La vertiginosa carrera de las partículas subatómicas

Cuando las partículas subatómicas, después de toda su eterna atemporalidad, consiguen construir un átomo, comienzan una vertiginosa carrera de miles de millones de años, hasta que consiguen configurar el platino dentro de la supernova.
Y entonces, maravillosamente estallan y se superdesconfiguran para permitir iniciar la vida orgánica.
Ahí comienza una vertiginosa carrera de miles de millones de tiempos hasta conseguir configurar al ser humano, o sea tú, yo, aquel, aquella, la otra, los otros.
Y entonces, comienza una vertiginosa carrera, entre atemporal y temporal como todas estas carreras, hasta llegar a reintegrarse o hasta -versión b- llegar a producir ese salto cuántico que trasciende la dimensión ordinaria de las cosas, para entrar en la dimensión extraordinaria de la maravilla.