, como número, como color, como familia, por su oculto, por su vinal, por su columna, por la estructura de su propia onda como propósito, por el castillo al que pertenece esta onda, etc.
Y hay información extraíble de otras asociaciones, que pueden mostrarse evidentes e imprescindibles y que por ello sea apropiado resaltar.
Pero todo esto debe ser personalizado, lo cual abre de nuevo un campo mucho más amplio aun de posibilidades. Es decir que si hablamos de, por ejemplo, un Guerrero autoexistente, no es lo mismo si nace en un año Mago magnético que si nace en un año Tormenta resonante. Es decir que la energía del año también aporta su color al verse personalizado. Pero no sólo el año, sino todos los elementos que singularicen a esta persona.
Suele ser muy recomendable describir un sello desde un ángulo inusual y muy parcial, porque así se resalta algo que está en el sello pero que suele quedar poco visible cuando se considera únicamente lo más característico del sello.

Y por último hay que tener en cuenta que cuando hablamos del sello de nacimiento de una persona, es a la vez parte de su karma y de su dharma, o sea es un don y un karma. Por un lado es una cualidad, pero por otro lado necesita trabajarlo activamente.

El Tzolkin te propone un auto reconocimiento a través de tu sello personal y su familia, y a través de tu tono personal.
La simple evocación interiorizada del mandala que forma tu familia, así como la familia del oculto de tu sello natal, puede transportarte a un auto reconocimiento que renueva la estructura celular.

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La secuencia de Fibonacci, el número Phi, la proporción áurea y el Tzolkin

La secuencia Fibonacci, el número Phi o proporción áurea están presentes en el Tzolkin en varios lugares.

La serie de Fibonacci es 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13,….
Una de sus presencias está en la familia señal o del día verde, que está formada por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo.
En la secuencia de 20 sellos la NOCHE es el número 3, que es uno de los números de la serie de Fibonacci.
También la ESTRELLA y el CAMINANTE DEL CIELO, como sellos 8 y 13, están en esta serie.
Parece faltar el 5, pero es el ESPEJO.

La familia del día verde te dice a ti como persona concreta cómo actuar en código Tzolkin.
Como número 3 presenta a la NOCHE con el color azul y con el valor de ensueño, visualización y contenido mental. El color azul significa el tiempo adecuado para lo que indica el sello, y al mismo tiempo indica que en estos momentos lo más adecuado es eso.
De modo que la serie de Fibonacci asociada a la luz indica que cuando ensueñas, es decir cuando proyectas tu mente hacia la abundancia para las personas que conoces y para la sociedad en general, activas en presente los contenidos de la secuencia de Fibonacci.

El número 8 aparece en forma de la ESTRELLA, de color amarillo. Este color manifiesta maduración y expansión, y el contenido expresado por la estrella es la armonía, la belleza. Así, los contenidos de armonía, belleza, ética y estética te ayudan a expandirte, y expanden en ti los contenidos de la serie de Fibonacci.

El número 13 en el código Tzolkin se asocia con la transcendencia. Entonces, vivir el ensueño, no como una posibilidad sino como tiempo real, y en ese ensueño solamente admitir los contenidos armónicos, bellos, son pasos previos para encontrar la transcendencia.
La transcendencia aquí aparece como CAMINANTE DEL CIELO y el color rojo. Este color manifiesta lo sólido, de modo que todo lo que aparece como rojo tiene un contenido en tu experimentación, en tu sensación, de tal contundencia que no admite dudas y aparece como evidente, conformando una realidad física.
Aquí la realidad física que produce la transcendencia tiene una característica gozosa, porque el caminante del cielo expresa gozo, asociado a que no tienes restricciones, porque el cielo no es un lugar restrictivo, una vivencia asociada a la carencia ni el gozo de llevar mucho tiempo sin beber agua bajo un sol abrasador y encontrar un pequeño curso de agua, sino que expresa una interacción gozosa constante.

