El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos

El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos, porque el juicio es un error que te aleja de la resurrección, de esa entrada en la plenitud. En realidad, los cuatro personajes eres tú; representan a la persona que busca la resurrección.
Los cuatro personajes, no solamente Osiris, que es el concepto que engloba ese trayecto, es decir, Osiris, Seth, Neftis e Isis, donde Osiris y Seth son hombres y Neftis e Isis son mujeres, representan a cualquier persona.

Osiris es muerto por Seth, y tú eres en algún momento Osiris y en algún momento Seth, de tal manera que no eres solamente Osiris, sino que en realidad eres Seth, por cuanto está representando a las personas que forman parte y constituyen la realidad ordinaria.
La realidad ordinaria está compuesta por Osiris y Seth, en la misma medida que por Neftis e Isis. En un caso es un tipo de actitud y en el otro, otro tipo de actitud, pero ambos están en todos.
En un lado aparece la actitud de la competencia y el conflicto, y en el otro la cooperación. Isis y Neftis cooperan para conseguir la resurrección, pero los cuatro están cooperando. Cualquier persona es resultado de violencia y ejecutor de violencia, a través de la palabra, el pensamiento la acción o el deseo.

Entonces, hay dos actitudes, la confrontación y la cooperación. La solución va a estar en la cooperación, pero es necesario el reconocimiento de formar parte del problema, para encontrar la solución.
Dentro de ti están las dos actitudes, a veces compites y a veces colaboras, pero siempre eres tú. Entonces, se trata de elegir y situarte prioritariamente en la actitud de la cooperación, de colaborar.
Quizá forma parte del sistema de creencias el creer que no te dan nada gratis, pero eso es falso, porque de momento te han dado la vida y no te han pedido ni un chavo. Te dan el aire, un hígado, ojos,… Todo lo que necesitas te lo dan gratis.

Entonces, hay que empezar a cambiar la actitud de la competencia. La actitud de la competencia produce esas dos versiones, víctima el que pierde y agresor el que gana, Osiris y Seth.
Luego está esa actitud de colaboración expresada con los dos arquetipos Isis y Neftis. En un caso eres protagonista, que es el caso de Isis, y en el segundo caso colaboras con el protagonista, que es el caso de Neftis. Vemos que la colaboración tiene esa forma de incondicionalidad, es decir, no necesita nada; simplemente lo haces, colaboras con el protagonista, sin pedir nada y eso te hace feliz.

Esos cuatro elementos están dentro de cada persona y al final es un ejercicio de priorizar, de cambiar valores, de salir de la actitud repetitiva por inercia, empezando a explorar otras posibilidades. La resurrección necesita la exploración, la apertura a nuevas posibilidades. Necesitas encontrar el camino que desconoces, porque el camino que conoces es el que te mantiene en el conflicto y en la muerte.
Entonces, esa exploración es despertar a las posibilidades. Es un despertar.

El arquetipo del hombre, del masculino, aparece encarnado en Osiris muerto por su hermano Seth

El asunto es el cómo, pero el cómo no es el qué, sino que el cómo es “cómo hago el qué”. Así que el asunto no es el qué sino el cómo.
Nos encontramos con una actitud. El cómo es una forma y la actitud es una forma de presentarse ante un acontecimiento, ante un suceso.

Para determinar esta cuestión podemos dirigirnos al acerbo de la humanidad, a las tradiciones iniciáticas y quizá nos cuenten algo.
Hay personas que hablan de feminismo y machismo, pero detrás de estos términos se encuentran las fronteras, y detrás de las fronteras siempre están los ejércitos defendiendo las fronteras, y entonces nos encontramos con la guerra.

Sin embargo, el acerbo de la sabiduría, el conjunto de tradiciones iniciáticas de todos los pueblos siempre está ahí presente, desde esa especie de pasado, y podemos recurrir a ello.
Por ejemplo, si nos situamos en el territorio de esa sabiduría iniciática que da origen quizá incluso al presente al que estamos asomándonos toda la humanidad, ¿qué sucede en la tradición del Egipto de las pirámides cuando nos presenta la imagen de Isis recogiendo los trozos del cuerpo desmembrado y fraccionado de Osiris, esparcido por todo el territorio conocido, es decir, por toda la realidad?
Si damos al territorio conocido el valor de la realidad conocida, ¿qué significa que Isis busca los trozos de su amado Osiris? Porque no es Osiris el que busca los trozos de su amada Isis. No, no es Osiris, sino Isis.

En esta tradición, la totalidad del arquetipo humano aparece fragmentado en dos parejas de hermanos, Osiris que es hombre e Isis que es mujer; Seth que es hombre y Neftis que es mujer. Ahí están todos, dos hombres y dos mujeres. ¿Por qué esta tradición iniciática que llega hasta hoy nos dice que entre todas estas personas iguales es Isis la que llega a un conocimiento superior, puesto que llega a conocer el nombre de Dios, el nombre verdadero, el nombre profundo, el nombre de Ra oculto?
No es Osiris-hombre o Seth-hombre, sino Isis. Isis busca los trozos de Osiris, porque Isis es el camino a la resurrección, es el camino al conocimiento, más allá de los demás conocimientos. Y aparece en esta fabulación femenina.

El arquetipo del hombre, del masculino, aparece encarnado en Osiris muerto por su hermano Seth, y el arquetipo del humano femenino aparece en Isis, buscando los trozos ayudada por su hermana.
Sencillamente está hablando del amor, de tal manera que cuando tú te sitúas en el amor, estás en el arquetipo femenino, da igual que seas hombre o mujer. Cada vez que te sitúas en el amor es cuando te sitúas en Isis. Y es desde Isis desde donde vas a encontrar los trozos y a reconstruir y resucitar, porque tú mismo resucitas, ya que Isis y Osiris como pareja es una misma carne.
Tú resucitas cuando resucitas en el amor y conoces el nombre de Dios, verdadero y oculto.
Por eso este es el tiempo de ceder el paso a la mujer, porque es el tiempo del amor.

Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

La energía amorosa de Isis

LA ENERGÍA AMOROSA DE ISIS (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

En el mito de Osiris, su hermano Seth le mata. Ahí aparecen connotaciones negativas, expresadas por la mentira, el engaño y la envidia, ya que Osiris es rey y Seth quiere ocupar su puesto con el uso de la fuerza.
Todo esto se pone en el lado donde el ser humano, como hombre y mujer, aparece como más fuerte físicamente. De modo que parece como si dijera que la fuerza tiene un fácil camino hacia el abuso, cuando se aconseja del odio, la envidia, la mentira, etc.
En el otro lado, se encuentra la energía amorosa y creadora de vida que se asocia a la mujer. La mujer de Osiris, Isis, con la fuerza de su amor vuelve a darle vida a Osiris. Es capaz de crear vida en ese nivel, pero además engendra un hijo, Horus, con lo cual demuestra que es capaz de crear vida en otro nivel. Uno es el nivel del estar y otro es un acceso a lo que no está. La mujer y la energía femenina parecen tener un poder de hacer entrar en el estar a algo que no está.

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Isis contiene una información de la inmortalidad a través del amor

En la búsqueda de la paz y su resonancia, y solo desde esa perspectiva de realización de la paz, tenemos que decir que la Virgen María, con su hijo Jesús niño en brazos, es una representación actualizada de Isis.
Solamente desde esa perspectiva, que es la búsqueda de la paz para todos los seres humanos, tenemos que afirmar que fue España, mejor dicho la península ibérica, uno de los lugares de máximo culto a Isis, como posteriormente lo es de reconocimiento a la Virgen María, con enclaves importantes en Fátima, Covadonga, Zaragoza, Sevilla y en tantos otros. Prácticamente todos los pueblos de España y Portugal tienen una advocación de la Virgen María, que por otra parte es Isis.

Isis contiene una información de la inmortalidad a través del amor, es decir, acerca de la victoria de la vida sobre todas las restricciones: la envidia, el odio, la guerra, el abandono, la depresión, etc. Se trata de una victoria sobre todo lo que no es vida y de cómo se consigue desde el amor.
Por eso Isis viene con su hijo como expresión de una prolongación de la vida, como fecundidad.

El momento de la salida del pueblo de Israel de Egipto sucede en la luna de Isis, porque la pascua corresponde con la primera luna después del equinoccio, que para el pueblo de Egipto era la luna de Isis.
De modo que hay algo asociado a ese pueblo universal -decimos “universal” porque en su dispersión está en todos los sitios- que lo hace aparecer como florecimiento de Isis.

Mirando a ese pueblo universal podemos amarlo o no, pero eso solo va a mostrar de alguna manera la forma en que miras.
Jesucristo en su victoria sobre la muerte, que también lo es sobre el odio, la persecución, el juicio, etc., actualiza el florecimiento de Isis, ya que sube a ese vehículo dimensional que es la cruz, inaugurando de alguna manera ese nuevo “atravesar” o “pasar” más allá, solo que ahora lo sitúa en todos y cada uno de los días, es decir en “ya estamos”.

La península ibérica para los romanos era Hispania, pero desde el florecimiento de Isis es TARSIS, que significa algo así como rocío, es decir cómo la tierra se llena de pequeñas gotas de agua. Rociar, espolvorear gotas de agua, o sea diseminarse por toda la tierra conservando el valor agua, es algo que nos une con Isis como nave que surca sobre las aguas.

La implantación de Isis en España como rocío y su relación con el mundo marítimo y con la navegación es lo que asienta España como condicionante para enlazar con el mundo maya, que también expresa agua. Pero no solo con el mundo maya, sino con la relación que existe entre Teotihuacán y Tiahuanaco como centros ceremoniales en favor de la vida en forma primigenia, ya que en muchos centros ceremoniales posteriormente se van a realizar sacrificios humanos, pero no inicialmente.

Igual que existen la pirámide del sol y la pirámide de la luna, también están en la cercanía de Tiahuanaco la isla del sol y la isla de la luna. Los Uros, representantes de la cultura inicial de Tiahuanaco, que en su propia consideración son “jasoni” o pueblos del agua, tenían como máxima expresión de la divinidad a la luna. También Isis era representada por la luna, al igual que la Virgen María. Según dice en el apocalipsis 12:1 “una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.
Casualmente estamos hablando del capítulo 12 y versículo 1 del Apocalipsis, pero 12-1, o sea 13, que es la onda encantada. También son 13 las columnas del Tzolkin o 12+1, ya que la columna central, lugar del nuevo nacimiento como Isis y la Virgen, es uno, donde todos los sellos son ocultos entre sí y está bordeada de 6 y 6 columnas que también son ocultos entre sí, es decir 12+1.

Lo que describe apocalipsis 12:1 es una mujer, que es lo que decimos que inicia el Tzolkin como dragón y energía femenina. Aquello que se inicia como dragón-energía femenina en el Tzolkin, va a ocupar los cuatro primeros castillos, pero no va a aparecer en el quinto.
Sin embargo, el quinto castillo va a ser iniciado por la luna. La mujer aparece como luna, y esa luna 1 se muestra con 12 estrellas, es decir 12 kines que completan la onda, estando la luna como onda asociada a la del sol, donde los ocultos de una están en la otra.
Como castillo, lo que comienza con la luna va a terminar con la onda de la estrella, siendo su último sello el sol 13.

Todo esto contiene referencias a Isis y a la paz.
Actualmente también está sucediendo una activación de los códigos genéticos de todas las personas en favor de la paz.
Por eso tenemos que decir que Jonás, que significa paloma, paloma de la paz, es retratado en el libro de los libros viajando a España, Tarsis, como rocío. Hispania aparece vinculada a Isis a través de sus múltiples santuarios, pero también al pueblo de Isis, o sea al pueblo de la libertad, en el retrato en el cual Jonás, la paloma, viaja a España en barco.
Jonás en realidad podría decirse IONH. La transcripción del nombre hebreo en caracteres latinos podría ser IONH, de tal manera que podemos hablar de Ionh, el de la ballena, siendo Jonás también la señal que da Jesucristo explicando su resurrección a los tres días, como Jonás.

Por eso las ballenas hablan de la paz. Conviene escuchar a las ballenas hablar de la paz. Conviene cantar con las ballenas. PAZ.

Es importante reconocer que es posible entrar en el desierto de la incertidumbre y desarmarte, porque no corres peligro

El viaje espacial del caminante del cielo, explorando lo desconocido, es el viaje al interior del gozo, donde esa espacialidad del vacío se transforma y aparece como plenitud habitada del ser.
Hay una frontera dimensional donde el explorador del espacio o astronauta entra en el vacío, por breve tiempo hasta ahora, siendo imposible allí la vida sin ayuda exterior.

Eso es a este lado del espejo o frontera dimensional, donde la gente se muere, hay enfermedades y de alguna manera te enseñan a ser fuerte, más fuerte que los demás, porque compites por la nutrición.

Eso traduce una forma de ver. Pero el caminante del cielo, como viajero dimensional que le convierte en caminante del cielo 13 transcendente -cuya raíz está en el dragón 1, asociado a la luz cumpliendo una misión- no entra en el vacío sino que empieza a caminar en el cielo, en la plenitud, porque su raíz no es la competencia por la supervivencia, sino la solidaridad y el amor.
Su raíz no es el miedo y la necesidad de ser más fuerte, sino la garantía de la comprobación de la realidad espiritual, que sustenta una aparente esperanza que es certitud. La raíz no es la inseguridad, la incertidumbre, sino la expansión de la conciencia, que podemos determinar FE.

El caminante del cielo transcendente, cuya raíz es la solidaridad y el conocimiento de la luz cumpliendo una misión (dragón 1 o Bosón Higgs), también canaliza (mano 7), viviendo un presente, algo azul, donde reconoce su falta al amor como algo que rompe la malla privándole de nutrición y de gozo, impidiéndole expandir su conciencia a la plenitud.
Esa es la enseñanza de los maestros huicholes caminantes de la sierra madre, como ángeles que viven en el desierto y que son similares a esos monjes cristianos que se retiran al desierto a establecer una conexión con Dios, de forma permanente.
Manik, el venado azul, como reconocimiento de las faltas al amor, es un sacramento y una reconstrucción de lo sagrado, que permite al caminante llegar a la transcendencia, es decir al gozo y a la plenitud.

Todos y cada uno de los sellos que unen el dragón con el caminante del cielo permiten la nutrición permanente del humano adulto, que como el faraón, que es el humano real, se acerca a Isis y recibe una nutrición que le devuelve la vida.

La mujer y la energía femenina nutren de manera real (dragón 1). En este momento es importante modificar los valores del sistema de creencias y reconocer cómo la maravilla actúa desde todas y cada una de las mujeres, y cómo es posible entrar en el desierto de la incertidumbre y desarmarte, porque no corres peligro. Solo son peligrosas tus armas, y una vez que te desarmas permites a esa energía del amor llegar a tu vida y transformarla.

Isis aparece como una madre con su hijo en brazos, tal vez dándole el pecho. También aparece como un árbol donde el faraón –es un hombre real adulto pero no un niño, porque esto sucede cuando toma posesión del reino, mostrando así que se trata de un adulto- se nutre de Isis-árbol, que es aquella energía cuya raíz se conecta con el corazón de la tierra, extrayendo nutrición para el faraón, y cuyas ramas se conectan con el corazón del cielo, extrayendo, a través de la fotosíntesis, nutrición para el faraón, para el hombre real adulto.

De esa manera el faraón aparece como niño con su mamá, y como adulto como rey, alineado con el corazón del cielo y de la tierra.
El niño, es decir el humano dormido, se relaciona con la mujer de manera exigente y dominante, “mi mamá”, “mi mamá me mima a mí”, intentando encerrar a la mujer.
Pero el adulto se relaciona con la mujer y con la energía femenina desde lo sagrado, con total libertad y expansión. Esa relación nutre al arquetipo desde el gozo.

Cómo no vamos a invitar a todos los seres humanos a explorar el gozo, a resucitar a la vida.

Encontrar el corazón, el AB, es importante, porque si no, nunca sabrás por qué pesa tu corazón, por qué te deprimes, por qué tienes miedo, confusiones y obsesiones

En el antiguo Egipto, donde se expresaban a través de jeroglíficos, el AB era el corazón, que se entendía como la residencia de los pensamientos y las emociones, y que era lo pesado comparado con una pluma en el juicio de Osiris.

Podemos encontrar que este AB, corazón, del que su peso dependía el pasar a dimensiones superiores, es justamente lo que en el Tzolkin encontramos expresado por el color azul.
En la secuencia de los 20 sellos, la cuarta vez que aparece el azul, con una equivalencia similar a cuarta dimensión y cuarto castillo, es el ÁGUILA. Y la quinta manifestación del azul, con su equivalente al castillo verde y a la quinta dimensión, es la TORMENTA.

Asociamos la tormenta a resucitar, a los milagros. Pero más allá de esta “etiqueta”, que favorece la manejabilidad, la tormenta está expresando, junto con el viento, al corazón del cielo; está expresando lo que podemos llamar la fuerza creadora de la fuerza, y que experimentalmente podemos reconocer como amor.
“Experimentalmente” quiere decir que cuando miras tu vida puedes ver por un lado tus esfuerzos, normalmente dirigidos desde el ego y el miedo, y además algo impredecible e impreciso, sin forma material clara que lo sustenta, pero que es una constante y siempre es favorable.
Todas las personas podemos encontrar que hay fuerzas benéficas permanentes que nos ayudan, y lo sabemos en presente porque las hemos podido reconocer en el pasado, al recapitular sobre la vida.

Recapitular tu vida es una de las labores del espejo. No solo es recomendable, sino absolutamente necesario. Por ese motivo tienes en tu casa un espejo, para saber quién eres y qué cosas suceden en tu “ser quién eres”.
Saber qué cosas suceden en tu “ser quién eres” es simplemente conciencia, que también es lo azul, justamente ese azul cuya traducción al egipcio de los jeroglíficos es AB.

Encontrar el corazón, el AB, es importante, porque si no, nunca sabrás por qué pesa tu corazón, por qué te deprimes, por qué tienes miedo, confusiones y obsesiones; por qué quieres ser más fuerte, poderos@ y bell@ que las demás personas; por qué quieres dominar, es decir, darle miedo al miedo.
Para eso nos ayudan los espejos. No creamos que el espejo que tenemos en casa es el mismo que tenían las personas en el año 1000, en el año 100, en el 100 a.C. o 1000 a.C., sino que es algo actual. Lo que había entonces era un espejo de metal pulido; ¡mírate hoy en un espejo de metal pulido¡
Hoy hay que mirarse y reconocerse para que el corazón se desapegue, se convierta en un enlazador, o sea en un águila, y empiece a volar.

Estamos meditando acerca de Osiris, y eso es meditar acerca de Osiris y Seth y de su traducción en Caín y Abel. Tanto repetir estos nombres nos impide encontrar que Abel, el agredido, es AB-EL.
Siendo EL la traducción de Dios y AB la traducción del corazón, podemos ver que se trata de la agresión al corazón de Dios, aquel cuyo corazón está alineado con el corazón del cielo y con el corazón de la tierra. O, mejor dicho, que toda agresión a tu hermano es una agresión a Dios. No se puede dar latigazos en nombre de una supuesta santidad, porque son latigazos a Dios. No se puede aplastar la cabeza de las mujeres y darle a tu hijo la piedra para que lo haga, sin estar enseñando a tu hijo a agredir a Dios.
No se puede cortar la mano y tantas otras cosas a “tu otro yo”, porque es algo que haces a Dios.

Es el momento de aterrizar la liviandad y descargar al corazón.
Es el momento -gracias maestros huicholes- de reconocer las faltas al amor.
Es el momento de soñar la abundancia.
Es el momento de conectar con el corazón del cielo, viento-tormenta.
Es el momento de levantar el vuelo y contemplar la maravilla.
Es el momento del nuevo nacimiento.

Es el momento de la resurrección de Osiris y de la unión con Isis, porque es el momento de la paz y del amor.

lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”

Los árboles son más antiguos en la tierra que los hombres.
Los seres humanos no han producido una tecnología capaz de crear los árboles, sino que los árboles estaban esperando a los seres humanos en este lugar que llamamos tierra, en este idioma y en su equivalente similar en otros idiomas.

