El 20 14 es el año del aprendizaje de la maravilla que existe en la emoción

El 20-12, que designa al humano celeste cuya esencia es luminosa, se transforma en el 20-13.
La iluminación sitúa al humano en una realidad transcendente indudable, y por eso el código Tzolkin le considera un caminante del cielo, que sabe que la realidad que transita es celeste, aunque el humano todavía duda, no está seguro y por eso dice “sí, quiero”.

El 20-13, donde el humano iluminado es un caminante del cielo, también iluminado, se transforma en el 20-14, que es el aprendizaje de aquella maravilla que existe en la emoción. La emoción es amor, la belleza es amor, la solidaridad es amor; cualquier emoción es amor y solo en su falta, su carencia, puede haber miedo, odio, envidia, sospecha.

En el 20-14 hay un aprendizaje al reconocimiento de cómo el amor te rodea, te ha acompañado siempre desde tu incursión en esta realidad, y cómo puede expresarse a través tuyo para dar auténtico contenido a lo óptimo y a la vivencia amorosa emocional de Dios, donde el in lak’ech, la incondicionalidad, el servicio y la maravilla toman sentido.

Independientemente de los números, la vivencia que representa en muchos sentidos este momento de la humanidad, donde está siendo canalizada esta intensidad amorosa, podemos encontrar “estados intermedios”.
Los estados intermedios son ese momento entre el sueño y el despertar donde ya no estás durmiendo pero tampoco estás plenamente despierto. También es estado intermedio el momento entre el despertar y el trance, donde sabes que está pasando algo pero todavía no sabes lo que supone.

Hay momentos de existencia intermedia y muchas personas pueden estar viviéndolos; solo necesitan saber que existen, porque eso describe las puertas. La maravilla tiene una puerta.
Hoy es jornada de puertas abiertas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *