Para qué sirve el Tzolkin

A partir de tu fecha de nacimiento, el calendario maya te da información acerca de quién eres.
Te muestra dones y cualidades que están en ti, esperando que los actives.

Da información acerca de quién eres en realidad y de cómo puede ser que estés viviendo desde algo que no eres tú realmente, lo que está mermando y distorsionando tu energía vital.

Te da información. Si consideras que tus cromosomas y tus genes contienen información, y a partir de esa información se crean los distintos órganos, entonces te das cuenta de que la información es actualmente fundamental.
Cuando consigues conectar con quién eres es cuando comienzas el viaje a la quinta dimensión, a la dimensión de lo óptimo. Y no sólo tu cuerpo se optimiza y se modifica, sino que también se modifica la realidad que te rodea.
Al cambiar tú, cambia la realidad y entonces también cambia la realidad de tus seres queridos y personas que te rodean.

Hay un momento en que te das cuenta que conectar con tu ser real no sólo resulta algo beneficioso para ti y tus seres queridos, sino para toda la humanidad, incluyendo tus ancestros.

Estamos terminando el Tzolkin y también un año solar según los mayas yucatecos

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Estamos terminando el Tzolkin y simultáneamente también estamos acabando un año solar según el calendario de los mayas yucatecos.

El nuevo Tzolkin comenzará el día 13 de julio y el próximo año maya acabará el día 24 y recomenzará el día 26 como mago 1, haciendo emerger el día sin tiempo el 25 de julio, donde la energía verde está presente.

Son dos calendarios distintos. El Tzolkin es un calendario sagrado de 260 días, y el año solar ocupa un calendario de 365 más alguna fracción que obliga cada cierto tiempo a hacer algún reajuste.

El asunto es que el calendario de 260 días que conocían los sabios mayas es un fractal del año platónico, que también era conocido por los griegos, babilonios y otras culturas antiguas, mostrando así la esencia que une a todas las culturas.

El año platónico, o precesión de los equinoccios, está midiendo el tiempo, según el eje de rotación de la tierra, que tarda en dibujar un círculo en el cielo, que son 26.000 años, mientras que el año solar es el tiempo que tarda la tierra en dar la vuelta al sol y son 365 días.

Si hablamos de ciclos de cientos de días se ve claramente que son ciclos humanos, pero los ciclos de miles de años no. El asunto es que tenemos conciencia de que estamos en un ciclo humano, pero no siempre tenemos conciencia de que estamos también viviendo un ciclo celeste. Tanto si lo sabemos como si no, todos los seres humanos vivimos un ciclo celeste.

Si tienes un hijo, está claro que tienes un hijo, pero quizá no está tan claro que toda la humanidad tiene un hijo y que de alguna manera todos los hijos están expresando el arquetipo humano.

El despertar de la conciencia a esa conexión con todos los seres humanos y también a la conexión con todos los planetas, con todos los átomos, con todas las partículas subatómicas, actualiza la conciencia y promueve un cambio de actitud que produce una transformación que podemos asociar al nuevo nacimiento o salto cuántico. El caso es que te abre una puerta dimensional y toda tu vida se transforma.