Cuanto más grande haya sido el miedo, mayor será la capacidad de amor

Cuando tu kin de cumpleaños o kin anual se sitúa en una onda amarilla quiere decir que estás viviendo un periodo de 13 años en el que todos tus kines anuales van a estar en ondas amarillas.
Significa que estás viviendo un tiempo de maduración y también que estás limpiando hechizos, peleándote de alguna forma con convicciones que pueden ser profundas, en relación con un problema de tu linaje o familia.
Limpiar esos hechizos, instalados profundamente en tus cromosomas, es parte de la razón de tu encarnación. Eso puede llevarte a un vaivén de subidas y bajadas en el mundo de las emociones, porque los hechizos tienen un mordiente o lugar donde se agarran que está asociado a la emoción, sacando de ahí su fuerza.
En ese sentido es importante tener en cuenta que ese mordiente se instala en una emoción dolorosa, que puede ser el miedo pero también el odio, y entonces cuesta reconocerlo, y al no reconocerlo cuesta desarmarlo.

En estos casos el valor mantra o valor de vibración de las palabras ayuda, asociado a la expansión de la conciencia que supone el guerrero, preguntando el porqué de algo.
En un momento determinado, cuando te das cuenta de que en tu vida has estado viviendo mucho en los juicios y en las injusticias, sintiéndolo o sin sentir, por el propio valor mantra puedes bendecir a aquellos que antes juzgabas.
Cuanto más grande haya sido el miedo, mayor será la capacidad de amor. Puedes bendecir aquello que causaba miedo a ti o a tu genealogía y linaje, porque ha hecho grande en la quinta dimensión la capacidad de amar.

Aquello que en la tercera dimensión parecía un daño, en la quinta dimensión, al expandir las realidades y desplegar la realidad, aparece como su contraparte positiva, ampliando el propio miedo la capacidad de amar. El dolor amplía la capacidad de gozar.
Puedes agradecer el dolor que ha habido en tu familia porque eso amplía tu capacidad de gozo, apareciendo ellos como voluntarios para ti.
Puedes liberar el resentimiento porque eso amplía tu capacidad de perdón, que se instala entre las emociones que te hacen real, delimitando tu realidad no desde el dolor sino desde una plenitud.
Puedes agradecer los momentos de angustia, que al desplegar la realidad aparecen como un espacio para la conciencia, la alegría, el gozo, la plenitud y la limpieza de hechizos.

Hay un momento donde al realizar este desplegamiento de la realidad plegada, estás trabajando para el arquetipo.

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