Decimos que la tierra es redonda, y sin duda lo es, sobre todo cuando se convierte en una bolita en una pantalla de ordenador.
También la interposición de la tierra entre la luna y el sol, o de la luna entre el sol y la tierra, hacen aparecer figuras o sombras redondas que tapan total o parcialmente el sol o la luna.
De ahí se puede deducir que la tierra es redonda. Pero lo cierto es que los seres humanos preferimos que sea plana, y por eso hacemos casas con suelos planos y también calles lo más planas posibles.
Sin embargo, quizá no estamos en un lugar ni plano ni redondo, y la forma que adopte la tierra sea algo puramente circunstancial, no esencial.

El asunto es que ESTAMOS, y lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”. Es decir, se trata de ser el más fuerte del gallinero, de ser el depredador del gallinero o ¿de qué se trata?

Estamos totalmente mediatizados por la escritura fonética.
La escritura fonética potencia una forma de sentirse, de referenciarse, o sea de responder a la pregunta de quién soy.
La escritura fonética es maravillosa. Personalmente la amo. No puedo decir que sea mi amiga, que ya me gustaría, pero sí puedo decir que la admiro, soy fan.
La escritura fonética crea o potencia una forma de referenciarte, sentirte, de responder a la pregunta de quién soy, e inhibe otras formas de sentirte y de encontrar quién eres. Inhibe, pero yo la admiro, por las grandes cualidades que tiene en otros ámbitos. Pero en este concretamente bloquea el diálogo del símbolo.

El mito de Osiris aparece en forma de palabras, pero es una comunicación a través de símbolos. Por ese motivo conviene conocer lo que dicen las palabras, que es bastante importante, pero luego conviene conocer, reconocer, considerar y vibrar los símbolos. Y en esta faceta lo mejor es hacerlo “a lo tonto”, es decir, ahora que no me ve nadie, voy a fantasear.
Sí, eso es lo mejor, desde la inocencia. Entonces seguro que los símbolos te hablarán, porque la inocencia es una maravillosa puerta dimensional a esa dimensión donde el corazón pesa como una pluma.

Queremos hablar de Osiris, que es el que aparentemente va a determinar si puedes pasar a niveles superiores de la vida. Aunque, en realidad, no es el que lo determina, ya que aunque se denomina en el mundo de las palabras como “juicio de Osiris”, lo que sucede es que solamente te encuentras con Osiris cuando tu corazón pesa menos que una pluma. O sea que no hay juicio, sino acceso.

La presencia de Osiris es un determinante, como esos espectadores que rodean a los ciclistas cuando van subiendo una montaña y les dicen “venga, venga, ale, ale”. Está claro que no les juzgan, solo les jalean.
Por eso, es importante mirar, así a lo tonto, para ver por dónde anda Osiris.

El asunto es que Osiris aparece como un árbol, en una de las versiones existentes en idioma “letra”. Aparece como un Tamarisco.
Muerto por su hermano al introducirse en un ataúd, resulta que este ataúd va a viajar por el mar, él solito, hasta la ciudad de Biblos, apareciendo así dentro del conjunto de viajes por el mar de difuntos, como Santiago.
¡Esos extraños viajes de difuntos por el mar¡ Por el mar, que tiene la peculiaridad de que es agua, pero mucha, y agua primigenia, no como el agua que bebe el ser humano, que solo es agua dulce, sino el que en su oxidación del polvo metálico de las estrellas ha creado la tierra.

Por eso el viaje de Osiris, como el de Santiago, solo puede ser expresado en el mundo de los símbolos, porque las palabras son como el agua dulce.
Esos viajes también señalan un camino iniciático, porque es el camino al interior, a la raíz, en el tiempo.

El camino de Santiago es conocido y ahora es el tiempo del camino de Osiris. Su árbol es el Tamarisco, que se nutre del agua y también de la sal; es el pino de la sal.
SAL es una palabra que indica movimiento: sal, sal de tu miedo, de tu seguridad, de tu esclavitud y de tu aislamiento.
Pero es muchas más cosas, como aquello que da fuerza a la energía ancestral.