Nos falta la cuarta presencia, que es la del ESPEJO, correspondiendo al lugar 5 y que aparentemente ha sido saltada. Pero no, resulta que en esta secuencia la aportación del número 5 más que saltada es RE-SALTADA, porque trae un doble contenido. El 5 va a expresar también al 2, y esto lo va a hacer el espejo, que es el quinto lugar de la segunda onda y aparece por primera vez como tono 5.
Esto es posiblemente lo más importante en esta secuencia. El espejo es el sello 18 y el soporte del in-lakech o “tu eres otro yo”, es decir de la expresión de la ley del amor. El tono 5 da fuerza, y aquí expresa que esto es lo que da fuerza; lo que da posibilidad, potenciándolo, es lo que expresa este sello, que es la ley del amor.

Pero el Tzolkin contiene un doble espejo. Por un lado es la ley del amor en relación al otro y la expresión del “tu eres otro yo” en relación a otra persona, y por otro es la ley del amor en relación a tu unión con Dios, donde también se produce el in-lak’ech, “tu eres otro yo”.
Este sello aparece reforzado porque también contiene la referencia al 2, es decir al otro, y también viene resaltado porque el color blanco es el color del mundo emocional donde se encuentra el amor.

El otro lugar donde aparece la secuencia de Fibonacci es en las ondas.
Las ondas son agrupaciones de 13 sellos y expresan un contenido evolutivo, pero no a nivel individual como pueden hacerlo los sellos, sino a nivel grupal, de la colectividad y de la sociedad.
Las ondas traducen el contenido evolutivo, o sea cómo evolucionar, una vez has encontrado al otro y no estás solo, cuando ya eres conocedor de la realidad de la sociedad de la estrella y de la transcendencia expresada contundentemente por el caminante del cielo.
Evolutivamente el ser humano actúa referenciado con otros “yo”, y ya no es tarea en favor del “yo”, sino del arquetipo humano, o sea de la sociedad de la estrella.

En las ondas la secuencia de Fibonacci aparece en la familia que contiene al humano, familia central.
La onda 3 aparece como MANO y es de color azul. Expresa los contenidos del tiempo de la sanación.
La onda 8 es la del HUMANO, de color amarillo, y está asociado a la libertad y a encontrar la realidad transcendente de tu programa interior, que es lo que expresa la semilla 13.
El color rojo, que expresa esa realidad donde has encontrado evidencias, lo expresa la TIERRA, onda 13, con la actitud del voluntario.

Y el 5 y el 2, que antes era expresado por el espejo, ahora lo expresa el VIENTO.
El viento es la onda 18, que es la segunda onda del castillo quinto. El castillo quinto es el castillo verde y el viento es la onda blanca del castillo verde. Lo verde como color es el 5 y aquí concretamente el viento es el 2 del 5.
El viento expresa el espíritu, la comunicación, y también en la cosmogonía maya que aparece en el Popol Vuh, el viento y la tormenta hacen presente a la energía creadora de Dios en forma de Huracán.
De alguna manera el ser humano, que en esta dimensión de carencia y de miedo en ocasiones aparece como sufriente y en ocasiones como abusador, en realidad es una expresión de lo óptimo, y toda esta tarea que vivimos es la forma de reintegrarte a lo óptimo; cómo los ángeles, es decir la voluntad amorosa de Dios o de lo óptimo expresado por dimensiones superiores, viene a buscar al ser humano y le propone una vía de reingreso en lo óptimo.
O quizá se trata simplemente de despertar en la maravilla, que es donde estás.

La relación entre las ondas y los sellos pone de manifiesto el trayecto ascensional, donde el ser humano encarna los conceptos expresados por la familia del día verde en cuanto a lo óptimo.
Viviendo de forma reactiva, es decir en los niveles donde la conciencia no se ha expandido, aparece lo óptimo encarnado fuera de ti, que es lo expresado por la familia del día verde con su característica energía ángel.
Pero la familia del humano es la que va a encarnar, en forma transcendente, esos contenidos, porque el lugar del ser humano es en lo verde; despertar a la sociedad celeste, expandir la conciencia, permitir el ascenso de la luz interior y encarnar lo óptimo, es decir la semejanza Dios, es lo que te sitúa vivencialmente en el castillo verde, que es lugar del despertar de todos los seres humanos.