Despertar el agua hexagonal es también despertar el tao

Despertar el agua hexagonal es también despertar el tao, simplemente porque despertar el tao es iniciar el camino.
Tao, en el idioma de los constructores de la gran muralla, no es cualquier camino, sino el que te lleva a un sitio concreto; es un camino que une dos realidades. Hay un tao que te lleva a ser tú, un tao que te lleva al despertar, un tao que despierta tu conciencia y un tao que te lleva a encontrar tu camino.

Despertar el agua hexagonal es también un tao, que libera las ataduras en que la sumación de recuerdos dolorosos ha desnaturalizado tu agua y la ha hecho perder el sentido de tu existencia y tu realidad.
Despertar el agua hexagonal es reconectar con el agua primordial, aquél agua que viene más allá del sol con una misión en el territorio de la forma, que tú en algún momento has asumido como un voluntario.
Despertar el agua hexagonal es reconectar con lo primordial, con tu esencia y reencontrar tu misión. Eso también es despertar tu tao, porque en nuestra forma de expresarnos necesitamos utilizar para esto dos frases, que expresan una misma realidad. Despertar el agua hexagonal es despertar el tao y también es conectar con tu ser espiritual, que está libre del dolor, de los pensamientos limitantes, del miedo, del odio y de la frustración. Está vacío de todo eso porque está lleno de plenitud. Llenarte de esa plenitud es despertar esa agua hexagonal y despertar tu tao.

En algún momento del proceso también es imprescindible que aparezca la palabra y que tu palabra exprese lo que estás viviendo, que tu palabra exprese el despertar del agua hexagonal.
A María Magdalena se le piden palabras. También es necesario el despertar de la palabra.
De alguna manera hay una relación amorosa entre el agua hexagonal y la música del cosmos.

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